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SIAÑO CUATRO. NUM, 429. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. ÜEMADRID, 16 DE MARZO DE 1906. NUMERO EXTRA. 0 10 C É N T I M O S á verificarse, quedaron en pie... para otra ocasión. En las Cortes, poca animación y nada interesante. Sin embargo, en el Congreso no hubo debate de jurisdicciones; que no deja de ser una novedad de interés. Los catalanistas se retiraron y se fueron á Barcelona. De éstos siquiera puede decirse que van á alguna parte: á su tierra. En la Audiencia fue juzgado un anarquista intelectual por un artículo libertarlo, y el Jurado, más sereno, y severo que el de Barcelona en los últimos días, dictó veredicto de culpabilidad. De Algeciras, nada: que sigue nublado Continúa la razzia de suicidios. Ayer, otro. ¡Esta bella, pero picara primavera... La navaja hizo su aparición en la Puerta del Sol, que no siempre ha de ser en los Cuatro Caminos. Un individuo que hiere porque pide dinero y no se lo dan. Si el procedimiento se extendiese, la calle de Sevilla sería diariamente un río de sangre. Por la noche dos estrenos. En el Español, La casa de García, de los Quinteros que no satisfizo á los ínquilinos, y en la Comedia, La retreta, con un consejo de guerra capaz de poner carne de gallina á los que por algo nos desagrada eso de la jurisdicción no civil. AEMECE CRÓNICA POLÍTICA i1 LMADOS Y La función d e d e s M JVUMOSOS agravios hecha en el Pero lo que está más inmediatamente en crisis es la unión republicana. La Junta de todos los representantes de ella en Cortes va á decidir de su suerte. Si lo que- se presume más probable el elemento revolucionario triunfa, la minoría no Congreso á la minoría republicana no la volverá al Congreso. Tal actitud será una desagravió. La minoría no ha vuelto á desdicha para la paz pública; pero será sus escaños. Eleva el pleito á más seño- más gallarda que la vuelta, después de res; es decir, á todos los miembros de la varios días, mustios, cariacontecidos, sin Cámara popular, que representan la causa garbo y sin autoridad. de la República. Mientras tanto clamarán á grito herido El insigne orador y polígrafo D Joa- contra todo avance que haga el Gobierno quín Costa se halla en Graus, por des- en el campo de la legislación, sobre todo gracia cada vez más enfermo. Si viniera en lo que toca al proyecto de ley de las á esa reunión, podría entonar el himno jurisdicciones. Han dejado franco el paso de triunfo; porque probablemente en ella y se quejarán de que el enemigo aprovevencerá la tendencia revolucionaria sobre che tal circunstancia. ¡Cual si la guerra la gubernamental; que es en el fondo lo fuese un duelo singularísimo, sujeto á toque se ventila. das las reglas de la Caballería! Y aun en El acto del miércoles sólo habrá ser- estos trances se utiliza la ocasión de havido para una cosa á los monárquicos: llar al enemigo descubierto. La sobra de mimo ha perjudicado al para mostrarse cargados d e razón. La gran masa social, ese elemento neutral ó Gobierno y á la mayoría que los han heneutro, que permanece indiferente, de- cho; pero los mimados se han puesto demasiado indiferente en medio de la lu- masiado mimosos. cha de los partidos, pero que, cuando se MANUEL TROYANO decide, inclina con su pesóla balanza, ha hallado la grave determinación, adoptada por motivos segundos, un poco infantil. Y cuando un periódico ha dicho que el 1 os reyes de Portugal regresaron á su Sr. Salmerón se disponía á ir á Barcelopaís complacidos, satisfechos d e la na á aquella se le ha antojado la especie acogida que Madrid les ha dispensado. una juvenil calaverada. N o hay para qué Así lo han dicho repetidas veces; pero decir lo que se le antojaría, si se realiza- más que á su palabra hay que creer á la ra y diera el resultado previsto: la guerra expresión de sus rostros. La cortesía hace civil. P o r fortuna ya se desmiente la no- decir á veces lo que no se siente; la cara ticia. no dimisula la complecencia ni el disgusLos catalanistas que con la marcha de to, y los monarcas lusitanos han tenido los republicanos se sienten débiles para constantemente sonrisas y ademanes de resistir solos la aprobación de la ley de honda satisfacción. jurisdicciones, marchan también al AvenEl almuerzo en el Ayuntamiento retino. Es un mal cuya culpa se ha de dis- sultó una fiesta muy lucida. El menú (portribuir entre todos y especialmente en que fue menú y no minuta ó lista, y eso los que- han iniciado ese abandono de po- que se trataba de almorzar y no de desiciones. A éstos se les ha llamado con jeuner; el Ayuntamiento no quiere seguir cariño; se les ha abierto toda clase de el ejemplo del Rey ni escribir en cristiapuertas; ellos no han vuelto al sitio que no lo que come) -dejó satisfechos á los ocupaban, y pretenden que, hasta su de- anfitriones y al bolsillo de los contribufinitiva resolución, la vida parlamentaria yentes paganos. El rey portugués hizo quede en suspenso. Esto es, pretende un bonito discurso acentuando la nota de que en la realidad el régimen parlamenta- amor entre las dos naciones hermanas. A rio sea un régimen de minorías. ¡Harto lo la misma hora un periodista portugués es ya, merced á los absurdos reglamen- era arrojado de la puerta de la Casa Contos, que normalizan las funciones de nues- sistorial por los guardias urbanos, á quietras Cámaras! Si á todos los abusos de in- nes por llevar este nombre debe exigirtervención en los debates; si á los intermi- seles urbanidad, si no propia, de las pernables discursos, que consumen el tiempo sonas que les dicen lo que deben hacer. y la paciencia; si á las inconmensurables ¡Y váyanle ustedes hablando al portugués rectificaciones, equivalentes á réplicas y aludido de lazos de unión y de fraterduplicas; si á los procedimientos harto fá- nidad! ciles y frecuentes de la obstrucción, se La despedida á los regios huéspedes junta la facultad de poner en estado ca- fue también la que debía esperarse de taléptico á las Cortes, sin más que la vo- pueblo tan cortés como el madrileño. Una luntad de una minoría apoyada en el más vez más se ha portado admirablemente. arbitrario de los motivos ¿cómo habrá Se verificó el lance entre los Sres. Sode ser régimen de mayoría el sistema riano y Primo de Rivera. Las dimisiones parlamentario? que se anunciaban si el encuentro llegaba MADRID AL DÍA Nos hemos levantado á las ocho, hemos echado la vista vagamente por unos periódicos, hemos hojeado también como al descuido unos libros nuevos y nos hemos marchado á la Casa de Campo. Nos gusta esta posesión de S. M el Rey de España. Allí hay un profundo silencio; los olmos forman anchas y largas avenidas; las viejas encinas doblan sus ramas sobre la tierra dura. En estos días en que la primavera se aproxima, los árboles ya muestran sus yemas henchidas, aterciopeladas. La mañana estaba tranquila; se veía entre el ramaje, á lo lejos, el refulgir del agua, y un gallo amigo (uno de estos queridos seres que, como decía La Fontaine, sienten cierta desconfianza hacia los hombres, sea por instinto ó sea por experiencia lanzaba en la lejanía un cacareo triunfante y cristalino. Hemos envidiado á este gallo amigo, (bien que no se extienda esta envidia á su fin, próximo ó lejano) y hemos continuado paseando. No pensábamos en nada; no pensar en nada es el mayor placer que conocemos. El poeta Leopardi decía que el pensamiento le mataría á él, puesto que no podía sustraerse á este tormento del pensar. N o sabemos si serán muchos nuestros amigos los parlamentarios que podrán sentir estos temores, Y ello es que hemos oído unas campanadas lejanas, que hemos consultado nuestro reloj y que, en resolución, hemos decidido regresar á Madrid. Eran las doce; QUE MO I GUAL TESQU 1 EUN IMPRESIONES PARLAMENTARIAS