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A B C. 1 UEVES 2? DE M RZO DE 10- 6 PAG. 7. 1. y- a, f 1 t -I 1 1 1 J YIGO. NAUFRAGIO DEL CAP ROCA VISTA DEL BARCO (X SITIO DONDE TIENE íBIERTA UNA VÍA DE A Q U A) E INDICACIONES DE LA RUTA QUE DEBIÓ SFGU 1 TÍ Y DE LA S) T U A C I Ó N QUE OCUPA EN LA BAHÍA. LOS BUZ S PREPAR NDO LOS TRABAJOS DE SALVAMSNTO gun prescripciones de la etiqueta, saludasen á los Soberanos, dijo con ímpetu: -Donde está la presidenta del Consejo no se pone delante nadie- -y dando un empellón a! introductor de embajadores, entró en el salón de las dip l o m á t i c a s que presenciaron escandalizadas aquella infracción del protocolo. Se quejó el introductor de embajadores al R e y y D. Amadeo, con espíritu conciliador, le dijo: -Bátase usted con el presidente EL VAPOR TCAP ROCA QUE HA NAUFRAGADO EN LA RÍA DE V! GO AL CHOCAR EN UN B JO del Consejo de mil ots. nistros. queda compuesta y sin baile, ó lo que es que dentro del santuario de su hogar. La política no tiene entrañas. Siendo lo mismo, con un vestido de Paquin ó de Porqus hay ministras de grandes ener- presidente del Consejo el duque de la Renderf, y sin ocasión para lucirle y con gías, como aquella esposa de presidente Torre, fue á ocupar con su familia la casa a necesidad imperiosa de pagar la cuenta. del Consejo de ministros, en el reinado de oficial de la calle de Alcalá, que estaba Ni en el banco azul el día de ma- D. Amadeo I, que notando que las seño- destartaladísima. La duquesa, que no poyor tormenta, ni en las columnas de la ras del Cuerpo dipiomático extranjero se día soportar lo desarreglado y antiestétiPrensa más desbordada, escucharía ni reunían en el salón más próximo á la cá- co, emprendió una reforma radical ev ieeví? J rjobrecito excelentísimo señor ¡o mara real para ser las primeras que, se- aquella morada, que había sido residen- 1 ASINDUMEN -TAR 1 ASYLAS CRISIS. Es rigurosamente exacto lo que Mzorín contaba ayer en sus Impresiones parlamentarias; hay siñoras de actuales consejeros de ¡a Corona que se han encargado vestidos (y á París nada menos) para presentarse elegantes en las fiestas que se celebren con motivo de la boda de Su Majestad el Rey. Y siendo esto cierto, figúrese el lector el conflicto doméstico que habría surgido si! a crisis hubiese dado por resultado la salida del ministro, y su cara esposa se