Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
i E R C O L E S 21 D E M A R Z O D E ¡9 0 6 P A G 6. E D I C I Ó N j a La Embajada inglesa carrozas de gala que conducían á Palacio al nuevo e ¡bajador de Inglaterra? -me preguntaba una antigua amiga en la posesión de la marquesa de Arguelles. -Las he visto. -Yo también, y me ha parecido que las dulces canciones del bello tiempo pasado venían á orear t i mi alma. -Siempre tan sentimental. -Es que no pue do olvidar lo que ¡f rae he divertido, lo que no- i hemos diLA NIEVE EN PRlMAVíR MADRID A LAS DOCE DEL MEDIODÍA vertido todos los de mi tiempo, usted bien lo sabe, en aquella inolvidable casa ron importancia excepcional en Madrid. -Déjeme usted de eso. Yo no me de la calle de Torija. -Mucho antes de instalarse allí los remonto á los tiempos de la regencia representantes de la Gran Bretaña, tuvie- de Espartero, cuando la Embajada es, hlÍ avisto usted las taba en la calle de Alcalá, frente á Buenavista, ni me q u i e r o acordar ahora de Mr. Bulwer y de su lucha diplomática con el conde de Bresson en la cuestión délos matrimonios de Isabel 1 y de su hermana. Lo que yo recuerdo ahora es la Embajada inglesa en Madrid como elemento a r i s t o crático en la sociedad de Madrid- ¿Y se remonta usted... -A los tiempos de M r Layard, aquel honorable cabal lero de barba blanca que había estado dirigiendo DE AYER Vol. A B C las excavaciones en lasruinas deNínive, y era un arqueólogo eminente. -Estuvo en Madrid casi todo el período de la Revolución. -Cierto. Cuando yo hice mi presen- VALEJMCJJl. La fiesta de las fallas celebraaa anteayer. Primer premio: Contra el género chico En un cesto de papeles del que salen varias partituras con los títulos de algunas obras del género chico, descansa un enorme violón de doce metros de largo, sobre el que tres caballeros componen y tocan. La Musa aparece sentada, muy hisle porque nadie se acuerda de ella.