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A B C MIÉRCOLES 28 DE MARZO DE 19- 6. PAG 6 EDICIÓN yi. ITM -í- H SABADELL. MURO DESPLOMADO JUNTO A LA ESTACIÓN- APEADERO, Tot Solcie- wli QUE OCASIONÓ LA MUERTE A UN OBRERO, HERIDAS GRAVES A OTROS CUATPO TRABAJADORES Y CONTUSIONES A VARIOS MAS 1 ister Haldane es el actual ministro de la Guerra inglés, y lo es desde la misma fecha que el nuestro. El británico hace cuatro meses era algo así como rector de una Umversid id escocesa; de todos modos, no subió al M J nsteuo con todos los problemas militares estudiados, ni mucho menos; pero los estudió; y con excelente preparación política, será discípulo de Cambridge o de Oxford, y con buenos maestros, el Consejo de Ja Defensa nacional y el Estado Mayoi Central, tales progresos ha hecho, que al defender en la Cámara, h? ce pocos días, el presupuesto de la Guerra, ha obtenido el aplauso de conservadores y liberales, y hasta del colaborador militar de The Times, persona descontentadiza y de gran autoridad en la opinión inglesa. Mr. Haldane no ha obtenido su triunfo llevando al Parlamento algunos kilos de proyectos en papel; antes al contrano, con la mayor modestia se declaró satisfecho, en general, de la gestión de su antecesor M r Foster, un publicista y pailamentarlo, a quien cupo la suerte de plantear las radicales reformas militares sugeridas por una comisión, que la opinión impuso al Gobierno ingles á raíz de la victoriosa, peto accidentada, gueira del Transvaal. Y por cierto que antes de nombrai ¡a comisión (compuesta de un hombre civil, un militar y un marino) no faltó quien creyera y defendiera que ¡a reforma militar debería dejaise íntegra ai matiscaJ Kitchener, írescos aún sus laureles y su experiencia de la guerra boer; pero tnunfó el buen sentido saj n; el soldado glorioso y experto marchó para la India, donde podn I? cer falta, si los rusos no se enredaban co japoneses, y donde, como admimstiadot, atinado ya un gian conflicto; y para el mi- o U Gjtzira i z S I G U I Ó JA s a i u íiadicioii A ESTUDIAR M inglesa de elegir un hombre civil culto, probo y enérgico. Y aquí permítame el lector intercalar un trozo autobiográfico. -I ace muchos años toda mi familia veraneaba en la casa solariega, modesta posesión de aldea asturiana á legua y media de la villa más próxima. De ésta, y de otras más distantes, había que suitirse diariamente; y al efecto, mi madre (q. e. p d. disponía de una excelente mandadera, que más de una vez en un solo día hizo dos viajes redondos, quiza 40 kilómetros. Un año se inutilizó la cocinera; la mandadera solicitó la plaza, y mi madre, agradecida á sus buenos servicios, se la concedió. Desde entonces estuvimos mal surtidos, y lo poco y malo que llegaba á la solitaria casa, salía estropeado de la cocina. Los ingleses no hacen cocineros de los man- daderos, ni aun siendo éstos sobtesaliepleo; dejan a cada zapatero en sus zapatos, y le JA bien. C s decir, les va bien ahota, cuando a obviado las desventajas del mimstto c 1, sin ir de bi tices á las mayores del ministro ix ilitar. Cuando el ministro civil estaba solo é ignorante, caía en las redes de la lutina; y M r Haldane recordó en su discurso como antes de la creación del Consejo de Defensa y del Estado Mayor Central había llegado el Tesoro ingles á pagar 258.000 soldados anuales, cuyo papel en cualquier guerra verosímil hubiera sido nulo, porque se pagaban para defender cosas inatacables mientras existieia la flota, é indefendibles ó inútiles si la flota pereciera. Ahora son allí imposibles esos errores, de los que tenemos la capa llena. Mucho me admira que al Sr. Moret, tan inglés él, no se le ocurra estudiar, ó hacer que alguien estudie el asunto; llevaría la cosa menos tiempo, mucho menos, que esa goligornia de las jurisdicciones, y daría otros resultados. GENARO ALAS LA DUQUESA DE ALBA. EL ULTIMO BAIR ECUERDOS. DEL MONTJJO. LE DE LA Una papeleta mortuoria publicada en! os periódicos ha recordado que ayer, 27 de Marzo, se cumplió el segundo aniversario de la muerte de aquella inolvidable duquesa de Alba, doña María del Rosario Falcó y Osorio, que del palacio de Cervellón, donde creció hermosa entre los cuidados de sus nobles padres, pasó al de Liria, donde brillo con íedoi ÍA INTERIOR DEL COLÍSEO IMPERIAL RECIENTEMENTE I N A U G U R A D O EN LA CALLF De LA CONCFPCIÓN JERCN MA DE ESTA CORTfc. 1 ot A B C