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NUESTROS SENTIDOS EL TACTO Dor el sentido del tacto nos es dado apreciar la presión y la temperatura. Nuestra mano, al tocarlos objetos, aprecia su forma y además la resistencia ó la fuerza que ofrecen, y, por último, la sensación de calor ó de frío. La certeza de nuestras sensaciones por el tacto adolece de errores como los que expusimos al tratar del sentido de la vista, y á continuación describimos algunas pruebas que convencerán á nuestros lectores. AI tocar un solo objeto puede parecemos doble. Haced una bolita de miga de pan y colocadla sobre la mesa; cruzad el dedo medio sobre el índice y en esta posición colocad sobre la bolita las yemas de los dedos (fig. j a) Si miráis á otra parte ó cerráis los ojos y hacéis gi rar á la bolita, F g- VO T f leeréis, seguramente, que son dos en rez de una. Este sencillo experimento se dice que lo inventó el gran Aristóteles nada menos. Por lo contrario, hay casos en que la impresión de dos objetos parece la de uno sólo. Haced que un amigo se cubra los ojos con un pañuelo; tomad en seguida un tapón de corcho y poned en él dos alfileres á centímetro y medio de distancia entre sí. Si tocáis ligeramente al amigo con los alfileres detrás de la oreja, le parecerá que sólo le habéis tocado con uno (fig. 2. a) Los sabios han establecido la ley de este experimento: A dos milímetros en la punta de los dedos; á 7 en la punta de la nariz; 12 en la palma de la mano; 23 sobre ¡a frente, y 4 sobre el cuello detrás de la oreja, untoque doble con objetos semejanFig. 2. tes parece uno sólo. Respecto de la temperatura, puede hacerse otra prueba curiosa. Colocad en una mesa tres vasos ó tres tarros. En el primero echad agua caliente, no hirviendo, sino á unos 40 grados; en el segundo, agua á la temperatura de la habitación; y en el tercero, de una y otra por mitad. Introducid la mane lo mismo, y le aplicáis la moneda en msdio de Ja frente, sosteniéndola con la yema del dedo pulgar con fuerza (pero sin hacerle daño) Permaneced así unos treinta segundos, y al retirar lamano, quitadle disimuladamente la moneda. Decidle entonces que la deje caer, y veréis con qué empeño lo intenta, convencido de que todavía la tiene adherida, pues Ja impresión que le queda se lo hace creer así. La temperatura es causa de otro error en cuanto al peso de los objetos. Tened un duro un rato en agua caliente y otro en agua fría. Haced que un amigo se coloque en una silla con la cabeza hacia atrás, y secando con un paño los du ros colocadlos sobre su frente. Si entonces le preguntáis cuál moneda pesa más, responderá seguramente que la fría. AVENTURAS POR MAR Y POR TIERRA DEL BARÓN DE MUNCHAUSEN DE CÓMO EL BARÓN CONOCIÓ A UN CENERAL QUE TENÍA BASTANTE DE PARTICULAR Con estas grandes aventuras mías tengo tan generales simpatías, que adonde me llevó mi vida inquieta, ntre todas las castas jue habitan el planeta ncontré admiradores entusiastas. 2 n Rusia los magnates me obsequiaban, j hubo disgustos y hasta desafíos ntre los que á porfía disputaban 1 gran honor de ser amigos míos. No lo digo, en verdad, por alabarme; ¡pero había un furor por convidarmel Recuerdo un gran festín, donde un sujeto afable, decidor, listo y discreto, siempre estaba sereno y agradable tras de beber de un modo formidable. Tres botellas y media de Madera, cuatro del J hm y cinco ó seis de Porto y siete de Jerez (de la Frontera) bebió, y aún creo que me quedo corto. Nunca he visto heber por el estilo y quedarse tan fresco y tan tranquilo. Hallábame á su lado y vio mi asombro y comprendió el motivo y me dijo: Sin duda os ha extrañado, al mirar cómo bebo, cómo vivo. Y yo, por complaceros, voy al punto á explicaros la clave del asunto. Ye he sido general, y en el combate he solido quedar casi difunto. ¡Mas no creo que hay nadie que me mate, pues curé ya de herida tan gravísima que fue una cura maravillosísimal ¡Me largó un enemigo con fiereza uno de esos sablazos que quitan la cabeza, y me cortó la mía en dos pedazos! Varios doctores sabios y magníficos me quisieron curar con específicos; mas vino á Petersburgo un extranjero que me ofreció, por muy poco dinero, en poquísimos días darme de alta el pedazo que me hacia falta. 0- Y con efecto, púsome esta pieza (me dijo señalando á la cabeza) y me curó en seguida con este medio cráneo á la medida. Este es el gran secreto de beber como bebo y ser discreto, pues cuando se me sube á la cabeza el vino, levantándome esta pieza se sale la sustancia vaporosa y yo me quedo como si tal cosa. Al ver que nos quedamos patitiesos, se levantó la tapa de los sesos; acercó una bujía y... ah, señores! en cuanto los vapores alcohólicos salieron, en una llama azul se convirtieron. Y cuando a) verlo me quedé confuso y nuestros comensales asombrados, nos dijo: Es e! sistema que yo uso para curarme bien los constipados. C. h. DE C V, Fig. 3. a derecha en el agua caliente y la izquierda en la del tiempo, y tenedlas así dos minutos (fig. 3. a) pasados los cuales meteréis ambas manos en el tercer vaso, y entonces sentiréis, dentro de una misma temperatura, la mano derecha helada y la izquierda muy caliente. Otro error respecto de la presión da lugar á una escena cómica. Se coge una moneda de media peseta, y poniéndosela sobre la frente con un golpecito seco, queda adherida. Para dejarla caer, basta con fruncir las cejas, arrugando así ¿a í rente. D c p tés de hacer esto, invitáis á un amigo á hacer