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U C LUNES? 6 DE MARZO DE 6. EDICIÓN DESFILE DE LA Ml- CARÉME POR EL BULEVAR DE LOS ITALIANOS A MI- CARÉ M É EN PARÍS. EL GRAN DÍA Ya se habrán convencido nuestras majestades de la belleza, las Keinsts de un día, de que si la realeza tiene sus momentos de ventura, también tiene sus horss crueles. Después de un viaje de veintiocho horas, y por cierto no en muy confortables condiciones, me lia parecido una crueldad obligar á nuestras bellas compatriotas á recorrer París para visitar algunos grandes periódicos parisienses, visitas que para los que estamos en e! secreto no tienen otro fin que satisfacer vanidades de empresa ó celos de concurrencia. Cierto que en ellas hubo derroche de galantería, y manifestaciones de admiración por las mujeres españolas, pero también lo es que la reclame resalía á maravilla. Y de eso, y no de otra cosa se trata: de la redame... Lo mismo digo de las precipitadas exhibiciones hechas en Folies B rgéres y en el Palais c -la Glace. Dos fiestss e impidieron todo reroso á los ya zarandea. T, y delicados cuerpe OJ íie i: s preciosas CARROZA DE LOS NAVEGANTES ESPAÑOLES J ot. Ctiiuíssiíau Fiuviens majesta ó ie aun cuando ainados sean elí ¡i- o ¡si recen toda clase de consideraciones... Doblemos la hoja y pasemos á la gran jornada, al gran día. ¡Ah, no... No fue ciertamente un día de primavera el de ayer. Un viento frío y penetrante, adornado p o r negros nubarrones, que en lucha tenaz con el sol sólo le dejaban aparecer por intervalos, nos obliga á levantar el cuello de nuestros gabanes y á resguardar nuestras manos en Jos bolsillos. El famoso marronier del í o de Marzo no ha manifestado aún su tradicional precocidad. El marronier tiene razón; hagamos, pues, como el marronier. Y, sin embargo, está visto que á los parisienses no les arredra ni el frío, ni las nieves, ni las inclemencias del tiempo cuando de divertirse se trata. Jamás estas fiestas clásicas de la Mi- Caréme fueron tan portentosas Nuestras lindas compatriotas guardarán en sus femeniles memorias el recuerdo de tan grandioso espectáculo. El pueblo de P a r í s en masa, se echó ayer á la calle; impaciente, alegre y bullicioso quería manifestar su entusiasmo oor lo bello y rendir un