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Conforme á lo establecido en la Condición 3. de la convocatoria de este Concurso, fueron publicados en el núm. 5, correspondiente al i5 de Marzo próximo pasado, los 5o retratos designados por sorteo, con su correspondiente nume ación. Cerrada la votación en el día marcado y hecho escrupulosamente el recuento de los boletines, ha resultado con 2.421 votos el retrato señalado con el núm. 8, Jlnita Hernández JVúñez, de seis años de edad, que vive Serrano, 22, Madrid. El premio ha consistido en una hermosa muñeca de la casa Medel, que hemos remitido á la agraciada. La mayoría de los retratos que publicamos han obtenido más de 2.000 votos, y oportunamente remitiremos á los interesados sus respectivos diplomas de mención honorífica. CONCURSO DE BELLEZA INFANTIL a pañeros le enseñaron las tres respuestas que debía dar al Rey, si por scaso le interrogaba. A los pocos días de haber aprendido las respuestas en alemán, encoitró en su camino al Rey, que le detuvo y le preguntó: ¿Cuánto tiempo llevas en el servicio? El soldado, creyendo que se trataba de la primera pregunta, contestó: -Veintiún años, señor. Le chocó al Rey que un hombre que tan joven parecía pudiera llevar tantos años de servicio, y le preguntó en el a; to: ¿Pues cuántos años tienes? -No lega á uno. Todavía más asombrado el Rey con esta contestación, le dijo: ¿Has perdido el juicio ó le he perdido yo? -Uno y otro, señor- -respondió con la mayor- tranquilidad el soldado. Siguió el Rey preguntándole, pero como se le había concluido el repertorio de las respuestas en alemán, tuvo que decir en francés que no comprendía aquel idioma, y entonces el Rey halló la explicación del misterio. Uii hombre muy alto y muy sucio decía á un amigo un día de Carnaval -Con esta talla que tengo, no sé cómo disfrazarme para que no me conozcan. ¿Quieres seguir mi consejo? -le respondió el airigo. -Sí. -Pues, lávate. Un muchacho que había entrad de aprendiz en el JVlatadero, escribía á ¿u familia: El Sr. Manuel, a quien estoy muy recomendado, me protege mucho; ya me ha dejado desollar dos veces, y me ha prometido que el año que viene me dejará matar. ANÉCDOTAS El rey de Prusia, Federico el Grande, tenía la costumbre, cuando encoft traba á un soldado, de dirigirle estas tres preguntas: ¿Cuántos años tienes? ¿Qué tiempo llevas en el servicio? ¿Recibes las prendas y el haber puntualmente? Un joven suizo entró al servicio de Prusia sin saber alemán, y sus cora- -Vamos á ver, señores- -decía en una tertulia un charlatán: ¿con que objeto llevan unas personas el paraguas verdoso, otras completamente negro y en algunas comarcas lo prefieren rojo? Después de mucho pensar, uno se atreve á decir: -Yo creía que era cuestión de gusto; pero no suponía que tuviera uft objeto determinado. -Pues es con un objeto. ¿Con cuál? ¿Con el de no mojarse! EL REGALO DE BOB 1 EL GRUMETE La roca dio una vuelta, y Bobí, que se agarraba á ella, acabó por soltarse y caer al mar. Bobí nadaba como un pez y se dirigió al pu- to donde había visto el barco; pero sus fuerzas le iban faltando. Era preciso descansar, y Bobí se tenrfió boca arriba, colocando sobre su cuerpo el reloj, ya sin fanal. Su vista se desvanecía y un sudor frío helaba su frente, cuando notó que le tocaban con un bichero. Los del barco, que habían presenciado la voltereta de Bobí, habían mandado un bote en su socorro. El grumete se agarró al bichero con el ansia que es de suponer. Ya en salvo, refirió á los del bote todas las peripecias que le habían ocurrido, con gran asombro de sus oyentes. 7o. Transpoitado al barco, un día, al despuntar la mañana, vio desde i. encapílladura del trinquete la costa de su patria. Bobí tuvo la fortuna de salvarle de todos los peligros y volvía á ver á su madre, que le besó con frenesí. En su humilde hogar figuró desde entonces el reloj, aunque roto y estropeado, porque fue el salvador del niño y la prenda de su amor filial.