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A B C VIERNES 23 DE MA. RZO DE 1006. PAG. 6. EDICIÓN i. dos mil pesetas, importe de los encajes que su cara y devotísima mitad había empleado en sabanillas de altar y guarniciones de albas. Hay devotas que armonizan sus devociones con la vida social. Una condesa muy conocida y famosa por su ingenio, salía todas las tardes de su casa para hacer visitas, y decía: -La primera es para Dios; y se iba á las cuarenta horas. A mí me sorprendía la asiduidad de aquella dama, que era más ortodoxa de palabra que de obra, hasta que una íntima suya me puso en el secreto. -Va á las cuarenta horas- -me dijo- porque allí encuentra á muchas amigas de su tiempo que no halla en otra parte y challa con ellas un rato. Esta misma señora fue la que en una recepción de Embajada celebrada un jueves de Cuaresma, le dijo á D. Miguel de los Santos Alvarez: -Miguelito, llévame al comedor, que quiero tomar unos sandwich antes de que den las doce, porque mañana es vigiliaFueron, en efecto, al comedor, y er V V t EL VIAJE DEL REY A CANARIAS. INTERIOR DEL ALFONSO X l l EN EL CUAL HARÁ EL VJAJE S. M LAS DEVOTAS Siempre es muy ocupada la vida de las devotas: los ejercicios piadosos de por la mañana, la visita de altares, las Cualenta horas, la Corte de María, la vela al Santísimo, no las deja apenas una hora de reposo; pero cuando se hallan verdaderamente abrumadas es en este tiempo de Cuaresma, en el que toca, por añadidura, la novena del bendito San José, que sicaba de pasar. Las devotas son muy madrugadoras: salen de su casa á las seis de la mañana y hay día en que no vuelven hasta después de las doce, para almorzar de prisa y corriendo y volverse a marchar para no vegresar hasta que ya ha anochecido. Las pudientes se desayunan en el saloncito de señoras del Suizo, que por la mañana está, por regla general, desierto, y allí toman el cafe con leche y con bollitos recién salidos del horno; las que no pueden más, entran en una buñolería y en un rinconcito despachan la masa frita espolvoreada con azúcar; y las hay que llevan en el bolsillo una oncita de chocolate y un poquito de pan para comerlos rápidamente entre misa y misa. Y no se crea que esta vida es barata, porque trae aparejados muchos gastos. Cierto es que la devota viste con exagerada modestia vestidos lisos de hábito ó negro manto de beatilla, zapatos de cabra, medias toscas; pero si es camarera de alguna Virgen ó está encargada de algún altar, ya sus gastos no tienen límite. -Esto debe ser una equivocación- -decía un hombre público al que le presentaron una cuenta de dos mil pesetas importe de encajes comprados por su señora. ¿Cómo ha de gastar mi mujer dos rail pesetas en encajes, si ella no saie de asa más que para ir a la iglesia, y viste nempre de hábito? Y, sin embargo, no tuvo más remedio que rendhse á la evidencia y pagar las VIVIENDAS DE LOS PRIMITIVOS CANATÍÍC! IABRADAS fcN ROCA VIVA, TAL COMO HOY SE CONSERVAN Fot Trlam