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A B C JUEVES 29 DE MARZO DE 1006. PAG. i3. EDICIÓN 2: LOS CARLISTAS EN CATALUÑA ficialmente se afirmaba ayer qae en Cata luna se ha fraguado un complot carlista. Claro es que los carlistas lo niegan. ¿Iban á confesarlo? El Gobierno dice que el gobernador civil de Barcelona le previno de ciertos manejos, y que lo mismo que se tratase de alguna criminal intentona, ó de una jugada de Bolsa, ó de mantener un estado anormal y de intranquilidad en Cataluña, excitó el celo y la actividad del duque de Bivona para que no cesara en sus pesquisas. Procuró el Gobierno conocer lo que sobre el particular decían y pensaban los prohombres del carlismo, y unánimemente manifestaron éstos que, si en efecto se tramaba algo, no obedecía á órdenes del partido, sino á las impaciencias de algunos exaltados ó al criminal procedimiento empleado otras veces por especuladores sin conciencia. Advertido de todo esto el Gobierno, preparóse para cualquier eventualidad, tomando entre otras medidas la de que fuerzas del Ejército que guarnecen la región catalana salieran á los campos con el pretexto de hacer maniobras. De los registros practicados ya tiene el público noticias completas. A continuación van las que anoche nos comunicó nuestro corresponsal. Huelga decir que cualquiera que sea el carácter de esa agitación, la opinión sensata protesta indignada contra lo que nos desprestigia ante el mundo civilizado y perjudica al crédito de España y á los intereses creados en años de paz, que juzgaban asegurada las naciones y que hoy volverán á suponer inestable ¿imposible. BARCELONA, 8, JO Ñ. a policía ha practicado un registro en la casa núm. 32 de la calle de Viladomat, habiéndose visto obligada á derribar la puerta, porque no contestaban á las llamadas que se hicieron. Una vez dentro, vióse que el cuarto estaos deshabitado y sin más muebles que una mesa, dos sillas y un quinqué. En una de las habitaciones se encontró cinco cajas de madera y en otra seis. Hallóse en ellas ciento ocho fusiles remington, de ellos 51 recortados y todos en perfecto estado de conservación. En otra habitación se encontró 18 paquetes de cartuchos, cinco bayonetas y un sable. Como no se ha podido averiguar quiénes eran los inquilinos, ha sido detenido el dueño de la casa, Luis Font, que ha quedado incomunicado. Reina vivísima y creciente curiosidad por conocer lo sucedido en el vecino pueblo de CaleJla, contribuyendo á aumentar la expectación la noticia circulada con insistencia de que el agente de la policía Ramírez, enviado á dicho pueblo con una misión especial, ha soHcitado el concurso urgente de fuerzas de la Guardia civil, que ya han salido para dicho punto. Aunque sin carácter oficial, p edo asegurar que lo sucedido es lo siguiente: Las autoridades tenían Conocimiento desde hace algún tiempo, por haberlo denunciado un periódico de Gerona, de que se trataba de levantar en las inmediaciones de Calella una partida carlista capitaneada por el cabecilla Manutl Puigvert (a) Soca, que había compro metido á muchos vecinos para que le siguieran. En vista de estos informes se envió altagente Ramírez para que detuviera á Seca. L Advertido éste, 1i uyó, ignorándose todavía cuál puede ser su paradero. El agente Ramírez siguiendo sus pesquisas, hizo numerosas detenciones y registros, dando uno de éstos por resultado el encuentro de jttfí, importante depósito de armas que han sido en- tregadas en el cuartel de la Guardia civil, don- i de continúan también los detenidos. Sábese que prosiguen las indagaciones. El gobernador considera fracasada la ¡Pten- í tona. -Beneí. (TELEGRAMA OFICIAL) BARCELONA, 2 0 3 K. t j l gobernador al ministro déla Gobernación! Tengo la satisfacción de participar á V. E que el teniente coronel Sr. Ponte, continuando indagaciones por mí ordenadas, lleva recogidos en Calella sesenta y cuatro fusiles nuevos, treinta y cuatro boinas, setenta y siete cinturones, sesenta y cuatro porta fósiles, sesenta y nueve carteras, dos cornetas, cincuenta y ocho cartuchos de guerra y dieciséis cuchillos machetes para fusil; habiendo nueve detenidos. E 1 inspector Ramírez, que vino á darme; cuenta de sus gestiones, regresará de nuevo á Calella para informarme de la situación de ios ánimos en los pueblos de los alrededores, pues sospecho deben existir más armas. Tengo motivos para creer que sólo hemos cogido uno ó dos de ios depósitos que existen en esta pro ¿vincia. Cuando el último intento de Solivas en 1900, tenían preparado un barco por si fracasaba el movimiento; la vigilancia marítima lo impidió, y como á pesar de creer que la inJ tentona queda aplazada, pudiera equivocarme, y es posible traten de hacer lo mismo que en aquella fecha, en vista de esta tendencia á hacet esos movimientos en la costa, me creo en el deber de ponerlo en su conocimiento por si cree conveniente adoptar alguna medida. 92 BIBLIOTECA DE A B Cfc está bien escogida; es la hora en que los aduaneros vigilan peor, la hora en que se ve menos, cuando el último reflejo del sol y los del creciente de la luna se extinguen besándose y la mirada de los hombres no está aún habituada á la obscuridad. k Para ir por el fósforo del contrabando, los jóvenes cogieron sus bastones de pesca y los dos, silenciosos, entraron en el agua... cho antes de que se hubiese hecho hombre y accesible á los engaños de los sentidos, aquellos ojos se habían apoderado de su alma de niño en lo que tenía de más grande y más puro. Y ahora, en torno de tales ojos, la gran transformadora enigmática y soberana, ponía tales encantos, que le atraían irresistiblemente por una comunión suprema y misteriosa... Tampoco los jugadores hacían siempre gran caso ák las muchachas, ni de sus marineras blancas ó rosadas; se reían á veces, ellos solos, de que jugaban peor que de costumbre. Por encinta de ellas, que no ocupaban más que un rincón del antiguo anfiteatro de granito, encaramábanse filas de asientos vacíos y un poco desmoronados; después veíanse las casas de Etchezar, tan felices en su aislamiento del mundo, y, al fin, en el fondo, la masa obscura, iijgente, de la Gizune, llenando el cielo y confundiéndose con las espesas nubes que dormían agarrándose á sus pendientes. Nubes inmóviles, inofensivas, y sin amenaza de lluvia; nubes primaverales de color de tórtola, que parecían tibias como el aire del atardecer, y allá, en una desgarradura, menos alta que la cima soberana de todo el contorno, levantábase la luna argentándose con el morir del día. Los jóvenes estuvieron jugando, en el crepúsculo, hasta que revolotearon los primeros murciélagos, hasta la hora en que la pelota, envuelta en las sombras, no se veía por el aire. Quizá sentían inconscientemente que los instantes, tan venturosos al pasar, no volverían, y pensándolo así los prolongaban todo Jo posibte... Para concluir de una vez, fueron á llevar á Itchúa, todos juntos, el dinero de España. Dividiéndolo en dos partes, lo habían puesto en dos grandes pañuelos encarnados, que una muchacha y un muchacho tenían de las puntas, y así salieron del frontón, entonando la canción A- xiy En Erribíague, aldea muy lejana, al lado de las altas montañas, celebrábase el domingo próximo un gran partido de pelota. Jugábanlo Ramuncho, Arrakoa y Florentino contra tres jugadores de los más afamados; para ejercitarse en la lid y pelotear un poco, debían venir aquéllos al frontón de Etchezar, y Madalén, con Otras jóvenes de su edad, sentadas en los bancos de granito, deseaban ver prepararse para el juego en que los muchachos se entretenían. Muy lindas todas, casi elegantes, lucían trajes de colores pálidos cortados con arreglo á la última fantasía de la moda. Las muchachas íe reían; se reían porque habían empezado á reírse sin saber de qué. Una nonada, media palabra dicha en vascuence sin asomo de intención por una de ellas, era la causa de esos extremos tan alegres... En este país es lino de los en que mejor suena la risa de las muchachas; tiene vibraciones claras de cristal, de juventud y de gargantas frescas. Arrakoa estaba allí desde hacía tiempo; con el guante éh el brazo lanzaba él solo la pelota, que de vez en cuando tenían que recoger los chiquillos. Pero Ramuncho y Florentino no venían. ¿En qué pensaban, retardándose tanto... Ya llegaron, por fin, con el sudor en la frente y el paso lento y embarazoso. Y como las jóvenes les pre un- de La hilandeía de Uno,