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i ¿P r V í í p f 1 -Tim 6 m f T T PUBLICIDAD SOLICÍTENSE TARIFAS Anuncios económicos Reclamos. Anuncios por palabras. N o t i c i a s jiPorraaciones. (Admini 8 tracién: i5, Serrano, 55, Madrid N. 438. MADRID, DOMINGO aS DE MARZO DE 1900 NUMERO SUELTO, CINCO CÉNTIMOS EN TODA ABC Cm 6 m m Crooógrafoí Kelojei SUSCRIPCIÓN PAGO A N T I C I P A D O (Vladrid, por cada mes, i 5o pesetas Provincias, 5 prs. trimestre Trimestre: Portugal, 6 pesetas Unión Postal, 8 francos Aaministración: 55, Serrano, 55, Madrlt ESPAÑA M. DE DIEGO r i T E R T A nVlíj SOI. 13 ABANICOS, SOMBRILLAS Y PARAGUAS c Abierto y cerradtMs, s e Tcndeti Ie ocasión desd e 3.000 pcNcl nsu Agencia SviIv B n e n Suceso, 16. Tcl. o 2.099 1 BI 1 D S I K I V i P i l R A I I Ü M O V I L E S Í, A L O W L A N s S Í PRIMERA m í JEREZ Y COGNAC lll- L Umm DEL KÜALIBIRO vtaDiaíd Solide! ElegaBcis mostrarse n y Quiero y seductora enmuna linda sonrisa? Ostente pequeños y blancos dientes y encías compactas y sonrosadas. Y cómo conseguirlo? -Teniendo por su mejor consejero al bienhechor de la higiene dentaria: al gran denti rrico español 1.I C 4 IIUI L. I I no olvidándose jama. do usarlo loiios los días al hacer su toilette. EDEL 6 ALCALÁ 8 nASA ROLPAM La K O P A BLiAIVCA de esta casa se distingue notable mente por su esmerada conrccción y sus precios económicos, (la vez de estar las prendas confeccionadas con riquísimas telas. Estas sobresalientes condiciones y el disponer del más extenso y variado surtido en todas clases y precios justifica la gran fama alcanzada por la R o p a b l a n c a de esta acreditada casa. I RL i; iiicoN rai 5. uroji NÍii iiituraa. T e l I.i 5: 5 1 P o n i e r a 5 1 Sucar sal n. o 1. Plaza de ban Miguel, n. 9 Único verdadero café torrefacto marca Fuencarral, 85. Precio fijo MUEBLES LA CONFIANZA, La gran existencia de esta casa nos permite hacer buenos (precios y con grandes facilidades para el pago. Alquiler de mobiliarios completos. T o d o I I U C T O Venta al contado. T e l é f o n o l S 9 Me g u a r d a n m u e b l e s L. V. A, 1 1 MONTERA, 32. Teléf; 1.855 S 4 BIBUOTECA OE A B C RAMUNCHO 81 baja, la de las playas; al abrigo de la curiosidad, de la profanación de extraños ojos, y que vive aún su vid vasca de otros tiempos. Los pensamientos de Ramuncho se impregnaban en esta ventan de paz y de serenidad humilde. E r a n p o r Otra parte, alegres y jubilosas sus Fantasías de novio, desde que estaba seguro de encontrar p o r la noche á Madalén en la cita prometida. Las vagas inquietudes, las tristezas indefinidas que le acompañaban antes en el r o d a r tenaz de sus pensares, habían huido por algún tiempo, arrojadas p o r el recuerdo y la esperanza de es tar con Madalén en su jardín; su vida había cambiado p o r completo, y tan p r o n t o como abría sus ojos, tenía la impresión de que le envolvían un misterio y un mágico encanto, en medio del verdor y de las flores de A b r i l Así esa paz primaveral, todas las mañanas entrevista y reproduciéndose, parecíale nueva siempre, nueva cada vez que la sentía, y ai mismo tiempo muy diferente de lo que otros años fuera, infinitamente dulce para su cora zón y voluptuosa para la materia, ceñida de aspiraciones insondables y maravillosas... que con palabras, como si temieran despertar a ios pajaros en sus nidos. Ni reconocían siquiera el sonido de su voz; tanto se turbó, tanto temblaban, cual si hubiesen cometido un crimen, el crimen delicioso y condenable de estar el uno junto al o t r o envueltos en el misterio acariciador de aquella noche de Abril que incubaba en t o r n o de la pareja tanto subir de savia, tantas germinaciones y a m o r e s Ramuncho ni siquiera se había atrevido á sentarse al lado de su novia; permanecía de pie, pronto á huir escondiéndose bajo las ramas al menor r u i d o como un lai r ó n nocturno. Y, sin embargo, cuando fué a marchar, fué ella la q u e c p r e g u n t ó confusa, tartamudeando, para que apenas e entendiese: ¿Vas á venir mañana? El, bajo su bozo naciente, sonrió al ver tan repentino ambio de ideas. -S í que volveré- -respondióte; -jmafiana y todas las noches... Todas las noches que no tenga trabajo, allí, en España, v e n d r é ¡Vendré á estar c o n t i g o Xll El cuarto de Ramuncho caía, en la casa de su madre, justamente encima de la cuadra, y era una habitación pulcramente estucada con cal; el muchacho tenía allí su echo, limpio y blanco, pero el contrabando le dejaba pocas horas para d o r m i r Sobre la mesa vetase libros d e íiajes y de cosmografía, prestados p o r el cura de la pa rtoquia p o r no haberlos en esta morada. Imágenes de diferentes, santos en sus cuadros adornaban las paredes, y de las vijgas del techo colgaban varios guantes de jugar á la pelota. Cbos guantes de mimbre y cuero que más bien parecen instrumentos de caza ó pesca. Francisca, al tornar á su país, liabía vuelto á comprar Xlll E s la tarde del día de Pascua; ya han enmudecido las campanas de las aldeas, ya han acabado de confundirse en el aire sus santas vibraciones, de España y de F r a n cia s u r g i e n d o Sentado á orillas del Bidasoa, Ramuncno y Florentin o acechan la llegada de una lancha. R- ina un gran silencio; las campanas duermen. El crepúsculo, amortiguándose y desfalleciendo, se ha prolongado mucho, y al respirar el aire tibio y en calma, parece que se nota el venir del verano. Cuando caiga la noche, la barca esperada, trayendo contrabando de fósforos, debe asoiuar la proa p o r el