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7 TW SUSCRIPCIÓN PAGO ANTICIPADO Madrid, por cada mes, i,5o pesetas. Provincias, 5 pts. trimectre, -trimestre: Portugal, 6 pesetas. Unión Postal, 8 francos. inlnistraclÓB: 55, Serrano, 55, Madrid N. 433; MADRJD, MARTES 20 DE MARZO DE 1906 NUMERO SUELTO, CINCO CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA v n i ABC Se traspasa MACiNIFICO LiOCAIi Adecuado para comercio da importancia, sitio mejor y más céntrico de Madrid. No se admiten corredores. Cédula núm. 427. Lista Correos. n e c e s a un maestro Sepanadero. i tInformes: señor Cortés, Jacometrezo, 50, l.o PUBLICIDAD SOLICÍTENSE TARIFAS Anuncios económicos. Reclamos. Anuncios por palabra Noticias. Informaciones. Adminlstración: 55. Serrano, 55, Madrid A UAS DE CESTONA Únicas y superiores las de Carslbad, para todas las enfermedades del Hígado, Bazo, etc. Se Tcnden embotelladas á. 1,25 ptas. la botella de nn litro en todas las farmacias. Pedidos al por mayor al Depósito de Madrid, Plaza del Anpel, 18. ó al Admor. del Balneario en VEST 01 (Guipúzcoa) U i i i c o H c a f é s p n r o s s i n pinturaus. l el. l S 5 1 M o n t e r a 5 1 Sucarsal n. 1, Plaza de San Miguel, n. 9. DE MUEBLES VENTAS Actualmente la casa de moda en Madrid Seguro es que nadie quedará, pesaroso de venir á las actuales colecciones. Algo hallará que llene sus deseos. Hay mucho y muy bueno para elegir. Precios fijos y b a r a t í s i m o s AGRADABLE TEMPERATURA U n í e o e s t a b l e c i m i e n t o j Í 4- rtri OK d e E m n i a u u e l y JSantiago IJcgOiIll lOS, O ü 1.043 AGUAS T SALES NATUEALES PURGANTES DE LA PERLA DEL CASTELLAR PRIMERA CASA El más suave y eficaz de los purgante salinos. Se venda en farmacias y droguerías en botellas de una, dos y cuatro purgas, á 0,25 de pta. purga, y en cajas de sales de cinco purgas. Ventas por mayor: IVIarqné. s ie iiba 18. E l p r o p i e t a r i o 1 E n s e b i o C a j a l i a r á i c s e u e u t o s s e g ú n el c o n s u m o m e n s u a l EDEL 6 ALCALÁ 8 TAPAS para encuadernar la novela RAB IUNCHO. ELIXIR INGLES Inralible contra el DOLOR DE MUELAS ¿MUEBLES DE OCASIÓN? P l a c a lol An el, 6. -EL CENTRO VALE NÚM. 23 Y NEURALGIAS Be venta en farmaolasi drogner aj y perfumerías 72 BIBLIOTECA DB A B Cñ RAMUNCHO 69 Parécete el tal grito á los de llamada de ciertas tribus Pieles rojas en los bosques de América; oído por la noche, da la noción y el insondable espanto de los tiempos primitivos, cuando, en medio de las soledades del antiguo mundo, aullaban los hombres con garganta de mono. Dan los eúskaros esos gritos durante las fiestas 6 para llamarse por la noche en la montaña, y especialmente para celebrar un suceso alegre y próspero, una ventura imprevista, una gran caza ó una redada abundante en el agua de los ríos. Los contrabandistas divertíanse con este juego de su! mayores; daban ese grito para glorificar su empresa, llevada á feliz término, por necesidad física, desquitándose así del obligado silencio de tantas horas. Pero Ramuncho se quedó callado, sin sonreír siquiera. T les gritos le anonadan, le hielan, aunque le son conocidos de toda su vida; le sumergen en las meditaciones que tanto le inquietan y que no acaban de aclararse distintas y sin confundirse. Después sintió aquella noche una vez más cuan incierto y mudable era su solo apoyo en el mundo, el apoyo de Arrakoa, al que tenía necesidad de considerar como á hermano; sus audacias y sus éx tos en el juego de pelota trajéronle, sin duda, su cariño, pero una tontería, una nonada p o d í a llevárselo en un instante. Y entonces le pareció que lá esperanza de su vida no tenía ya base, que todo se desvanecía como una inconsistente quimera IX Era la noche de San Silvestre. T o d o el dia habíase visto ese cíelo sombrío que con tanta frecuencia es el del país vasco y que concuerda tan bien con las ásperas montañas, y la mar rugiente y alborotada, allá baio en el fondo del Golfo de Vizcaya. Una gran ansiedad, una angustia mortal le ahoga. ¿Qué va á hacer ahora... Esta es una nueva complica ción; es preciso obrar sin un grito de socorro, sin un ruido, porque á lo largo de la costa, que parece un país vacío, sólo por las tinieblas lleno, hay carabineros escalonados en interminable cordón, que velan todas las noches en la raya española como sobre tierra prohibida... Trata de apoyarse en el fondo con uno de los remos largos con objeto de volver hacía atrás, pero ya no se toca el fondo, no se encuentra más que la inconsistencia del agua negra que huye, la profundidad es muy grande... jA remar, cueste lo que cueste! ¡N o hay otro remedio! Con gran trabajo, con el sudor en la frente, llevó él solo, contra corriente, la lancha pesada, inquieta á cada golpe de remo, producidor de un chirrido que desde l á abajo podría percibir un oído agudo. N o se distinguía nada á través de la lluvia espesa que empaña los ojos; todo estaba negro, negro como las entrañas de la tierra donde el diablo mora. Ramuncho no reconoció ya el punto de partida donde deben esperar los amigos, cuya desgracia tal vez habrá causado; duda, se detiene, con el oído atento, la respiración anhelante, y se acerca pegándose á ella, para reHexionar. á una barca grande española... A l g o se aproxima, deslizándose con infinitas precauciones por la superficie del agua, apenas removida: una sombra humana, mejor dicho, una silueta, de pie- -un contrabandista, seguramente, puesto que no mete ningún ruido. -Uno y otro se reconocieron, se adivinaron. ¡Gracias á Dios! es Arrakoa; Arrakoa que desató un bote español, ligero y frágil, para ir en busca del amigo... ¡El encuentro de ambos probablemente salvó á todos! Pero Arrakoa, al llegar, profiere con voz sorda y ra iosa, con voz que sale apenas de entre sus dientes de felino, una serie de injurias que reclaman inmediata ré