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A 8 C. JUEVES 29 DE MAP 7 Q DE iOc 6 P G. 10. EDICIÓN 1, NOTA INTERNACIONAL Club de Nueva York, sentado ante el tablero, aguardaba Jonathan Pym el telegrama del vencido. Nada venía. ¿Se resistía Tom Penny á creer su derrota? ¿Iba un adversario desleal á robarle el título de campeón, que hubiese pagado con diez años de vida? Jonaíhan Pym estaba pálido. Llegó un cr. a do con un telegrama. Ese telegrama decía: Vuestro adversario ha muerto. El papel se escapó de sus dedos y cayo o bre la alfombra. Uno de los socios ¡o recogió, 10 leyó y le dijo: -Le piden á usted una contestación. -Hela aquí- -dijo Jonathan Pym... LA V E R B E N A DE A L G E C 1 R A S O C E L O S M A L R E P R I M I D O S ESCENA FINAL... SEGÚN PARECE correspondiente á la semana pasada, indica exactamente la cantidad de francos vendidos por el Tesoro. El día 17 de Marzo tenía éste en cuenta corriente 46.800.000 francos por ingresos de Aduanas en oro; el día 24 no tenía más que 41.360.000. Ha vendido cinco millones y medio, y sigue vendiendo estos días. Cuando el público no tenga ya necesidades, ¿quién comprará francos? Entonces una venta insignificante pesará sobre el mercado, y si no se produjeran ventas, el Tesoro, que hasta ahora se ha limitado á consolidar el cambio de i5 por 100, podrá con facilidad llevar los francos á 10 y hasta á precios más bajos. Tiene que resignarse el comercio; no podrá evitar la baja de los cambios. Esa baja es inevitable, porque son matemáticas las razones que Ja han de producir. Es preciso saber p rd r, cuando la pérdida, impuesta por las circunstancia? no se puede evitar. ción, cuando se lo propusieron. Cornelius Kwick, que se contentaba con el monopolio de las apuestas, cobrando una comisión de uno por ciento sobre ellas, propuso que los clubs rivales fletaran un barco y que el match se verificase en medio del Océano. Se renunció á esta idea porque era imposible prever lo que duraría la lucha. Adoptaron un término medio: Jonathan Pym y Tom Penny se disputarían por telégrafo el glorioso título de campeón universal del noble juego del ajedrez. Cada doce horas Tom Penny telegrafiaba á Jonathan Pym: Co oco el alfil en la casilla quince. Y cada doce horas contestaba Jonathan Pym: íYo coloco mí reina en la casilla veintisiete. La partida empezó el i5 de Octubre; el resultado estuvo mucho tiempo indeciso. De un día para otro, la suerte variaba, la victoria pasaba, en apariencia, de Jonathan á Tom y de Tom á Jonathan. Por fin, el 25 de Mayo, el campeón americano tuvo una de esas inspiraciones que todo lo vencen. Al recibir su despacho, Tom Penny sintió sudor frío. Siguió luchando. El 3o de Mayo tuvo un momento de esperanza. Un movimiento de su adversatio le abría un camino de salvación. ¡Un error semejante en el momento decisivo! ¿Era esto posible? No cabía duda; se trataba de un engaño ó de una torpeza. En el segundo caso, Jonathan Pym sufría una derrota completa; en el primer caso, el vencido era Tom Penny. Este, al telegrafiar ese día, comprendió que jugaba su última carta. Cuando una hora después recibió Jonathan Pim en Nueva York el telegrama de su adversario, exclamó dirigiéndose a sus colegas del Electric- Club -Señores, dentro de doce horas el campeón de Inglatena habrá humado su picpia sentencia. El día siguiente, en Londres, los socios del Excentric Club inquietos por no ver á Tom Penny á la hora acostumbrada, mandaron una comisión á su casa. Lo encontraron muerto de un ataque de apoplegía; tenía todavía en la mano el despacho de Nueva York qus le condenaba. 7 Vl ¿níras tanto, en el gran salón del Electric Se apoderó del telegrama, y debajo de donc e decía Vuestro adversario ha muerto escribió estas dos palabras: Yo también y sacando del bolsillo un revolver, se levantó la tapa de los seso? JOSEPH M O N T E L TRIBUNALES En la Sala tercera deS Tribunal Supremo vióse ayer tarde un recurso interpuesto por el letrado Sr. Menéndez Pallares contra una Real orden que autorizaba la venta de los terrenos que ocupó la muralla de Alicante, y que pasaron á ser propiedad del Estado cuando el Gobierno concedió el derribo solicitado por la población de aquella capital. El fiscal, Sr. Golfín, opúsose al recurso. El susto ha sido mayúsculo, pero, afortunadamente para los interesados en la cuestión, la cosa no ha pasado á mayores ni ha tenido consecuencias desagradables. El Jurado reconoció en su veredicto que e alcalde de Campo Real, el regidor y el interventor de aquel Ayuntamiento son inocentes de los tremendos delitos, y decimos tremendos por las penas que aquéllos llevaban aparejadas, que el fiscal les imputó en su escrito de calificación, y en vista de ello, ese mismo repiesentante de la ley tuvo necesidad de solicitar de ia Sala que absolviera á los tres procesados. Y éstos pudieron anoche respirar libremente por primera vez desde que el veterinario de Campo Real tuvo la ocurrencia de venir á Madrid á referirle al gobernador las cosas que sucedían en el Ayuntamiento del pueblo mencionado. Porque de las conclusiones del fisca! deducíase de un modo terminante que quien originó la visita de inspección al Municipio no fue otro que el aludido profesor. Los veintitantos años de condena se han convertido, pues, en una absolución que devuelve su prestigio al alcalde de Campo Reai y á los que coa aquél han ocupado estos días el banquillo en la Sección cuarta de esta Au diencia. UN PASANTE R ECURSO CONTENCiOSO LA AUTORIDAD ABSUELTA EL MATCH acia ocho días que duraba la partida de ajedrez. ¡Pero qué partida! Tom Penny contra Jonathan Pym. Inglaterra contra América. Los socios del Electric- Club de Nueva York, y los del Excentric- Ciub de Londres, eran presa de uiu exaltación patriótica indescriptible. Había sido difícil decidir á les combatientes á que emprendieran la lucha. Cuando á fuerza de diplomacia los convenció el empresario Cornelius Kwick, que había concebido la idea, surgió una dificultad. ¿Dónde se verificaría el encuentro? ¿En Inglatena? jamás consentiría en ello jonaíhan Pvm. ¿En Améiica? Por poco se J I L O T o i i P 1.1. j o d o p o r la i n d i g n a-