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A B C. VIERNES. 6 DE ABRIL DE 1906. PAG. 8. EDICIÓN pan los Colegios en que se ha de votar, señala to, cenceño, con una barba ceniza, clara y ¡os puntos en que han de colocarse los grupos corta, y unos lentes que se tambaleaban nerviode amigos que han de velar por la legalidad de samente sobre una nariz fina. Era Puig y Cala elección, y luego el ilustre artista va de una dafaich. Sobre la mesa, colocado junto al balparte á otra rápido y nervioso, habla con tocón, había un formidable revoltijo de libros, dos, visita los Círculos, ultima detalles, prevé folletos, revistas y periódicos de arte, una tales ó cuales contingencias. ¿Recordáis á ancha hoja azul con líneas blancas- -un p l a ñ ó Leonardo de Vinci cuando se ofrecía á un se extendía encima del montón de volúmenes y príncipe en una carta como constructor de periódicos. Veíamos por la alta ventana, allá máquinas de guerra? abajo en la plaza, el pasar de la multitud y el- -Yo no sé cuánto puede durar la actual sicorrer de los coches... -Si usted pregunta á todos los hombres de tuación de Cataluña- -ha continuado diciendo el gran artista; -pero es lo cierto qne la marCataluña- -nos ha dicho el insigne artista, -verá cha del Estado español no cambia, que todas que todos, absolutamente todos pensamos lo mismo; las palabras serán diferentes; se expre- las corruptelas contra las que nosotros protestamos siguen lo mismo, y que nosotros no hesarán unos con más calor que otros; pero en mos de cejar en nuestro empeño... Hay moel fondo usted advertirá que el sentimiento es mentos en la historia de los pueblos- -ha añadi mismo. do después- -en que la suerte de estos pueblos Hablaba el insigne maestro nerviosamente, se decide. Son dos ó tres momentos; todas las con frases cortadas, enérgicas. Sus ojos miracircunstancias históricas, de raza, de civilizaban vivamente á una parte y á otra; sus manos ción, aúnanse entonces para hacer que la marpasaban instintivamente por e! plano y lo acacha hacia el porvenir tome este ó el otro rumriciaban como se acaricia una obra querida. bo. No se sabe qué es lo que decide que la- -Yo no tengo fe en el Parlamento- -ha promarcha de estos pueblos se incline por tal ó seguido diciendo nuestro visitado; -me parece quelerias y sus rotuios maravi. osos, enos nan entrado en las imprentas, en que tan elegantes. tan artísticos libros se imprimen; ellos han mO dificado el mueblaje; ellos se han colado en lo; talleres de los herreros y de los carpinteros; ellos han transformado todos los pequeños detalles de la vida diaria. Y cuando esta dinamización- -según la frase del ilustre poeta- -existe en una ciudad y va desde el llamador de la puerta hasta la casa entera, no os quepa dud de qiae esta ciudad está bien viva. AZORIN CUCHICHEOS a visto usted la Princesa Bebé? ¿Qué le ha parecido desde el punto d vista psicológico? ¡No es nada lo que me pregunta! En pri. mer término, para juzgar una obra como la de Benavente, es preciso estudiarla á solas, en el gabinete, recordando al mismo tiempo los que podríamos llamar casos clínicos de la vida social. H f MADRID. ENTIERRO DEL GENERAL BLANCO DESFILANDO EN LA T A R D E DE AfEtt POR LA PLAZ D 3 LA LEALTAD Fol. Gmii. por lo que yo leo en los periódicos que allí hay tinos señares que dicen muchas cosas... briHantes... huecas, y que no hacen nada después. Yo no creo en lo que se pueda hacer en el Congreso, pero, en fin, me parece que nosotros ahora no tenemos más recurso que enviar allí una representación verdadera de Cataluña... Es decir, que todos los diputados que elige Cataluña deben ser catalanes y deben ir al Congreso con entera independencia, desligados de todo partido y dispuestos á trabajar por Cataluña... Yo creo que conseguiremos esto. Si no lo hacemos así ó si haciéndolo, no conseguimos nada... yo no sé qué recurso puede quedarnos. Mientras decía todas estas cosas, el insigne artista sonreía jovialmente. Sus manos se movían sobre el plano; no podía permanecer un momento quieto. Puig y Cadafalch no es sólo un poeta de la piedra, un creador de líneas nuevas; es un apasionado por los negocios públicos. Ama la ciudad y defiende sus intereses. Los regionalistas le tienen por su estratdga electora! Cuando las elecciones llegan, el maestro traza en una de estas hojas azules el plano de la ciudad, marca e 1! él los lugares que ocu- cuál camino; acaso es una cosa trivial, un hecho insignificante; pero la raíz del fenómeno está bajo tierra; la labor compleja y fuerte está oculta. Todo el mundo contempla el cambio y pocos aciertan á explicárselo... Pues bien; Cataluña se encuentra tal vez en uno de estos momentos críticos de su historia. ¿Qué es lo que el porvenir tiene reservado para ella? No podemos saberlo; lo que sospechamos es que en estos días precisamente se está decidiendo su suerte... Ha habido un momento de silencio. Nos hemos despedido del maestro. Vari- -ha dicho Juan Akover- -es Vesperit de l home dinamisantse i envolquellant la naiuralesa, com la blavór del cei, eternatment contemplatiu, envolcalla i feeonda la térra. Puig y Cadafalch es uno de los creadores más fuertes de este espíritu que envuelve á la gran ciudad. Estas casas que ellos han ideado han sido como el centro de esas ondas que en los estanques forma una piedra que cae en el agua; alrededor de estas construcciones se han formado unos círculos ideales; ellos han ido ensanchándose poco á poco; ellos han ganado las tiendas con sus escaparates, sus ana- ¿Cree usted que hay mucho de morboso en la ir. anera de sentir el amor de esos personajes? ¡Quién lo duda! Esas criaturas que creen buscar la felicidad en los placeres que la vida ofrece ó puede ofrecer, no podrán ser nunca felices, sobre todo, si, como ocurre ordinariamente, no saben lo que desean, ni se enteran de! a condición moral ¡de aquellos en quienes depositan un cariño momentáneo, sensual v enervante. -La constancia y la fidelidad no existen en este bajo mundo. Es posible; pero ello no quita para qu los hombres se maten unos á otros por la posesión perpetua del objeto amado. Resultando este gran contrasentido: que los más volubles sean los que apetezcan la fidelidad ciega de los demás. En la obra de Benavente se refleja la vida real; por eso impresionó tanto al público. -A propósito de público... Vea usted utíü expresión del alma colectiva de la muchedumbre. Lo que llegó más á lo hondo, lo que le hizo prorrumpir en aplausos fervorosos (apar-