Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C JUEVES 79 DE MARZO DE i cvsíí. PAG 7. -EDICIÓN r. 1 BANDOLERISMO EN ANDALUCÍA. Individuos del Cuerpo de la Guardia civil del puesto de Casariche (Sevilla) Manuel Rodríguez Barraquera, comandante del puesto; Antonio Galán, Enrique Macías, Florencio Valar, Pedro Infante, Francisco Sánchez y Juan Asensio, que al mando del heroico teniente D. Francisco Pira han dado caza y muerte al Soniche y al Chorizo dos de los más temibles bandidos de la partida del Yivillo. El comandante del puesto, Manuel Rodríguez (x) es el que después de exponer su vida muchas veces en empeñado combate, penetró el primero en el cortijo donde los criminales se hicieron fuertes, disparando constantemente contra él, y donde consiguió matar de un balazo al apodado Chorizo Manuel Rodríguez cumple dentro de unos meses y tendrá un exiguo retiro. Bien merecedor es, así como sus compañeros, de una recompensa por parte del Gobierno. Fol. A. Linarss. LA Ml- CAREME LA REINA DE MADRID DICTA SUS IMPRESIONES A NUESTRO CORRESPONSAL EN PARÍS T o ha concluido, ciertamente, el reinado de la belleza madrileña con un destronamien to ruidoso. No. Ha terminado como deben terminar en este mundo los reinados conquistados en la franca y noble palestra del sufragio. Oíd 10 que la reina española me dicta y que fielmente transcribo: Mi misión constitucional ha terminado. Estoy satisfecha y contenta de este corto reinsdo. Jamás pensé que en estas fiestas paganas Ja virtud y la hermosura fueran tan admiradas. Si mi voluntad pudiera cumplirse, créame usted que este dorado cetro que aquí dejo para cambiarlo por! a acerada y débil aguja de! hogar, se lo cedería á mis amiguitas que no tuvieron el valor de seguirme el día del Concurso de Belleza en Ulanco y 7 egro. Todas creían que en estos viajes, en estas fiestas, en este jolgorio, la virtud podría peligrar y el buen nombre sufrir detrimento. ¡Pobrecitas amigas mías, cuan equivocadas estaban! 3 ara ¿s m e vi cortejada más respetuosamente ni fui admirada con más respetuosa devoción... A todos debo gratitud; hoy bendigo al Jurado que me eligió reina y guardaré recucvdo eterno de las pei- sonas que nos han acompañado y de nuestro consejero, uesíre padre tutelar Sr. Maltraiia, que nos í- i guiado en esta Babel. Creo que le debemos ér. iio ¡maravilloso cu- e hemos obtenido... La ovación que nos hicieron los parisienses la noche de la retreta luminosa, no ¡a olvidaré nunca... Mis pobres padres lloraron y nosotras todas lloramos también... ¡Ah, si yo hubiera podido trasladar á París á mis amiguitas! ¡Cuánto he pensado en ellas! Y aquí se interrumpe la redacción de esta crónica, que, repito, transcribo tal y como la va otando la reina T drileña. El sonido pers ÍCI 2 de un timbre eléctrico anuncia á los invitad a que el diner d adieu va á servirse. Saltando por todos los preceptos protocóleseos, consigo sentarme en la mesa de honor al lado de nuestra reina, y lápiz en mano continúo escribiendo. -Siga usted, reina de mi alma- -digo á Concepción Ledesma; -no es cosa de dejar esto para luego... Es preciso que estas cuartillas salgan esta noche... Pues siga usted escribiendo: Lo que espero con más deseo es la visita á la Embajada de España. Dicen que iremos mañana; si viene usted con nosotras, le comunicaré mis impresiones... Y una voz femenina, alegre y sonora, me grita desde el otro lado de la mesa: envíe usted un beso de nuestra parte á Blanco y TVegro. Es Matilde Gómez, la traviesa y juguetona criatura, que interrumpe con un gracioso gesto nuestra conversación... jLas damas de honor siempre fueron terribles! V. MORA Comidas á 3 a española A unque no muchas, hay algunas casas aristocráticas donde se conserva la tradición de comer á la española, sirv endose á diario el cocido como en los tiempos de nuestros mayores. El difunto marqués de Ovieco y la señora marquesa de la Puente (q. d. D. g. fueron de los que más culto rindieron á la costumbre, y yo r uerdo una comida en casa del marqués, que dejó memoria, porque dejó rendidos á dos gastrónomos de tan buen apetito como los ilustres é inolvidables Castro y Serrano y Fernández Jiménez. La comida comenzó á las dos de la tarde, y se sirvió sopa de pan con menudillos y rodajas de huevos duros, garbanzos con gallina, jamón y carne. Verdura con chorizo, morcilla y oreja de cerdo, todo envuelto en espesa salsa de tomate. Frito de criadillas, perdices estofadas, anguilas con salsa de almendras, cochinillo asado al tostón con ensalada de lechuga y cebolletas, arroz con leche espolvoreado con canela, queso manchego y de Burgos, limas y naranjas, pasas y almendras, peros de Ronda y otros postres. Hubo quien después de la suculenta sopa ya se sentía bien alimentado; algunos ínírépidos acometieron á las perdí-