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A B C. M A R T E S 27 D E M A R Z O D E 1906 P A G 5. E D I C I Ó N 1 presencia del jefe del Estado español cose muchos desgarrones de éste. Los pueblos, que más gimen bajo la presión centralizadora de los Gobiernos, creen ver en cierto modo compensados sus males con esa descentralización de la persona del Monarca. En parte alguna esa compensación será tan patriótica y tan agradecida, como en Canarias, provincia que se ha llegado á creer postergada y desdeñada por los poderes públicos de la Nación. M u y española, muy amante de la Patria, se ha visto sometida como pocas al bastardo régimen feudal del caciquismo, y á la vez, se ha hallado solicitada por influencias extrañas, pero eficaces, que en dirección opuesta á la Península ejercían su atracción. N o ha visto más que el favor ocupando la plaza de la justicia. Y mientras que las concesiones de terrenos á extranjeros- -á las cuales por cierto se opuso siempre el ministerio de Marina- -facilitaban á éstos apoyo material, se lo daba moral el contraste de hábitos y de conducta. Cualquiera persona habrá podido observar, sobre todo en los últimos años, de qué manera, siempre que alguna sombría nube se presentaba en nuestro horizonte exterior, el primer recelo, que asaltaba los ánimos, era el de la seguridad de las Canarias. ¡Hasta ese punto habrá en la conciencia colectiva inquietud parecida al remordimiento, respecto de las consideraciones guardadas á aquel archipiélago! El viaje del Rey ha de suponer para todos, y más para aquellos naturales, el principio de un cambio radical en esas relaciones. El Soberano español, que por primera vez pisa el suelo de aquellas islas, habiendo hecho la travesía en temporada tan peligrosa, dará con su presencia testimonio del alto aprecio, en que las tiene. Recorriéndolas, se penetrará de su verdadero estado y procurará que sus Gobiernos pongan el oportuno remedio. El hecho, por lo inusitado y beneficioso, formará época en el ánimo de aquellos nobles y leales isleños. Por ello, habrá de sobreponerse en sus efectos á toda suerte de causas inferiores, obedezcan estas á los motivos que obedecieren. MANUEL TROYANO 1 A VISITA DEL REY A LA ISLA DE W 1 GHT 22 Marzo ipo 6. La isla de Wight, en cuyo punto, según se ha dicho, visitará el Rey Alfonso á la princesa Victoria y á su madre, es uno de los lugares más deliciosos de las islas británicas, y no- ¡in razón se ha llamado siempre el iardín de Inglaterra Sí como se cree, la visita se celebra á mediados de Abril, y la temperatura contribuye con sus encantos al éxito de la expedición, el Soberano español, aparte de lo gratísima que siempre es una entrevista de enamorados, podrá apreciar la espléndida belleza de la primavera inglesa, que da á los prados un tinte de esmeralda y que despeja el horizonte de los sombríos celajes que lo cubren en las islas británicas dorante las restantes estaciones del año. La prox midad de Whippingham, la peqaeñi aldea cerca de la cual 3 princesa Heury a t- e Baílenle 1 corr. i uob nudora de b ¡sia de u, 1, -1- í t i c i í i i c u eficini, y e) castillo de Carisbrooke, donde el desgraciado Carios estuvo prisionero, recuerda también otros amores regios, los que sostuvo aquel monarca antes de su elevación al Trono, con la Infanta de España. El Monarca estuvo enamoradísimo, según relata la Historia, pero su conducta durante la estancia de su prometida en Madrid echó por tierra todos sus proyectos en este sentido, al par que puso de relieve toda la debilidad y todas las vacilaciones de su carácter, que no le condujeron á otro fin sino á que su cabeza rodase por las gradas de un cadalso. En una ocasión, el Rey dio un susto mayúsculo á la Infanta, saltando las tapias del jardín en el que la augusta doncella se encontraba paseando, con objeto de disfrutar de las delicias de una conversación en privado á la que la estirada etiqueta de la Corte española se oponía con sus austeras rigideces. El tiempo se encargó de echar por tierra aquel proyecto de enlace, y el monarca inglés se casó con Enriqueta María de Francia. Durante su encierro en el castillo de Carisbrooke, el rey Carlos hizo una infructuosa tentativa para escapar, pero el hado fatal lo había dispuesto de otro modo, y los designios de Cronwel se cumplieron. Por esos históricos y tristes lugares paseará el Rey Alfonso dentro de pocas semanas, y de su recuerdo sólo evocará, como es natural, la parte agradable y la que aporte á su imaginación mayor número de pensamientos dulces y risueños. La satisfacción sentida por la nación británica con motivo del anunciado enlace del Rey D. Alfonso con la princesa Victoria, se refleja en las conversaciones corrientes y en los artículos de la Prensa. El Standard, ocupándose en este asunto, dice lo siguiente: Si la joven Princesa no llevase á Madrid más que los encantos de su hermosura y lo regio de su estirpe, ya serían dos antecedentes muy recomendables para ocupar un Trono glorioso, como lo es el de España. Pero la futura Reina lleva algo más: la buena voluntad y la complacencia del pueblo inglés, el cual no pudo menos de experimentar una inmensa simpatía por D. Alfonso durante el tiempo en que éste fue su huésoed en Londres. Ante la perspectiva de la boda recuérdase, y no sin mezcla de un legítimo orgullo, que en una de las más importantes guerras emprendidas por Inglaterra, peleamos al lado de España y contribuímos poderosamente á derribar á aquel gran coloso, enemigo manifiesto délas libertades europeas. En nuestros días no es necesario acudir á semejantes alianzas, porque carecemos de adversario común en el Continente; pero en todo caso, los dos pueblos se hallan quizá ahora más unidos que en los días aciagos de Napoleón. Esto es lo que la Prensa dice, y sólo es necesario añadir que al hablar as! refleja de un modo exacto la voluntad del pueblo. W. A. C. leite su venganza, salió del pueblo, vino a MaMadrid y tiró de ía manía en presencia del gobernador. Qué cosas diría el despechado profesor es lo que no hemos podido averiguar; pero indudablemente hizo revelaciones de interés, porque la autoridad gubernativa dispuso que se girase una visita de inspección al Ayuntamiento de Campo Real. Y se cumplió la orden del gobernador, y efecto de ella fueron procesados el alcalde, D Nicolás Alonso; el regidor, D. Dámaso González, y el depositario, D Mariano Buso; pues el inspector, al hacer el arqueo, observó que faltaba. de las arcas municipales 14.343 pesetas, 1.000 del Pósito de la Villa y 17.000 que fueron invertidas fuera de presupuesto, sin intervención de la junta municipal y del Concejo. ¡Una friolera! Por si esto era poco, descubrióse que en las actas hacíanse constar algunos acuerdos que, según los concejales que fueron llamados á prestar declaración, no se tomaron nunca, y averiguóse, por fin, que era igualmente falsa la cesantía del veterinario, porque, como antes hemos indicado, no se había puesto á discusión, ni sabían de este asunto los ediles otra cosa que la que extraoficialmente les comunicó el propio interesado. Este proceso, que llenó de consternación al pueblo de Campo Real, siguió los trámites legales, y señalado que fue para la vista, comparecieron ayer ante el Jurado, reunid en la Sección cuarta, los tres individuos cuyos nombres hemos consignado más arriba. El fiscal, Sr. Pavón, entiende que los hechos son constitutivos de un delito de malversación de fondos públicos y dos de falsedad; opina que del primero y de una de las falsedades son responsables los tres procesados, y acusa, además, de otra falsedad exclusivamente al alcalde, pues en lo referente á la cesantía del veterinario no intervino más que aquél. Y pide para cada uno de aquéllos, por los dos delitos expresados, diecisiete años, cuatro meses y un día de cadena y además para don Nicolás Alonso, catorce años ocho meses y un día de igual pena por la falsedad que sin intervención de sus compañeros cometió. Defienden á los procesados los Sres. Serrano Echevarría y Doval, que niegan los hechos y piden, por consiguiente, la absolución. La vista se halla señalada para tres días, pues la prueba testifical es muy extensa y la documental tiene también mucha importancia. N H O M I C I D I O Ayer comenzó á ver se y no terminará probablemente hasta mañana, la vista de la causa seguida contra Celestino Real y Vázquez, conductor del tranvía, que arrolló y causó la muerte con el coche qu guiaba, al niño de nueve años Francisco Ossorio. El hecho ocurrió en la Ronda de Toledo, e! día 1 2 de Noviembre del año 1904, y como se recordará, originó un motín que hizo necesaria la intervención de la fuerza pública; pues los indignados transeúntes, después de prender fuego ai tranvía, querían lynchar al conductor y al cobrador y aun á ios que en cumplimiento de su deberlos defendieron. El representante de la Ley pedía para Celestino Real un año y un día de prisión correcA AUTORIDAD E N El alcalde de Cam- cional y 2.000 pesetas de indemnización. El acusador privado, Sr. Aragón, solicita EL BANQUILLO po Rea! tuvo un día del año 1904 la faltal ocurrencia de decla- 3.O0O pesetas más; y el defensor, que lo es e! rar cesante en apariencia al profesor veterina- notable abogado D José Luis Castillejo, enrio de aquel pueblo, y decimos en apariencia, tendiendo que el hecho no es constitutivo de porque en realidad de verdad no acordó el delito, sostiene en sus conclusiones que su paAyuntamiento la cesantía, ni se trató en sesión trocinado debe ser absuelto, é igualmente la Empresa del tranvía, en lo que se refiere á la de tal asunto. indemnización. Pero el profesor veterinario, D Juan José Ayer terminó la prueba propuesta, que en O ¡eja, ignoraba que la autoridad municipal no se había propuesto, sin duda, otra cosa que general fue favorable al conductor, y el fiscal darle un nial rato, y sin preocuparse de las retiró la acusación. Hoy informarán las partes. consecuencias, antes bien, saboreando con deUN PASANTE TRIBUNALES L