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ÜMADR 1 D, 11 DE NUM. 4 35. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. MARZO DE 1906. NUMERO EXTRA JO Luque es quien tiene menos motivo para marcharse ahora. s el triunfador. ¡Verdaderamente, de los rumores de crisis, de los anuncios de retirada no escapó ni el propio ministro de Marina, que ha permanecido como la estatua de la Corrección sobre su pedestal, ni aun el mismo conde de Romanones, ni aun el propio Sr. Gasset! Todos, pensándolo ó sin pensarlo, queriéndolo ó sin quererlo, han llenado con sus actitudes más ó menos supuestas, con sus propósitos en mayor ó menor escala positivos, la sección política de los periódicos. Estas crisis tan traídas, tan llevadas, tan manoseadas, tan manidas tenían un poco aburrido al país. Habló el Sr. M o ret en las Cortes, para anunciar que ahora iba de veras; que él se ofrecía en holocausto por los pecados de todos, que generosamente tomaba sobre sí. ¡Ahora va de veras! -exclamó el bondadoso y confiado público; -ya no se oirá hablar de crisis en mucho tiempo. Y en efecto, sigue todo igual. Empezaremos dentro de pocos días á oir los mismos rumores, iguales anuncios. Aun cuando el Sr. Moret no dé margen en esos entretenimientos para solaz de sus amigos, cualquiera de sus colegas entonará la cantata, para distraer un rato de mal humor. Volveremos á oiría á toda hora. Sólo hay un remedio contra ese mal: no hacerle caso. Porque de igual manera que se ama el arte por el ai te, hemos llegado, por lo visto á amar la crisis por la crisis. MANUEL TROYANO CÉNTIMOS CRÓNICA r POLÍTICA ha corroboLA CRISIS, POR El Reyconfianza al LA CRíSIS ado su r Sr. Moret, el cual continúa á la cabeza del Gobierno, en compañía de todos los ministros, que en la ruda etapa le han acompañado. Por esta parte, de nada la gente se extrañaría, si durante el período de vida del Gabinete resucitado, no se hubiera hablado diariamente de crisis. Crisis del ministro de Gracia y Justicia, cuyo proyecto de las Jurisdicciones salió del Senado en forma tai que no lo conocía por ningún aspecto su propio autor, el cual al ver lo que luego ha salido del Congreso, puede declararse, como el personaje del romance de Quevedo tel menor padre de todos. Por no cargar con paternidad semejante, el Sr. García Prieto quería retirarse á su casa y su bufete; pero el Sr. Moret le ha exhortado al sacrificio, y el hijo político del señor Montero Ríos se queda, para pasar á Ja Historia como notario mayor del Reúno, oficiante en el casamiento de D Alfonso X J U Bien es verdad que llegar á tan alto honor, le costará, además de la resignación que ya le ha costado, poner su firma lo menos en doscientas credenciales á que dará lugar la nueva categoría de la Audiencia de Barcelona y las repulías consiguientes en el personal de la magistratura. Crisis del ministro de Hacienda, quebrantado de salud, fatigado por la ruda labor de su ministerio y, sobre todo, molesto por la tutela conservadora. Fue un alto signo de disciplina y un edificante ejemplo de abnegación su permanencia en el Gabinete, siquiera el tiempo necesario! para que el jefe del mismo preparase de una manera más artística la crisis. Sin duda, en espera de esa obra de arte, tamjjoco el Sr. Salvador se marcha. Crisis del ministro de Instrucción pública, cansado de no hacer nada, pesaroso al notar que su personalidad se esfuma en el Ministerio hasta el punto de poner en peligro la sustantividad del cargo, y semejante á aquel personaje de Bretón que resuelto á dejar este picaro mundo no se arrojaba al Arga por no ir hasta dicho rio que era el que pasaba por el pueblo. Tampoco se va. Crisis cien veces anunciada y cien veces desmentida del ministro de la Guerra, quien, sujeto por la fascinación de la palabra del presidente del Consejo daba, como plazo, á su estancia en el Gobierno él término indispensable paia ver á qué punto quedaba reducido aquel engendro, que se llevó a! Senado como víctima propiciatoria á la sacrosanta voluntad del excelentísimo señor. Realmente, el general Circularon rumores alarmantes sobre la salud del Sr. Salmerón, porque un cambio de tiempo como el presente quebranta la salud del hombre más fuerte, y el ilustre repúblico lo es; pero, afortunadamente, se rectificaron. Marchó á Cádiz el ministro de Marina para tomar el mando de la escuadra, á la que ha de seguir el Jllfonso XJ 1 conduciendo á S. M Hubo tirada extraordinaria á la española en el Tiro de Pichón del Retiro y en honor del Rey. A la española y todo hubo poules, match, y claro es que shoofíng, para mayor españolismo. Por la noche se supo que hoy habrá sesión de Cortes y se supuso que para darías cerrojazo. Ya que por esta vez no ha podido ser golletazo. AEMECE UNAS EVOCACIONES p automóvil nos espera, rodeado de gente, en la puerta del hotel. Cuando volvemos él, un poco remisos, advertimos que numerosos madrileños han inscrito en sus bandas con la punta del dedo y sobre el polvo, susfirmastoscas de Emilios, de Concepciones, de Lolas y de Enriques. Esto es lo que nosotros hemos leído en la página 251 de un libro que acaba de aparecer, que se titula L Espagne en auto (Impresstons de voyage) y que ha sido escrito por el Sr. D Eugenio DemoMer. Y bien: ¿quién es este Enrique que pasó un día por la Puerta del Sol, vio un automóvil y puso en él su firma ligero y descuidado? ¿Quién es esta Lola? ¿Quien es esta Concepción? ¿Quién es este Emilio? Nuestra fantasía está ya en marcha. Enrique es un muchacho que ahora nace á la vida; no sabemos dónde vive; no sabemos qué es lo que piensa ni qué planes tiene para lo porvenir; é! no piensa ni prevé nada; él un día pasaba por la Puerta dú Sol; sobre su cabeza llevaba un ancho cesto de mimbres; en este cesto tal vez iba un paquete de café, una caja de galletas y una pequeña botija de lata llena de aceite. Enrique vio delante de un hotel un gran corro de transeúntes; él no llevaba prisa; se acercó al corro y observó que en el centro había un maravilloso automóvil pintado de amarillo. ¿Habrá placer mayor que contemplar un automóvil amarillo que está parado y que una muchedumbre de gente desconocida observa? ¿Podrá darse una voluptuosidad más intensa que ésta, cuando se tiene en la cabeza un canasto lleno de cosas que es preciso llevar rápidamente á alguna parte? Enrique fue acercándose poco á poco entre la gente al automóvil; cuando lo tuvo al alcance de su mano, Enrique escribió con e) dedo sobre el polvo su nombre. Y después, tras un largo rato, se marchó; á los cuatro pasos, el escaparate de una tienda, un perro que ladraba, un organillo, ó una manga de riego le hicieron olvidar el automóvil y su firma... ¿Y Emilio? ¿Quién es este Emilio? ¿No será este Emilio uno de estos hombres enigmáticos, ni viejos ni jóvenes, que vemos siempre en una de las aceras de la Puerta del Sol? Todos los viajeros hablan en sus relatos de estos hombres misteriosos que están siempre parados en la Puerta del Sol. Emilio tal vez fue algo en ai MADRID AL DÍA A maneció nevando. Las toses y los estornudos de los madrileños fueron el canto á la Primavera sin música de Wagner, porque la bella estación del sol y de las flores ni siquiera aplazó su presentación por el buen decir. Para los únicos que el tiempo se presentó sonriente fue para Moret y para el Gobierno. La crisis quedó para mejor ocasión. Cuando fue á Palacio dijéronle augustos labios que el Gabinete contaba con la confianza de la Corona y de las Cortes, y que, por lo tanto, no había lugar á dimitir. D Segismundo salió, naturalmente, satisfechísimo. La noticia hizo la felicidad de algunas familias. Se telegrafió á París: vengan los trajes encargados Aún hay Patria... N o fue el tiempo el único loco que dio que hablar. Hubo otro que motivó un gran revuelo en los centros judiciales y la mar de historias fantásticas, á las que dio mayor relieve el misterio con que las autoridades dieron á lo que, en resumidas cuentas, se reducía á inocentes expansiones de n infeliz chiflado. BBUQIKA DE G 21 CÍÁS GEOGRÁFICAS Y SCCWB