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A B C. DOMINGO 8 DH ABRIL DE 1906- PAG. 4. EDICIÓN 1. sin hipérboles; no pone adjetivos rimbombantes a par de los nombres de los amigos; es meticuloso, exacto; paga espléndidamente á los que le sirven; es puntual en el cumplimiento de sus obligaciones, y tiene unas plumas diligentes, cultas, discretas, que siguen paso á paso las ideas y los hechos del siglo. Una de estas plumas es la de Miguel Santos Oliver. Ser periodista con imágenes levantadas, con hipérboles, con fulguraciones de todos los colores, es cosa fácil; los cronistas brillantes son hombres vulgares que suben con los mismos tópicos, los mismos sentimientos, las mismas ideas que nuestro portero. Lo difícil es (se escriba ó no con tintaxis, se use ó no galicismos) lo difícil es tener delicadeza de espíritu, alteza de pensamiento, sutilidad, comprensión de todo, distin: ion, en una palabra. Hay en Cataluña muchos periodistas que la tienen. Nosotros no queremos ofender la modestia de Oliver- -este hombre tan discreto, tan bueno- -diciendo que él la posee en grado eminente. nacimiento cuenta con un siglo de preparación y á estas horas es un fenómeno demasiado intenso y extenso para que se pueda retroceder. Es suceptible de ser encauzado; de ser sofocado, no. Además, es la expresión de una misteriosa pero pujante esperanza. Lo único que se puede afirmar en concreto es que pasa sobre Cataluña, y en general sobre la España cantábrica y levantina, un viento de esperanza, mientras nos llegan de la España central auras de alegría y de tristeza. La esperanza podrá ser el germen de una España nueva. Por esto me resisto á llamar decadencia nacional á la decadencia del Estado español ó del pueblo predominante hasta ahora. Castilla sufre el glorioso cansancio de las madres fecundas; admiremos su fecundidad y respetemos su noble melancolía. Pero si unos anúdeos nacionalizantes se apagan, otros se encienden en actividad salvadora. Mientras las Vascongadas y Asturias y Cataluña y Valencia prosperen como hasta hoy, no puede hablarse con justicia de una decadencia nacional. A la supremacía económica sigue la influencia política. Y yo no sé ver en ese arduo problema (y creo que el patriotismo de todos debe obligarnos á verlo así) más que luchas por la preponderancia, traslaciones de impulsos hegemónicos, cambios lentos de centro dinámico. Se nos llama regresivos porque no somos verboriescos ni doctrinarios. Pero aquí se ofrecen las muestras más señaladas en España de reuroperización por el hecho ¿No es un contrasentido? E! espíritu de simetría nos corroe. ¿Queremos nivelar? Pues nivelemos hacia arriba; hacia la prosperidad, hacia lo eminente. Aprovechemos como punto de apoyo esa esperanza y ese impulso. A ello nos dedicamos en Cataluña quienes no queremos que España sucumba, quienes creemos ciegamente que tiene á su alcance medios de salvación... cia á nuestro ilustre colaborador, cuyos escritos han honrado estas columnas y han sido leídos, seguramente, por cuantas personas han seguido con interés las incidencias de la reunión de Algeciras, y justo es también, aunque parezca inmodestia, consignar el acierto de esta campaña que ha hecho A B C gracias al concurso de tan ilustre doctor. EL INTERIOR EN PARÍS A pesar de la noticia dada por algunos pe riódicos asegurando que el Interior no se cotizará en París, insistimos en afirmar lo contrarío. Ni el ministro de Hacienda de Francia puede oponerse á que se negocie ese valor en el mercado libre, que obra con absoluta independencia, ni existen tantas dificultades de orden material para conseguirlo, como supo- nen algunos colegas de la Prensa financiera. Queda aplazada la cotización momentáneamente, porque es preciso ultimar algunos detalles antes de que funcione el nuevo mercado. El Interior se cotizará muy en breve, podemos afirmarlo. No es cierto, como lo indica un periódico profesional, que todo se reduzca á un deseo manifestado por algunos elementos de aquella Bolsa. Tenemos á la vista las circulares impresas firmadas por el presidente del Sindicato del mercado libre, y además tenemos conocimiento de la propaganda hecha por los principales banqueros del mercado parisiense para que su clientela trabaje en Interior. También se ha dicho que una de las mayores dificultades para la realización del pensamiento era la cuestión del pago de los cupones en París. Hasta se ha afirmado que el Gobierno no dará facilidades para que ese pago se realice. No comprendemos por qué. Además, no es indispensable que el Tesoro dé esas facilidades. Hace muchos años, cuando el Interior se cotizaba en París, la Delegación de Hacienda daba, á cambio de los cupones, cheques sobre el Tesoro, pagaderos en Madrid, y los banqueros los descontaban. Desde entonces la organización de los mercados ha variado, cuenta con mayores elementos. ¿No tiene el Lionés una sucursal en Madrid? ¿No la tiene en París el Banco de España? ¿No puede el Lionés, en su casa central, aceptar cupones de Interior, que son verdaderos billetes, de Banco, cuyo valor paga el Estado sin descuento, como acepta pesetas, dando cor ellas francos al cambio del día? Los rumores que circulan acerca del fracaso de la cotización en París de nuestro principal signo de crédito, no nos extrañan. Son muchos los interesados en que no prospere el proyecto, los que desean que los mercados españoles sigan gozando de lo que ¡laman independencia, y mejor podría llamarse aislamiento perjudicial. Con Oliver hemos charlado un rato sobre el isunto que nos ha traído á Cataluña. -La cuestión catalana- -nos ha dicho Oli er- -tal como yo la veo, ofrece dos aspectos: negativo y positivo. El negativo tiene su origen en la deficiencia del Estado y en el fracaso general de los elementos directores. Viene determinado por los vicios que de antiguo conocemos: caciquismo, oligarquía, arbitrariedad, expedienteo, centralización, atraso técnico, hostilidad sorda contra la iniciativa espontánea, misoneísmo, etc. etc. La reacción es más intensa en Cataluña por ser más intensa su vida social. Sociedad y Estado forman, en estas condiciones, un tronco imposible: un potro cerril é indócil, pero fogoso y desangre, tirando emparejado con un rocín en los puros huesos. El primero ha de refrenarse para ir á paso de tortuga ó ha de arrastrar al segundo con peligro de volcar la carreta. Este estado de conNo nos ha dicho más Migueí Santos Oliver; flicto engendra una protesta que se bifurca en con lo que va transcrito queda completamente republicanismo y regionalismo, porque no se claro su pensamiento. No creemos que se puevislumbra la suspirada revolución desde arri- da hablar con más sinceridad y más patriotismo. bas. Contra su exacerbación existe un remeAZOR 1 N medio, gedeónico si se quiere, pero infalible: cinco años de buen Gobierno. Casi estoy por de- Ayer ha terminado sus tareas la Conferencia de Algeciras. Cerca de tres meses han durado y en ese tiempo, Europa, el mundo entero ha estado pendiente de las deliberaciones entabladas en la pequeña ciudad andaluza. Hubo momentos de negrura amenazadora, de pesimismo aterrador. Mucha gente presentía el estallido que había de preceder á la conflagración. Sólo un hombre, el Dr. Ovilo, ilustre comentarista de las sesiones de la Conferencia, se imntuvo sereno, sonriente. Sus crónicas en A S C son testimonio, no sólo de su autoridad indiscutible en asuntos de Marruecos y en política internacional, sino de su conocimiento pleno del estado de las naciones deliberantes y de la manera de pensar de sus representantes. Oviio fue optimista desde antes de empezar la Conferencia; no dejó de serlo un solo instante. Predijo lo que había de suceder en cada una de las reuniones de los delegados. Ovilo Oliver se ha detenido aquí un poco y des- ha acertado en todo. Ahí están sus artículos pués ha continuado diciendo: proclamándolo de manera indiscutible. -La parte positiva de la cuestión es más Si algo temió en un principio fue por Espaardua, aunque menos vocinglera é inmediata. ña; porque antes que todo es español neto, Esta parte positiva la sustituye lo que Sil- fanático, idólatra de su Patria, á la que ha vela llamó diferenciación catalana. Factores de prestado servicios importantísimos precisaella son: la prosperidad económica, el idioma mente en ese discutido Marruecos. Pero sus catalán y su literatura, la tradición mental y temores se trocaron pronto en esperanzas que política, los rasgos étnicos peculiares de este mantuvo con firmeza ejemplar. país. La dificultad estriba en evitar que esa diDiríase que su juicio ha pesado en las discuferenciación se convierta, no ya en incompatibí- siones diplomáticas, porque muchos de los íad, sino en silencioso divorcio. Extirparla acuerdos han venido á ser lo que él con anticipor radicales procedimientos asimilistas sería pación dijo que tenían que ser. insensato, si antes no fuera imposible. Ese reLógico es que rindamos este tributo de justi- cir, de Gobierno á secas. No es decir nada y es decirlo todo. Esto pedía yo en el Diario la propia mañana del a 5 de Noviembre; por la noche ocurrían los sucesos militares. Después, el sentido gubernamental y especialmente el sentido conservador, aquí y allí, sufrieron un eclipse y se formó el bloque. Lo más grave no es que este bloque se formara, sino que los conservadores lo dejáramos formar. Lo más deplorable es que un ciego prejuicio y la presión del ambiente anticatalán, impidiera que, en nombre de España, precisamente, y de la monarquía, y de la dinastía, y del orden, y de la paz moral, se levantara la voz que debía levantarse y la mano que debía coger por los cabellos el regionalismo de la derecha y retenerlo al lado de aquellos principios, quieras que no. En estas grandes ocasiones se fragua el verdadero hombre de Estado. La ocasión no ha pasado todavía, aunque se ha hecho más difícil. Todavía se puede impedir que la yuxtaposición se convierta en soldadura y se consolide la amalgama temporal. I A CONFERENCIA DE ALGE CIRAS Y EL DR. OVILO TRIBUNALES L PUCHERO DE LAS Si el CódiPELUCONAS go castigase la simplicidad, decía ayer un letrado en la Sección tercera, pediría yo una pena para mis patrocinados; pues sólo á personas tan libres de malicia como las que se sientan en el banquillo, pudo ocurrírseles idea tan peligrosa y expuesta á disgustos como la de pregonar en un pueblo el hallazgo de un tesoro. Porque, en efecto, Andrés González y Andrés García encontraron un día del mes de Diciembre de 1904- un puchero de barro, lleno hasta la boca de monedas de oro, y como este puchero se hallaba en una de las dependencias de la casa que aquéllos tenían arrendada en Colmenar de Oreja, creyeron de buena fe que el tesoro les pertenecía desde que por ellos fue descubierto. Al efecto y para no llamar la E