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AÑO CUATRO. CRÓNUJVl, NICA ÜN 1 YERSAL ILUSTRADA. SEMADRID, X DE ABRIL DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS tRÓNíCA r POLÍTICA E N 1 T E N CIA Las Cortes cerradas, OPORTUNA el Rey ausenté, la mayoría de ios ministros de viaje ó enfermos determinan las circunstancias menos favorables para el movimiento político. Para decir algo que motive curiosidad ó interés, ha- y que acoger cualquiera rumor por caprichoso y fantástico que sea, darle valor de realidad y disertar sobre él. Esto obliga á convertir en cabeza de Pandafilando los cueros de vino, y andar luego con ellos á cuchilladas. Los santos días, que empiezan, aumentarán la inopia de motivos, y multiplicarán las metamorfosis de aquel género. A cambio de sus facilidades y ventajas, la crítica negativa, que de continuo se aplica entre nosotros á la vida pública, acarrea también- sus molestias é inconvenientes. Encontrar malo todo cuanto aquí se hace desde el Poder, es tarea sencilla; porque, entre la escasa fortuna, con que mandan los Gobiernos, y la mala voítmíad, con que obedecen los subditos, la resultante no puede ser peor. Mas, con no decir á éstos lo que en la funesta obra común les corresponde y con descargar todas las culpas sobre los ministros, se obtiene un doble beneficioso resultado. Primero, el público agradece que le absuelvan de culpas; segundo, el acusador se libra de aducir pruebas en apoyo de sus censuras; porque los gobernantes, por e! mero hecho de serlo, son tan sospechosos de debilidades y torpezas, que la enunciación de éstas basta y sobra, para que sean creídas. N o es preciso ahondar en ningún asunto, ni mucho menos buscar trabajosamente lo que, de utilizable y y provechoso cabe en tal ó cual medida de gobierno, aunque esté envuelta en limitaciones desacertadas y en detalles que la desvirtúan. Con declararla pésima desde luego, toda esa ímproba labor está ahorrada. Pero la cómoda tarea, tal como suele efectuarse, ofrece la desventaja de la monotonía. Y cuando, como al presente, Ja primera materia viene á ser rara, la monotonía llega al aburrimiento. Quizá sería dable alguna variedad, empleando esta semana de Pasión y la Mayor que ha de seguirla, en decir austeramente algunas verdades al respetable público, quien se considera exento de toda responsabiiidad en los daños del Estado y de ía nación. Haciéndole presente, por ejemplo, que el régimen representativo exige la cooperación de todos los ciudadanos, pues sin ella degenera, como ha degenerado entre nosotros, en absolutismo ministerial; que esa cooperación no puede limitarse á murmurar sin tino y sin descanso, cual única función cívica aquí ejerHda; que hablar pestes de los gober- P nanres, y mendigar sus favores siempre que se consideran necesarios, equivale á renunciar el ejercicio de ía presión de fuera, la más asequible y también más eficaz al alcance de la masa social en los países medianamente educados; que simpatizar con el aibuso, siempre que éste directa y personalmente no le perjudique, y exigir el cumplimiento de la ley, cuando ésta acomoda, es una falta de lógica que halla su sanción en la realidad; qtre pedir Gobiernos óptimos, donde se en- cuentra difundido semejante concepto de la ciudadanía, supone demandar que salgan estatuas de mármol de una cantera de piedra berroqueña, pues de. la misma roca salen todos. y, por último, que en tanto cada español no se dé cuenta de sus deberes cívicos y no los cumpla en mucho ni en poco, estará muy débil para hacer verdadera justicial con los que ejercen el mando. Habría para TATO con Ja exposición y amplificación de esta materia. No sería necesario exprimir el cerebro para topar con asunto de artículos y la predicación armonizaría con esta época del año. El público español ha adquirida resabios rales que están pidiendo alguna penitencia no impuesta precisamente DOT tos Gobiernos. MANHK. TROYANG quien dice, tam ién de navaja y de heridos. Continuó eí reparto de raciones á los desvalidos, en los cuarteles. La política, tranquila. Sin noticias ofk cíales de Canarias. Eí presidente del Consejo, restablecido ya, paseó, hecho un Pepe, por la Moncloa, donde tatn bien paseó el otro Pepe y presidente todo rumbo y bondad. Y no pasó más en el primer día de Abril, con ser también domingo de Pasión. A EMECE EL ÍNTERJOR COTIZADO EN PARÍS El correo de Paríshanos ha traído ayer uns noticia que no dado todavía ningún periódico. Desda, el día cp del presente mes el mercado libre cotizará los títulos de nuestra Deuda interior. Es éste uno de los acontecimientos más trascendentales para nuestro porvenir económico que se hayan producido en estos últimos años. Ños Falta espacio pata analizar hoy sus consecuencias, desde el punto de vista del cambio y de la actividad que indefectiblemente va á desarrollarse, con el arbitraje, en nuestros mercados bursátiles. Volveremos pronta hablar de tan importante asunto. MADRID AL DÍA o n ana corrección exquisita qae hace honor á su nombre se presentó Abril brindando á Madrid temperatura tibia y cielo casi despejado. Aprovechó ef cíía la gente para pasear y divertirse á su placer. La corrida de toros, animada. I esastrosa para los dos. maestros y afortunada para el que aún no está reputado como tal. Mazzanfínifo, que fue el héroe de la fiesta taurina, como Mazzantini lo ftré el día anterior en la tenencia alcaldía de un distrito de la corte, salió de ta Plaza consagrado teniente silcaídito por el público. Resultó la jornada bastante filarmónica. Hubo por la tarde fiesta literaria er el Conservatorio de Música y Declamación, leyendo poesías el poeta americano Santos Chocano; concierto en el Gran Teatro, bajo la dirección del maestro Villa, y concierto por ía noche en el Real, dirigido por Leoncavalla, el autor de Pagh acci, Zaza y Tapiando. Ambos conciertos poca cosa. Hubo carreras- ciclistas. Haniicap, que dicen los técnicos, para propagar la afición entre los que no entienden de lenguas extranjeras, ni casi la propia, como se está demostrando en nuestro concurso de rótulos. Hubo asimismo los correspondientes crimen de los días de fiesta. Lo de siempre: pendencia, cuchilladas y hospital. Como náis por el mundo; hombres locos; hombres insensatos, ¿por qué dejáis vuestras zspa de oríflo, vuestro sillón, la manta que envuelve vuestras piernas, el gato amigo que íene á robarse con vuestros pantalones, el canari j que os da una lección de frivolidad y cíe alegría, ef perro que por contraste os incita á Ja sabrosa inconsecuencia, el otar vago de un sucnlento- guiso que de la lejana cocina os llega, el almirez- -otro amigo nuestro- -que canta una. canción sonora? Decíamos en la nota anterior que nosotros habíamos comenzado á carminar hacia bajo, por un ancho paseo; á nuestro lado venía un chico que llevaba nuestra maleta á. cuestas; teníamos que buscar un aposentamiento, mesón, fonda ú hotel. No sabíamos qué hacer; eran las primeras horas de la mañana. Entonces hemos parado á uno de estos buenos hombres: que tienen la misión de mantener el orden y de velar por las instituciones y le hemos dicho: Ya desearía conocer la dirección de un hotel. ¿Un hotel bueno? nos ha dicho nuestro interrogado. Un hotel ni bueno ni malo- -hemos replicado nosotros en nuestra ecuanimidacf; -un hotel mediano Y Juego hemos pensado: un hotel mediano, un hotel como todos, nos dirá más de fa vida raedía, deí promedio de las costumbres, de los hábitos y del bienestar que un hotel bueno. Cuando hemos llegado á este- hotel sí que podemos decir que- hemos experimentado una vaga trfsteza. Sr estáis solos en medio del camino de la vida; si lleváis muchos años vfvfendo en un hotel; si no veis delante de vosotros remedio á este aislamiento, ¿no os producirá una honda melancolía el veros con vuestra maleta, silenciosos, en los umbrales desconocidos E EL HOTEL Hombres que cami- N BARCELONA. U O K 0 ca MS aOQMHfft Y SDCM 10