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A B C SÁBADO 7 DE ABRIL DE t 9o6. PAG. i3. EDICIÓN i. Sígae creyéndose que la muerte fue produNo han sido confirmadas las revelaciones hecida por una descarga eléctrica, cuando la víc- chas ayer por La Liberté. tima intentaba apoderarse de los hilos para POR TEtÉOSAFOEl estado de las huelgas es e! mismo. Los VIERNES, 6, 7 T. cortarlos. delegados de los Sindicatos, reunidos esta ma 1 ntento de suicidio. ñana, han decidido rechazar las pretensiones La Srta. Manuela Rodríguez, de dieciocho de las Compañías y continuar la huelga. años, se ha arrojado á la calle desde la azotea El diputado Basíy ha telegrafiado á los obre Un condenado á muerte de su casa, quedando en estado gravísimo, por ros aconsejándoles perseverancia y calma. POR TELÉGRAFO lo cual se la viaticó. Luego ha reaccionado basuenca, 6, 5 t. Hoy ha terminado la vista tante. del proceso instruido contra Julián BerLos móviles, según ha manifestado, son conmejo, que en Olmedilla del Campo asesinó á la trariedades amorosas. joven María Asensio el día i5 dejulio de 1905. POR TELEFONO Julián ha sido condenado á sufrir la última empestad. VIERNES, 6 Ti. pena. Ha descargado una fuerte tormenta de abecilla asesinado? Ha escuchado la lectura de la sentencia con agua, que ha deteriorado el adorno de tercio- la mayor impasibilidad. Ha circulado el rumor de haber sido ase pelo del palco regio levantado en. la plaza de sinado de dos puñaladas el cabecilla carlista San Francisco, desde donde, el Rey ha de preapodado Baldiri, mientras la policía practicaba senciar el paso de las cofradías. DE FERROCARRILES un registro en su domicilio de Monistrol de Montserrat. EN CÓRCEGA T Ve regreso. POR TELÉGRAFO A las doce de la mañana han marchado Qasión de ánimo. Ajaccio, 6, 6 í. Esta noche comenzará la á Algeciras los representantes marroquíes. -huelga de ferrocarriles en Córcega. Con este Sara Tortosa, de dieciocho años de edad, Mir. motivo las autoridades han adoptado las debi- se ha disparado un tiro en la sien derecha con un revólver Smith, dentro del kiosco de necedas precauciones. sidad de la plaza de Cataluña. Cadáver sin identificar Había muerto su novio hace poco, y desde POR TELÉFONO entonces se hallaba poseída de gran tristeza. p i Pardo, 6, 10 m. Las diligencias jtrdi- LÁ CATÁSTROFE cíales practicadas no han puesto en claro DE LENS 15 epublicanos y catalanistas. todavía quién pueda ser el hombre muerto de POR TELÉGRAFO Junoy ha conferenciado por teléfono coft cuyo hallazgo en la cruz de una encina di cuenta ayer. ourrieres, 6, 9 n. Hoy se ha proseguido el hijo de Salmerón para tratar del viaje á Barlas exploraciones en los pozos números 3 celona del jefe de los republicanos. A las once de la noche regresó el Juzgado, El primero saldrá en breve para Madrid después de ordenar el traslado del cadáver al y 4, sin que hayan sido encontrados más supervivientes. con objeto de ultimar detalles, porque tratan depósito, donde se le practicará la autopsia. de que el recibimiento revista proporciones exFueron subidos diez cadáveres. No ha podido ser identificado, pues no teBerton sigue mejorando; inspira, sin em- cepcionales, para lo cual se cuenta con que signía entre sus ropas documento alguno. El cadáver no presenta heridas ni quema- bargo, serios cuidados el estado del aprendiz nificados catalanistas prestarán su apoyo, ratificándose la unión con ese acto. Martín. dura- DE SEVILLA C DE BARCELONA T C C I 12 BIBLIOTECA DE A B CS SAMUNCHO 10O ¡Qué arrobadora la blancura de las azucenas, ilumina jas por los cirios, con sus blancos pétalos y sus martilletes amarillos de polvo de oro? ¡Qué bien huelen en los jardines ó en la iglesia durante los primaverales crepúsculos... En cuanto Madalén entraba en la iglesia, al anochecer, al apagarse moribundo el sonar de las campanas- -dejando la penumbra del cementerio cuajado de flores por la noche- -del templo, estrellado por las luces de los cirios, cambiando el olor de heno y de rosas por el del incienso, y el de los grandes lirios cortados y frescos, pasando del aire tibio y lleno de vida de fuera al frío pesado y sepulcral que los siglos amontonan en los antiguos santuarios, se apoderaba de su alma de súbito una tranquilidad reposada y serena, un apaciguamiento de todos sus deseos, que era como el renunciar á todas sus alegrías terrestres. Y después, al verse arrodillada, al cruzar volando bajo la nave de infinitas sonoridades los primeros cánticos, sentíase presa del éxtasis, en un estado de ensueño lleno de visiones, donde columbraba en confusa aparición blancos fantasmas y fantásticas figuras pasando ante ella; lo blanco, lo blanca le abrumaba por todas partes; las azucenas, miríadas de azucenas en haces Y ramos, blancas alas, trémulo aleteo de ángeles... jQué delicia quedar así mucho tiempo, olvidarlo todo, sentirse pura, santificada y sin mácula, bajo aquella mirada de fascinación inefable y dulce, bajo la mirada de irresistible llamamiento que dejaba caer desde lo alto del tabernáculo la santa Virgen, la de las flotantes vestiduras blancas... Pero cuando salía del templo, cuando la primavera noche Je envolvía de nuevo en tibiezas enervadoras y soplos de vida, el recuerdo de la cita prometida la víspera, como todas las vísperas, barría como im viento huracanado las piadosas visiones extáticas. Esperando ef Oieron un rodeo porque querían pasar por el valle de Jos Cerezos, no con la esperanza de encontrar ya cerezas en Abril, sino para enseñar á Madalén este sitio, que es muy renombrado en todo el país vasco. Era cerca de las cinco y el sol iba declinando, cuando legaron allí. Desplegábase una región umbrosa y en calma, donde iba á descender el sol de primavera para acariciar la magnificencia de las hojas abrileñas. Et aire corría suave y fresco, embalsamado por e! olor del heno, por el perfume de las acacias. Las montañas altísimas, sobre todo hacia el Norte, por lo que el clima era mis dulce, rodeaban este lugar por todas partes, derramaodc sobre él el misterio melancólico de los edenes cerrados Fue una grata sorpresa el ver los cerezos: ¡rojeaban ya, á 20 de Abril! No había nadie por estos caminos, sobre los que los grandes cerezos tendían, como un techo, sus ramas tachonadas de perlas de coral. Aquí y allá, únicamente esparcidas, veíase algunas casas de verano todavía sin habitar, algunos jardines abandonados é invadidos por las altas hierbas y las zarzas, de los rosales silvestres. Pusieron al caballo al paso, y los tres á la vez, aban donando las riendas y sosteniéndose de pie en el coche, se entretuvieron en comer cerezas cogidas de los árbo es, al pasar, sin detenerse. Después colocaron ramitos rojos en sus ojales y cogieron ramas con sus frutos colgantes para ponérselas al caballo en la cabeza, en los aparejos, para adornar el farol: se hubiera creído que era aquél un cochecillo preparado para unafiestade la juventud y de la alegría... -Démonos prisa ahora- -dijo Madalén; -que esté bastante claro aún, cuando lleguemos á Etchezar, para que la gente nos vea pasar adornados como vamos. En cuanto á Ramuncho, al acercarse el crepúsculo