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A B C M I É R C O L E S 34 D E MARZO D E 1906. PAG. 11. EDICIÓN 2. 1. Que el Sr. Muro, en nombre de ella, formuló las preguntas dirigidas al señor presidente en una forma cuya mesura y discreción ha sido apreciada por todo el mundo. a. Que el Sr. Muro, en la rectificación, declaró de un modo terminante la absoluta conformidad de la minoría con la actitud de la Presidencia. 3. Que la minoría, sin entrar para nada en la apreciación y circunstancias de lo sucedido, entendió que por ser el ofendido y además el aludido en el debate, tenía indudable derecho á hacer uso de la palabra el Sr. Soriano, tanto más, cuanto que en las pocas que le fue dado pronunciar, expresó su propósito de manifestar su conformidad con lo dicho por el señor presidente. 4. El Sr. Salmerón no pensó en pedir que se reanudara el incidente, que dio por concluso el presidente, sino el reiterar lo manifestado por el Sr. Muro y consignar por qué no tenía Ja minoría el deseo de formular voto alguno de censura, único camino que se le dejaba abierto, por donde, si el presidente hubiera preguntado al Sr. Salmerón á qué fin pedía la palabra, con una breve contestación de éste habría concluido todo; y 5. Que en vista de la actitud de la Presidencia, del Gobierno y de los más de los señores d putados a! no consentir que hablara el Sr. Salmerón, la minoría estimó que no podía menos de retirarse de la Cámara. Hasta aquí la nota oficiosa. En la reunión celebrada por la minoría hubo larga discusión, por no tener todos los diputados el mismo criterio acerca de la determinación adoptada. El Sr. Salmerón tenía medios para hacer uso de la palabra, bien hablando sobre un artículo del reglamento, bien llegando al voto de censura á la Presidencia. De todas maneras, considerando el Sr. Salmerón que se le infirió un agravio al no permitirle hablar, toda la minoría se hace solidaria de la actitud adoptada y acata con disciplina los acuerdos que se tomen. Puede decirse que los republicanos están á ia expectativa, en espera de una solución que les permita volver dignamente al Congreso, pues no se les oculta que la retirada definitiva no les conduciría á nada práctico, mucho menos en las circunstancias actuales, en que desde el Parlamento pueden ejercer su misión fiscalizadora en los importantes asuntos que se están debatiendo. Si el Gobierno ó el presidente del Congreso se decidieran á lanzar una insinuación que pudiera revestir los caracteres de explicación á los republicanos, éstos volverían al Congreso. Los republicanos celebrarán una reunión esta tarde á las cuatro en el domicilio del señor Salmerón, y en ella se adoptarán acuerdos definitivos y se fijará de modo concreto la línea de conducta de Ja minoría. I os catalanistas. Cuando los republicanos abandonaron el salón de sesiones, la minoría catalanista continuó en ¡os escaños. Este hecho fue objeto de comentarios, toda vez que los catalanistas y los republicanos tienen pactada una inteligencia, hecha pública por el Sr. Salmerón en su discurso del sábado. Sin embargo, terminada la sesión, los catalanistas se reunieron en una de las secciones del Congreso, y acordaron: Que siendo representantes de Cataluña, representada en el mitin de Gerona, en unión de carlistas, integristas y republicanos, la retirada de éstos los coloca en situación difícil, toda vez que no quieren contraer la responsabilidad de la aprobación del proyecto de jurisdicciones. Por lo tanto, consideran conveniente que el Sr. Rusmol pida hoy al Gobierno ¡a suspensión del debate sobre dicho proyecto, y en caso de no conseguirlo, retirarse de la Cámara, dejando al Gobierno y á ¡a minoría conservadora como únicos responsables de que tal proyecto sea aprobado. Después de la reunión, el Sr. Rusiñol visito al Sr. Salmerón para darle cuenta de los acuerdos. Entre ambos señores hubo perfecta unidad de criterio. Por la noche volvieron á reunirse los catalanistas en el hotel de París, con objeto de cambiar impresiones, de examinar la nota de los republicanos que publicamos al principio de esta información, y de ratificarse en los acuerdos adoptados. -Carlistas é ¡ntegrístas. A la reunión de los catalanistas asistió el Sr. Mella, mostrándose de acuerdo con la ac- títud de aquéllos. El Sr. Ñocedaí. con quien conferenció ef Sr, Rusiñol, también consideró oportuno unirse á lo determinado por los catalanistas. A ctitud del Gobierno. Lo sucedido ayer preocupa al Gobierno más de lo que aparentan los ministros con los que anoche tuvimos ocasión de hablar. No se les oculta que, retirándose todas las minorías, excepto la conservadora, sería difícil lacontinuación del debate acerca de las jurisdicciones. Un ministro decía anoche que, de todos modos, el conflicto político ayer planteado no puede tener consecuencias inmediatas para el Gobierno, toda vez qué éste se ha compróme- tido á permanecer íntegro hasta la resolución de la cuestión militar. GENTE MENUDA Con objeto de poder publicar mañana la información gráfica que ofrecerán las fiestas organizadas para hoy en honor de los reyes de Portugal, nuestro suplemento de Genle Menuda se publicará el viernes y no el jueves. Esta alteración es puramente excepcional y obligada por las circunstancias que hemos mencionado. Conste así á nuestros pequeños lectores de Genle Menuda. LA CONFERENCIA DE ALGEC 1 RAS POK TELÉGRAFO 1 os trabajos de hoy. Algeciras, i 3 1 t. Hasta ahora no hay nada resuelto respecto á la fecha en que se reunirá la Conferencia en sesión oficial. Los alemanes están esperando nuevas instrucciones de su Gobierno. Los delegados franceses persisten en considerar inaceptable cualquiera disminución de partes de! consortium francés financiero en e Banco. Asimismo Tattenbach se muestra intransigente Probablemente Alemania aceptará el proyecto austríaco referente á Ja policía, aunque combate algunos puntos. Francia y España siguen declarando inadmisible una inspección hecha por un general de una tercera potencia; juzgan que ninguno posee títulos ni aptitudes análogos á Jos suyos que son indispensables para hacer respetar! a dignidad de las armas francesas y españolas. Un delegado expone la idea de que Suiza someta al Sultán los nombres de tres administradores, entre los cuales éste elegiría uno que tendría su residencia en Tánger é inspeccionaría como funcionario del Magzen desde el punto de vista administrativo la policía y Jos puertos abiertos al comercio. Dicho funcionario dirigiría informes al Sultán, quien podría comunicarlos á las Potencias. Esta proposición es considerada aceptable por todos y se cree que Francia hará pocas objeciones. El comité de redacción ha explicado en su reunión de esta mañana á los marroquíes los artículos del Banco, Jos cuales han sido aceptados en lo que se refiere al Sultán. Mañana á las diez dicho comité dará conocimiento á los marroquíes del proyecto de policía. Probablemente el jueves se reunirá la Conferencia. O Í Sr. Canalejas. Aunque confortado su espíritu con) as muestras de aprobación recibidas del Gobierno, de la mayoría y de la minoría conservadora, el presidente del Congreso se muestra dolorido del incidente. El Sr. Canalejas es uno de los que más ar- j dientemente desean que los republicanos vueK van al Congreso. 1 os conservadores. El Sr. Salmerón, decíanlos conservadores, no tenía derecho á hacer uso de la palabra, porque antes que él la habían pedido cuatro diputados, á Jos cuales se les había negado. Creen que cuando el Sr. Salmerón recapacite, comprenderá que no tiene derecho ninguno, y que, por lo tanto, no sufrió atropello de ninguna clase 1 f na frase. ECOS POLÍTICOS TDetirada de los republicanos. Después del incidente ocurrido en el salón- de sesiones, y cuando la minoría republicana abandonó los escaños entre una tempestad parlamentaria de las que forman época, aquélla se reunió en una de las secciones de la Cámara. La reunión terminó cerca de las ocho de la noche y de ella se dio cuenta en la siguiente nota oficiosa: Bajo la presidencia del Sr. Salmerón se reunieron los diputados Sres. Muro, Azcárate, Alvarez, Pi y Arsuaga, P y Suñer, Llórente, Mayner, Junoy, Lerroux, Laimana, Salvatella, Menéndez Pallares y Moróte. La minoría republicana, por imanimidad, ha hecho constar: Reflejada la actitud de los diferentes ele- mentos que intervienen en el actual conflicto, terminamos esta tarea recogiendo la sigurente frase, oída anoche á un parlamentario de nota: Que sirva lo sucedido de escarmiento para no llevar al Parlamento las cuestiones personales suscitadas fuera del salón de sesiones. En ningún país se practica tal sistema. Tómese el ejemplo de Francia, en donde abundan las cuestiones que tienen por protagonistas á diputados, y á nadie se le ocurre hacer que ¡as Cámaras intervengan en ellas. El prestigio de que debe vivir rodeado el régimen parlamen- tario, impide que éste se mezcle en semejantes 1 asuntos. LA CUESTIÓN PRIMO DE RIVERA p l teniente coronel Sr. Primo de Rivera, después de prestar declaración ante el, juez de guardia, que, como hemos dicho, ae!