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A B C. j l I E Y r S 5 DE ABRIL DE or 6 P G. 10 EDICIÓN i. i i h l V I r 1 I t i V- -i ORENSE. MITIN REPUBLICANO CELEBRADO EL DOMINGO ÚLTIMO EN LA FINCA LLAMADA DE LAS LAGUNAS, CARRETERA DE MONFORTE Tot Pat liceo. Si nos fijamos en el mercado parisiense, vemos que allí podrá jugar la especulación española el alza ó la baja del cambio vendiendo ó comprando Inteiior, como hasta ahora la ha jugado negociando acciones del Norte ó del Zaragoza. Si aquí tuviésemos iniciativas provechosas y ía suficiente tenacidad para perseguir un propósito hasta realizarlo, debiéramos esforzarnos en crear en Madrid un mercado de acciones ferroviarias españolas. Si se consiguiera crearlo, y si además se decidiera el ministro de Hacienda á suprimir el affidávii, tendríamos tres valores de arbitraje: el Exterior, el Interior y fos Fenocarriles. Entonces serían diez veces madores de lo que son hoy los negocios realizados en la Bolsa de Madrid; nuestro mercado saldría de la inactividad vergonzosa en que vive y podría aspirar á ser un mercado á la moderna. ALVARO CALZADO EL CONCURSO DE RÓTULOS l e los recibidos ayer: Se vende tazón de 9 á 11. (En un hotel de esta corte. l a Wanca Tabrica de Teso movida al vapor de la viuda de Jl. Se limpia en seco toda clase de Vestidos hechos de señoia y caballero sm deshacer. Especialidad en medidas de todas clases y para pez defectuosos ó con suplementos de corcho. (E n ttna zapatería. Leche puta de establo piopio. Dos cocidos, temerá de 1 a 1 y pesetas. (E n una zapatería sobre un par de botas de piel de ternera de doble cosido. Calle de los Tiábicas. ÍEn una calle de población importante. Sercibe aprendiz de zapatero adelantado pata caballero cosido. Se alquilan habitaciones y cuadias para los fet ¡antes. Se vende un saldo de zapatos cara señoras de 8 is. en ade ¡ante. Se ben detabaco cometióles. El travieso Viga o, peluaueria. á causa de sus extraordinarias condiciones mo rales, lo bautizó con el nombre de Catón. Hacía ya un año que Catón eia la honra del personal de cuatro patas de la Compañi? cuanra un hermoso paicherón negro, de pelo do circuló el rumor de que ésta había resuelto lustroso, de abundante cabellera. Fue á prescindir de sus servicios. La emoción fue grande. ¿Cómo podía set París cuando la Compañía de ¡os ómnibus eneso? ¡Deshacerse la Compañía de Catón! ¡Venganchó tres caballos á sus coches. der la perla de los caballos! Tan inverosímil Pronto se acostumbró nuestro percherón á su nueva vida. Como era más alto que sus dos era la noticia que nadie la creyó. Hé aquí lo que refería el cochero: una intricompañeros, lo colocaron en medio. El cochero tenía que tirar á penas de las ga con dramát co desenlace. El auriaga había riendas; oblicuaba, seguí los casos, sin nece- estado quince días en el hospital, pero disculsidad de que se lo mandaran; conocía admna- paba á Catón; decía que en su lugar hubiese blemente el camino; se paraba para que subie- hecho lo que é! ran los viajeros, cuyos gestos entendía, y a! Catón había visto, varios días seguidos, oír el ruido del timbre, movido por el conduc- una eligante bci luía, parada todas las mañanas tor, emprendía de nuevo la marcha. Como era delante de un hotel del Vaubourg Saint fíonoré. el caballo más vigoroso de la Compañía lo en- De ella tiraba una preciosa yegua baya. Su ganchaban con los más recalcitrantes; los do- m. rada se cruzó con la de Catón, que, en meminaba con su vigor y con su ejemplo. Des- dio de sus companeros, parecía un príncipe pués de trabajar ocho días en su compañía se rodeado por sus Guardias de Corps. La presometían los más indisciplinados. Un inspector, ciosa yegua, impresionada, dejó traslucir su emoción en la expresión de su morro. Calón la saludó con un cortés relincho. La segunda vez que se vieion, hubo también cambio dz sonrisas y de cortesías. Pronto comprendió Catón que su llegads era esperada con tierna impaciencia; el corazón de la yegua baya volaba hacia el suyo. Un día (el ómnibus iba con letraso) Catón vió de lejos algo que demuestra que las yeguas ií bayas no son menos coquetas que muchos otros animales de! mismo sexo. Ante la berlina estaH ba parado un camión; el caballo, enfrente de la yegua, tocándola casi, le decía sin duda cosas chistosas, pues ésta parecía divertirse mucho. Animado por la acogida de la yegua, el caballo creyó que podría sin riesgo ser mas audaz, y adelantándose, tuvo el atrevimiento de rozar el morro contra el suyo. Catón lo vió; con un formidable arranque arrastró el ómnibus y se lanzó sobre su rival mordiéndole cruelmente. Le tiró á tierra, mientras la yegua, para ocultar su turbación, huía por una calle estrecha, cercana al lugar del suceso. El cochero había perdido el equilibrio; despedido del pescante, había ido á dar con la cabeza en LA PROPAGANDISTA REPUBLICANA, la acera BELÉN SÁRRAGA, QUE TOVO PARTE EN EL MITIN Indignados los administradores de 1? ComDE L f S LAGUNAS- ot- Pacheco. EL CABALLO DE EN MEDIO E