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ABC. DOMXKGO i. DE ABRIL DE 1006. PAG. 4. EDICIÓN 1 grafo por uno de sus personajes, vivir es doloroso, es triste, es hacer mal y padecerlo... ¡Amar... amar es todo... es sueño y es vidal Pero si hemos de convertir en realismo esa dulce quimera, precisa una revolución en el medio social, un destronamiento de cuanto convive hipócritamente con nosotros en la vida. Con intrepidez, pero sin jactancia, pn la libre expansión de un pensamiento generoso, lo proclama la nostálgica Princesa de amores ideales en estas palabras que son todo un evangelio: Para un corazón de mujer nada tiene sentido en la vida, ni el deber, ni la ambición, ni el sacrificio, ni preceptos de mora! si no es el amor... j Y queréis condenarme á vivir sin amor toda la vida? Sí; hay momentos y hay sitíos en que amaríamos á cualquiera que se presentara, sin haberle visto antes nunca, sin preguntarle siquiera su nombre. As! discurre ingenua, audazmente en el palacio, en el casino, en la vida mundial, esta princesa Bebé, á quien casaron, sin pulsar sus sentimientos, sólo por conveniencia de su tío el Emperador, con un hombre brutal, grosero. Como la princesa Bebé, el príncipe Esteban, artista, mecenas de los bohemios escritores de su país, cae en el enojo de su tío el soberano de Suavia, por el puerto libre de sus ideas expansivas y democráticas, como cumple á un Príncipe moderno, por no acomodarse á un matrimonio cortesano y frío, por no sacrificar sus amores con una cantante, aquel su amor que es grande porque nació libre. El Emperador, atento sólo á su egoísmo y á la razón de Corte, se aterra por lo que juzga escandaloso, pasto de murmuraciones palatinas. Sus dos sobrinos amenazan su sosiego: la Princesa, porque pretende el divorcio, buscando en él la libertad de su corazón; el Príncipe, por casarse con una aventurera. El Soberano nada consigue. Los Príncipes ceden gustosos prerrogativas y dignidades á cambio de amar á sus elegidos. Y desde entonces corren el mundo, al parecer dichosos, mezclándose con dudosas sociedades, con títulos improvisados, con demimondaines, que aspiran á redimirse amparadas por su devoción al arte, con gentes de todas condiciones, en los casinos de las estaciones invernales de la Costa Azul, en los bailes públicos de ¡a canaille y de los apaches. Pero ni la princesa Bebé, peregrina del amor ideal, es feliz con su caballero Rosmer, ni el príncipe Esteban con su amante Elsa Kenisberg. Y los dos primos, en amable comunicación, reconocen que no son dichosos, ni pueden serlo, porque en el mundo no es posible la igualdad si los pequeños con sus ruindades nos obligan á recordar que somos grandes frío de la emoción al oír el pasionaFrelato d la degollada. Os he informado corno cronista de esta a mirable obra de Benavente: ahora debo concluir mi empeño diciéndoos que la arrogante, audaz y demoledora comedia tuvo un entusiasta éxito, que Benavente salió a! final de todos los actos dos ó tres veces y que María Guerrero, en un carácter tan complejo como el de la princesa Bebé, halló contrastados matices é inflexiones de infantil travesura, de suprema coquetería, de velados misterios de amor; que Fernando Díaz de Mendoza, en. el príncipe Esteban, fue muy celebrado por el tono y la distinción que supo dar al personaje, y que asimismo debo mencionar con elogio á las señoras Cancio, Suárez, Salverda y los señores Santiago, Díaz de Mendoza (M. y Díaz. El decorado de Muriel, espléndido, como el lujo y la riqueza con que ha sido puesta la comedia. FLORÍDOR I OS REGALOS. Los regalos recibidos por María Guerrero en su seraia d onore fueron innumerables. La entrada en el saloncíllo. así como en su cuarto, era punto menos que imposible; tal era también el número de preciosos bouquefs y canastillas recibidos por la eminente artista. Citaremos algunos de los preciosos objetos que sus admiradores y amigos la han enviado, en la imposibilidad de mencionarlos todos: el duque de Tamames, un guardapelo de platino, cuya tapa está formada por un cabochon de zafiro, en una larga cadenilla de pequeños eslabones de oro y, platino; Gloría Laguna, dos candelabros de plata, cincelados y una barelle imperdible de brillantes y rubíes calibré; Lina- j res Astray, una artística ánfora; Sabater, un tibor formado por un grupo de tres figuras; doña Emilia Pardo Bazán, una rama antigua de diamantes rosa; los condes de Vilana, un reloj; los marqueses de la Laguna, una bombonera de vermetl y cristal de roca; Jurado de la Parra, un joyero de plata; un artístico reloj de excelente gusto moderno, doña Matilde de Cervantes; D José Echegaray, un espejo, encuadrado en bonito marco de plata; D Carlos Urcola, un alfiler de rubíes, y una preciosa jardinera de Sévres, moderno, ej S r Urioste. tais de la mesa, creéis que no habéis comido nada. Todos ios autores clásicos recomiendan, por otra parte, que se debe cenar muy poco... Corría el tren entre las tinieblas y hemos procurado dormir. Al abrir los ojos de nuevo á la luz, hemos contemplado el amado y maravilloso paisaje levantino: los almendros, Jos algarrobos, las colinas azules, los barrancos rojizos. Poco después ha aparecido una llanura inmensa, infinita, azul, tranquila. Y luego hemos comenzado á ver chimeneas esbeltas de fábricas que iban poniendo trazos negruzcos en el ¡impido ambiente. ¿Ya estamos? hemos preguntado cuando e! tren se ha detenido en una linda estación subterránea. Ya estamos nos han dicho. Hemos visto unas escupideras en esta estación; todo estaba limpio. Un chico ha cargado con nuestra maleta y hemos comenzado á caminar por un ancho paseo, á lo largo del cual iban y venían los tranvías, y pasaban unas fornidas mozas, y marchaban unos recios y buenos caballos que tiraban de los camiones... AZOR 1 N El premio gordo en Madrid J ¡1 billete agraciado con el premio mayor en el sorteo de ayer, fue vendido en décimos sueltos en la Administración situada frente á la estación del Mediodía. Un décimo lo juegan doña María Moreno Guerra, D Manuel Villaboa y D Joaquín Hortelano. Otros dos décimos los adquirió hace algunos días el dueño de la taberna El Norte establecida en el paseo de San Vicente, cuyo dueño es Rafael Oleína; dio- varias participaciones á algunas lavanderas que acuden al lavadero contiguo á ¡a taberna. Al saber la grata nueva las agraciadas, la celebraron con gran algazara. Algunas participaciones son sólo de diez céntimos. Fiestas en Fregenal T el 26 de Abril al i de Mayo próximo se celebraráa en Fregenal de la Sierra (Badajoz) grandes fiestas en celebración del I V Centenario de Nuestra Señora de los Remedios, cuya coronación ha sido concedida por acuerdo del Cabildo Vaticano en 10 de Diciembre del pasado año. S. A. la infanta doña María Teresa se ha dignado aceptar la presidencia honoraria de la Junta de damas creada para la celebración del Centenario. S. M el Rey ha nombrado para que le represente en las fiestas al señor marqués de Riocabado, jefe de una de las más ricas familias extremeñas. Son muchas las personas distinguidas que acudirán á Fregena! atraídas por la devoción á la Virgen tan castiza y tan simpática siempre á los españoles, por los festejos religiosos, literarios y populares que acompañarán á la coronación y por el encanto de la espléndida hospitalidad extremeña. I AS DECORACIONES. El primer acto se desarrolla en un saloncito del palacio da Suavia. Se entra en él por la única puerta que tiene, formada por un gran arco; el panneau del frente es casi en su totalidad un gran ventanal formado por pequeños cristales, a! través de los cuales entra la luz proyectada por la- nieve En estas confesiones á hurtadillas de sus que cubre el extenso panorama de la población amores, la princesa Bebé y el príncipe Este- de Suavia. Hay á la izquierda del espectador ban, por la evocación de ¡os amados poetas una chimenea que nos reanima de! a gran imShelley y D Annunzio, van fundiendo sus espí- presión de frío que nos ha causado la nieve de ritus, asociando infantiles recuerdos y apaci- Suavia. bles y serenos días de su corte, y la nostálgica El mobiliario es serio, da carácter, es adePrincesa exclama, poniendo su dulce mirada cuado á las necesidades y á lo remoto de la en el Príncipe: ¡Ahora pienso que hubiéra- construcción del palacio en que estamos; premos podido ser muy felices! domina en él el oro, estando forrada la sillería Corren por esta obra parejamente dos cau- con tapices de gusto holandés. Bordean la amdales pródigos: el satírico y el romántico. Del plia estancia á manera de zócalo tapices de époprimero es inagotable ¡a familia Wilf, unos ex- ca remota. Ü N EL E S P A Ñ O L Beneficio de María plotadores felices de la loca inspiración de un Durante ei segundo acto estamos en el gran Guerrero. La princesa Sebe, escenas de la pobre diablo ó autor, en vida, de paemas sinvida moderna, divididas en cuatro actos, ori- fónicos, exóticos y ridículos, pero que, como salón del casino de una residencia invernal; ¿Cannes? ¿Mentón? ¿Niza? ¿Monaco... Utu ginal de Jacinto Benaveníe. nadie los entiende, se ponen en mod a. A estos punto de la Cote d Azur. Todo este gran salón Las andanzas y aventuras de la admirable innovadores musicales los conocemos en un está cerrado por amplia cristalería en forma princesa Bebé ya nos son familiares. Las publi- Casino, que muy bien puede ser el de Monte- semicircular y sostenida su techumbre, de criscó Benavente en el tomo X de su Teatro, y Cario; como á otro tipo delicioso, un condesi- tales también, por grandes columnas que foranoche pasaron de la íntima y discreta comu- to, derrochador de su fortuna y lanzador de man otro semicírculo concéntrico con el antenicación del libro á la vida escénica en el clási- cocots al mercado, para provecho de sus adu- rior y que en su parte superior soportan cada ladores, que nos recuerda al famoso Lebandy, una de ellas tres grandes globos luminosos de co coliseo, con luz y taquígrafos. La princesa Bebé forma con La noche del sá- el Azucárenlo, como se le llamaba en París. Al cristal deslustrado. Al fondo, el gran salón co bado y El dragón de fuego, una trilogía com- caudal romántico, riega y fertiliza todo el vi- muaica con el jardín. Los muebles son sencipleta del ensueño, una poemática visión azul. vir de la princesa Bebé, de esta adorable Prin- llos, de madera y rejilla elegantemente do No basta con vivir, dice e ¡ilustre comedió- cesa de cabecita bullidora, que siente el caío- radas. LOS ESTRENOS