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SEAÑO CUATRO NUM. 443. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. Deseando contribuir de algún modo á rendir el debido homenaje de simpatía y de respeto á la bellísima Princesa que ha de ser pronto T eina de España, A B C k pensado organizar un concurso de bellezas femeninas, de acuerdo con los Ayuntamientos importantes de España, con el fin de que cada región pueda enviar un grupo de Undas señoritas vestidas con los trajes típicos de su país, que ofrezcan á la que ya entonces será J eina un presente, producto también de dichas- regiones, que sirva como testimonio popular de cariño y de adhesión á la joven Soberana. Oportunamente publicaremos los detalles de este, concurso. SSMADRID, 3o DE MARZO DE 1906, NÚMERO SUELTÜ, 5 CÉNTIMOS proyectos. ¡No se descubre mejora que en resoluciones prácticas se traduzca! ¿En qué consiste ese aplanamiento de voluntad? ¿Cómo, á la vista del estado social que se está creando en Madrid, no se dan muestras de mayores arrestos y superior fecundidad de recursos? Hay otro aspecto de la cuestión que demanda el examen sereno é imparcial: el que toca á los trabajadores mismos. Si estos se fijan en los hechos, se harán cargo de la parfe que les corresponde. En un país como el nuestro, donde el capital no abunda y es muy cobarde, todo lo que tiende á asustarlo, ha de producir fatalmente su retraimiento, y de éste, se tocan pronto las consecuencias. Tal ocurre hoy en Madrid con la edificación. Cualquiera que conozca á personas que en estos últimos tiempos hayan querido emplear en la construcción de una casa sus rentas ahorradas, ya para alquilarla ya para vivirla, les habrá oído hablar de los trasudores y angustias, que pasaron durante la obra. Las frecuentes amenazas de huelga, la huelga efectiva, el deterioro del edificio por la paralización de los trabajos en mala época, el disgusto y la contrariedad al ver sus proyectos fracasados ó sus planes desvanecidos, representan un inolvidable período de amargura. La seguridad de que sus caudales, empleados en títulos, de la Deuda no le dan superior tarea ni cuidado, que el de cortar el cupón al trimestre, sirve de punto de apoyo al egoísmo, y aunque empleado en edificación les diera mayor interés el dinero, perdonan el bollo por el coscorrón como decirse suele. Las consecuencias son las que se hallan ante nuestros apenados ojos. Natural es que el obrero aspire á mejorar su condición; pero le es forzoso no olvidar el medio en que vive, las condiciones todas que le rodean; para no llegar, como hoy, á la huelga forzosa. MANUEL TROYAKO POLÍTICA Los grupos de obreros sin trabajo, que andan errantes por las calles de Madrid, llevan á los buenos corazones un hondo sentimiento de tristeza. Detrás de ellos se ve el hambre y la desolación de muchas familias. Los hombres pensadores se preocupan con esa llaga social, y se preguntan por las causas de su exacerbación y los remedios aplicables, no como paliativos ó lenitivos de un día, sino como proceso más ó menos largo de curación. El Municipio, el Estado pueden hacer algo; pero su acción no iguala la extensión del mal. j Indudablemente, la clase jornalera más numerosa en Madrid es la empleada por las industrias de construcción. La albañiJería, sobre todo, tiene una subclase, la de los peones, adonde va á parar lo más desvalido del proletariado. A ella seacoge todo aquel que no sirve para otra cosa, pues exige la tarea poca preparación. La abundancia de esta clase de brazos abarata demasiado el jornal. No se acierta á explicar cómo esos hombres pueden vivir. ¿Cómo han de juntar algún ahorro, para una época de penuria, cual la presente? Cabe que se defiendan mejor los que reúnen otras condiciones para la labor, Jos oficiales de albañilería, los carpinteros, los herreros, los decoradores, cuantos hacen otro orden de trabajos en esa importante industria de construcción. Pero, á éstos también alcanzará la penuria, si las obras en Madrid siguen en paralización creciente y funesta. Las cuentas galanas, que se hacían sobre ese asunto, la Gran Vía, la edificación en los solares del Retiro, la proyectada en el Ensanche no llevan traza de efectuarse. Con excelentes deseos, la Prensa se ocupa en esas cuestiones, procurando allanar obstáculos y salvar dificultades, para la realización de aquellos HUELGA LA FORZOSA MADRID AL DÍA O ol en el firmamento y hielo en la atmósfera. Ese fue el tiempo. Continuó el espectáculo del hambre. El número de los sin trabajo aumenta; pero ¡ay! que se sospecha que vienen también de los pueblos y aun de las provincias inmediatas al olor del sabroso rancho, que, según muchos testimonios, es mejor que el que comen los soldados. Hubo también sus miajas de manifestación de descontentos que pedían trabajo y no rancho, y ao faltaron quienes, en vista de que pedían ración personas que no son obreros y que tal vez tampoco tienen hambre, preguntaban por qué el elemento obrero de Madrid no se convertía en auxiliar de las autoridades para hacer más equitativo el reparto. Lo malo del caso sería que vendría lo del derecho del asociado y la postergación del no asociado, con lo que vendríamos á parar en la reglamentación del estómago, como si hasta para el hambre hubiese clases. Se celebraron nuevas reuniones para estudiar el medio de arbitrar recursos para hacer frente al mal. El obstáculo mayor será probablemente esa resistencia madrileña á reglamentar la caridad, que nos lleva muchas veces á quejarnos porque las autoridades no impiden la mendicidad... y á querer lynchar á la primera pareja que pretenda recoger de la vía pública á un mendigo para llevarle a! Asilo. Pues, nada, que por si el espectáculo madrileño era poco, se descolgó una comisión oficial de Aranjuez para anunciar que el Ayuntamiento de aquella localidad deja el puesto si no se autorizan obras para calmar el hambre de los pobres de la población. Es la primera fresa que Aranjuez envía este año. Un acontecimiento artístico fue el primer concierto de la Capilla Isidoriana en el teatro de la Zarzuela. Hubo gente, de verdad, y hubo aplausos, también de verdad, dicho sea en descargo de la conciencia; porque llevamos una temporada musical en la que algunos éxitos han sido de los de bondad extremada, de los de gacetilla complaciente. Para el mencionado teatro fue ayer un gran día. Por la noche hubo recepción solemne del género ínfimo, dignificado y enaltecido por el público, al cual público no puede acusársele de haberle encanallado antes. Es otro público el culpable del rebajamiento de ese espectáculo, que sin las procacidades y los coreos de los morenos no habría descendido tanto á buscar el nivel y el ambiente de sus devotos. En Apolo también tuvo mucho público. Era el beneficio de la Vidal y se estrenaba La paz del campo, pero en ese teatro ni aun en la paz de los campos cree el público. El desastre fue completo. La nota saliente la constituyeron Leoncavallo que presenció el estreno y la catástrofe adjunta, y un caballero, al parecer extranjero, que lució una monumental, melenuda y modernista cabellera con Ja que, según supuso el público, su feliz poseedor no tendrá frío ¿eh? El Gobierno siguió ausente á medias, y á medias acatarrado. Marchó á Barcelona el general Linares. La Magdalena le guíe. Regresaron de París la Reina y las damas que Madrid ha enviado á la MiCaréme á poner muy alto el pabellón de la belleza femenina española. Aunque destronada Conchita Ledesma, no puede considerarse en Madrid como Reina de Daudet dans Vexil, sino en la propia gloria popular. HBUOIFCA DE (DlZtS GEOGRÁFICAS Y SOCW 10