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5 AÑO CUATRO. ftUM. 434. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. J UESTRO EXTRAORDINARIO DE MAÑANA ABC fianza, ya prejuzgada por estar la Corte con el pie en el estribo para salir de viaje y por reconocer todo el mundo, como decimos al principio, que hoy por hoy no hay más jefe posible de Gobierno que Moret. SSMADRIP, ai DE MARZO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS El número de A B C de mañana, jueves, tendrá carácter de extraordinario, estará esmeradamente impreso en excelente papel satinado y constará de veinte páginas, que contendrán, además de la información gráfica y de noticias, el VI número del periódico para niños Gente menuda. Este número de A B C se venderá en toda España al precio de DIEZ CÉNTIMOS MADRID AL DÍA p a r a los no madrugadores, la inmensa mayoría de los madrileños, y teniendo en cuenta que las nueve de la mañana no es, que digamos, una hora intempestiva, fue una sorpresa nada agradable encontrarse con la villa cubierta de nieve. En vísperas de Primavera, como que comienza hoy su reinado á las doce horas y treinta y ocho minutos, y después de unos días de calor, cuando los árboles están en pleno brote y la clásica pañosa en pleno ropero ó en el vestíbulo del Monte de Piedad, es una broma demasiado pesada de la Naturaleza, aunque estemos en mi- caréme, regalarnos con una nevada tan inoportuna. Nada, que el tiempo ha salido por peteneras y que no ganamos para desengaños. Un Gobierno liberal hace bueno á Calomarde; una Primavera hermosa nos convierte en Siberia. Menos mal que la nieve que cayó vino acompañada del segundo premio de la Lotería jugada por la mañana. A los favorecidos por la suerte podrá decírseles que, á pesar de la nieve, con esos miles de pesetejas no tendrán frío, ¿eh? Lo que se da como seguro es que en eso de las jurisdicciones el tiempo se manifestó civilista. Sabiendo que había de votarse en el Senado la dichosa ley, se desató en viento, frío y nieve, para asustar á los senadores y recluirlos en sus respectivas casas. Pero los venerables abuelos se portaron como unos héroes. Acudieron á la sesión y dieron pruebas de su ministerialismo emitiendo, entre estornudos, toses y expectoraciones, su indispensable voto. Hay sospechas de que muchos de los votantes al ser llamados contestaron: ¡atchis! y el secretario escrutador entendió sí. Terminada la matinée y lanzado el apetecido ¡ahhh! de sosiego por ej Gobierno, emprendió éste la función de noche, poniendo en escena el extraordinariamente aplaudido vaudeville en un solo acto, titulado Nace como que se va, y vuelve. El alcalde escuchó ayer de labios del Rey el anuncio de que el Kaiser vendrá á Madrid en los últimos días de Abril ó en los primeros de Mayo, sí para entonces han terminado las sesiones de la Conferencia de Algeciras. La noticia sería grata sin esa condicional, porque dada la actividad y el buen deseo que demuestran los conferenciantes en no entenderse, hay para temer que los diplomáticos no se hayan puesto de acuerdo en Mayo 1 en Junio... del año que viene. Por la noche hubo solemne velada en la Academia de la Historia para honrar la memoria del general Arteche, presidiendo el acto el infante D. Carlos. En las calles poca gente, mucho frío y nueva nevada. Se comprende el viaje á Canarias. AEMEC 5 IMPRESIONES PARLAMENTARIAS I A CLAUSURA. Ma tu perché ritorni a tanta nota? Esto es lo que le decía Dante Alighieri á la sombra de Virgilio cuando se la encontró en la selva obscura que precede al infierno. Y esto es lo que nos decíamos á nosotros mismos en la tarde de ayer ante el doloroso trance, que ya se iba acercando, de volver al palacio de la Representación nacional. Ma tu perché ritorni a tanta ntíia? Y sin embargo, nosotros, un poco entristecidos, un poco mohínos, cogimos nuestro sombrero, nuestro gabán y nuestro paraguas, y nos dirigimos al Congreso. Íbamos caminando lentamente; una vez en la puerta de la Cámara popular, bajamos la cabeza, hicimos un esfuerzo y- -como el amado poeta florentino- -entrat per lo cammino alto e silvestre En la Cámara popular á esta hora había aún escasa concurrencia. Unos señores charlaban formando un corrillo n el salón de Conferencias; estaba en él este amable y discreto consejero de la Corona que se llama el Sr. Salvador. -Estas piernas- -decía el S r Salvador, dando ligeras patadjtas en el suelo; -estas piernas no quieren andar. -Pues hay que hacerlas andar- -contestaba otro señor del grupo. Y otro circunstante preguntaba al Sr. Salvador: s- ¿Usted no come? -Sí, sí- -replicaba el señor ministro. ¡Ah, entonces eso es lo principal! -exclamaba como queriendo mostrar una grande, una profunda satisfacción el señor que habfo hecho la pregunta. Y todos continuaban departiendo. Ya habían ido llegando más representantes cíe! país. Nos marchamos á otro corrillo. En él figuraba este querido, este afable amigo que dirige el periódico El Siglo: El Sr. Nido. -Yo- -decía el Sr. Nido- -he visto pasear por estos salones á la mayoría del marqués de JVtiraflores; era entonces ministro de la Gobernación D. Florencio Rodríguez Vahamonde... -Ya no nos acordamos de ese señor- -observamos nosotros con un leve dejo de tristeza. Y añadimos con la misma amargura: -Es posible que dentro de cuarenta años no se acuerde nadie tampoco del señor conde de Romanones... ¡De seguro, querido Azorínl- -replica el Sr. Nido. -Dentro de cuarenta años no se acordará nadie de Romanones, ni de mí, y menos de usted. Ha dicho esta frase el Sr. Nido con una profunda naturalidad; jamás hemos oído nosotros unas palabras que nos hayan afectado tanto. Dentro de cuarenta años no se acordará CRÓNICA El Gobierno ha salido del paso. ¡J 8 3 votos del Senado han aprobado la dichosa ley de jurisdicciones. Sólo once senadores, Jos Sres. Calbetón, Solsona, Gasset (D. Eduardo) Cortázar, marqués de Seoane, Rivera, Martínez del Campo, Labra, Aramburu, Troyano y Luca de Tena han votado en contra. Aun votando en contra estos señores han ayuda do al Gobierno, puesto que han contribuido á que hubiese número bastante para dar validez á la votación. Pero el voto en contra de los senadores periodistas hace que éstos hayan quedado en actitud airosa y plausible. Terminado el debate se ha planteado la crisis. ¿Para qué? ¿Puede nadie dudar de que el Sr. Moret, por la labor que ha realizado estos últimos meses, por el tacto que ha demostrado en todos los asuntos que están en el tapete, es el indiscutible y único jefe de la situación? Debería ahorrarse este paso que á nada conduce. La elocuente explicación que de la crisis hizo ayer el presidente no puede convencer á nadie. La solución que casi seguramente va á tener la crisis, fortalecerá el juicio de los que la creen improcedente. Es más, dará apariencias de fundamento á las hablillas de estos días que dan por reales y existentes influencias feme ninas, contrarias á toda dimisión en vísperas de grandes festejos Reales, de visitas imperiales con no menos fastuosas ceremonias, amén de repartos de gracias y condecoraciones; todo ello muy verosímil por lo que de humano y femenino tiene. ¡Cualquiera va á hacer creer que no es esa la causa determinante de que no se mantengan firmes dimisiones que se tenían por seguras, si de la crisis que hoy ha de resolverse velozmente, instantáneamente resulta la salida de uno, de dos ó vde ningún ministro! Más lógico y más práctico habría resultado no plantear la cuestión de conVOTACIÓN U NA UNA CRISIS Y DE CENCÍAS G Í O G R O T V 50 CMS