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A B C MIÉRCOLES 14 DE MARZO DE i9o6. PAG. JO. EDICIÓN Queda sobre la mesa para votación definitiva. El ministro de la GOBERNACIÓN usa déla palabra para contestar al conde de Esteban CoUantes. Lee las comunicaciones del gobernador de Valencia dando cuenta de la manifestación celebrada, y que pudo ser di suelta sin recurrir á la violencia, Quedando restablecida la normalidad. El conde d ESTEBAN COLLANTES manifiesta su satisfacción por dichas comunicaciones. El Sr. ALVAREZ GUIJARRO se expresa de análoga manera que el senador anterior. El ministro de la GOBERNACIÓN opina que el Gobierno está resuelto á castigar con mano firTOe cualquier desmán. (Muy bien en la Cámara. Se señala el orden del día para mañana y se levanta la sesión á las seis menos diez. jal marques cíe CANADÁ HONDA: S. S. no habla, porque no quiero yo. El Sr. ALEGRET: tNi yo tampoco! (Confusión; los republicanos golpean violentamente los pupitres y algunos de la minoría, como los Sres. JUNOY, MORÓTE y SALVATELLA, puestos en pie, pronuncian frases que no se entienden é increpan á los que quieren hablar. El Sr. CANALEJAS empieza á ceder. Dice que puede escucharse al Sr. Soriano, porque en él concurre la circunstancia de haber sido actor en el grave suceso desarrollado ayer, caso en el que no se hallan los diputados que insisten en pedir la palabra. (Esta actitud del presidente hace arreciar el escándalo. El Sr. MAURA y los conservadores protestan dando grandes gritos. El marqués de CAÑADA HONDA: He dicho que no quiero que hable el Sr. Soriano. (Los republicanos, casi todos de pie, dan gritos desaforados, y entre sus bancos y los délos conservadores se cruzan vehementes dicterios. (El presidente del Consejo, cruzado de brazos, permanece impasible. El Sr. CANALEJAS, que no deja de agitar la campanilla, exclama: Si mi conducta no os satisface, presentad un voto de censura. (Aplausos en la mayoría y minorías monárquicas. El Sr. SALMERÓN pide la palabra. El Sr. CANALEJAS: Grande es la autoridad de S. S. Sr. Salmerón, pero la Presidencia ha tomado un acuerdo, y nad ni nadie la obligará á volver de él. (Grandes aplausos en los monárquicos. (Los republicanos redoblan sus golpes en los pupitres. El Sr. CANALEJAS, puesto en pie y con los brazos en cruz: Orden todosl La autoridad que se discute no es autoridad, y yo no puedo consentir este espectáculol El Sr. MAURA, á gritos: Así se hace! (Es imposible describir el escándalo, en el que también toman parte las tribunas. (El Sr. Salmerón, siempre de pie, se esfuerza en vano por hablar. 4 RETIRADA DE LOS REPUBLICANOS (Los republicanos se levantan y cogen los sombreros. El Sr. CANALEJAS se levanta también y hace ademán de marcharse; á fuerza de campanillazos logra hacerse oír, y exclama: Dije antes que daba este incidente por terminado, y el presidente actual no puede ceder en su actitud sin abandonar antes la presidencia. ¡Bien, bien en la mayorial Perdone, pues, el Sr. Salmerón, continúa el presidente, y acate mis mandatos. El Sr. ROMEO (dando una gran voz. Así se preside! (Los conservadores aplauden, también y los republicanos, sin cesar de protestar, abandonan sus asientos y se disponen á abandonar el salón. Los Sres. LERROUX, MORÓTE, SOR 1 ANO, SALVATELLA y otros republicanos dan estruendosos ¡vivasl á la República, que son contestados por el resto de la minoría y por muchos de las tribunas. Algunos monárquicos contestan exclamando: ¿Viva el Reyl Los republicanos, con e! Sr. Salmerón á la cabeza, abandonan el salón de sesiones en medio de espantosa gritería. Sólo permanecen sentados los Sres. Alvarez (don Melquíades) Muro y Moya. El primero coge por fin su sombrero y se dispone á salir. El Sr. Celleruelo abandona su escaño, cruza el hemiciclo y trata de convencer t Sr. Alvarez. Discuten ambos algunos momentos, y por último, el elocuente orador, con la vista baja y caminando muy despacio, sale á los pasillos. El Sr. Muro sale también al cabo de algún rato. Un diputado que se halla en la presidencia abraza al Sr. Canalejas. Este, con voz convulsa, exclama: -Señores diputados, ¿entendéis que la actitud que acabo de sostener en cumplimiento de mi deber es un error? -No, no- -exclaman aplaudiendo al mismo tiempo todos los diputados. Entre los que permanecen en el salón hácense vivos comentarios en voz alta. El Sr MORET hace uso de la paiaBra: No se me escapa la inmensa gravedad de lo que aquí ha sucedido; pero la presidencia había adoptado un acuerdo que es preciso respetar, y el deber de cuantos estamos aquí consiste únicamente en hacernos solidarios de ese acuerdo, como hace el Gobierno, y apoyar decididamente al presidente. (Grandes aplausos en la mayoría y en las minorías que han permanecido en el salón. El Sr. MAURA (á voces) ¡Ese es el caminol El Sr. GONZÁLEZ BESADA manifiesta que desde hace tiempo no se mantenía la justicia con el vigor con que lo ha hecho el Sr. Canalejas. Cuando concluye su discurso el Sr. González Besada, resuenan nuevos aplausos al Sr. Canalejas. ORBEN DEL DÍA CONGRESO SESIÓN DBL DÍA l 3 CE MAUZO DE I90 S A las tres y media abre la sesión el Sr. Canalejas. En el banco azul el jefe del Gobierno y los ministros de la Gobernación, Hacienda y Fomento. Capítulo de preguntas de escaso interés, de las Vjue hacemos gracia á nuestros lectores. LA AGRESIÓN A SORIANO El Sr. MURO hace uso de la palabra, y dice: Ayer ocurrió un suceso... El conde de SAN LUIS: Pido la palabra sobre ese incidente... El Sr. SORIANO: Yo pido también la palabra sobre el mismo incidente. El Sr. MATA 1 X: Pido la palabra soore el mismo incidente... El marqués de CAÑADA HONDA: Pido también la palabra sobre el incidente... (Confusión, campanillazos, protestas, diálogo vivo entre los Sres. Mataix y Canalejas, y á todo esto el Sr. Muro cruzado de brazos y esperando que le dejen hablar. Relata, por fin, el Sr. A URO lo ocurrido ayer, y pide que se esclarezcan los hechos. El honor del Parlamento se halla muy Dajo y es preciso imponer un correctivo justo para elevarlo. El Sr. MORET: No está tan baio como cree Su Señoría. El Sr. CANALEJAS explica á su vez lo ocuTrido ayer; dice que el hecho no se desarrolló en el salón de sesiones, pues si así hubiera sido, ya habría adoptado también las medidas adecuadas. Agrega que juzgó adecuado la Presidencia aislar ai autor de la agresión para ponerle á salvo de toda violencia, y añade que entregó á dicho caballero en poder del señor juez de guardia. Dirigiéndose á los diputados que habían pedido la palabra, díceles que no concede la palabra á ninguno de ellos, pues le parece improcedente entablar un debate sobre el asunto y convertir en político lo meramente personal. Rectifica el Sr. MURO. Se da por satisfecho con las manifestaciones del presidente y respeta elsilencio propuesto por él, por hallarse el asunto bajo la acción de los Tribunales. El Sr. CANALEJAS (agitando la campanilla) Se da por terminado este incidente. El PRESIDENTE DEL CONSEJO: Voy á decir dos palabras, con la venia de la Presidencia, para expresar la satisfacción con que la Cámara ha visto la solución que ha dado á este asunto el señor Canalejas. ESCÁNDALO FORMIDABLE El Sr. SORIANO (puesto en pie) He pedido antes la palabra sobre este i icidente. El PRESIDENTE: No hay palabra. El Sr. SOR 1 ANO: Es sólo para decir dos palabras, igual que el presidente del Consejo. (Escándalo, confusión, protestas, campanillazos. El diputado radical exclama: No quiero hacer más que una sola manifestación (más campanillazos) yo os prometo que no diré nada. El marques de CAÑADA HONDA, á gritos: Si habla el Sr. Soriano hablaré yo también, orque había pedido la palabra antes que él. Los Sres. SORIANO y CANALEJAS proluncian frases que no se oyen desde la tribuna, íues la confusión es cada vez más creciente. La mayoría y los conservadores protestan, los epublicanos permanecen callados. El Sr. SORSANO: ¡Si es para mostrarme conforme con lo quaaquí be ha dichol Se aprueba el dictamen concediendo un crédito de i5o.o po pesetas para los gastos que ocasione la Conferencia de Algeciras. LAS JURISDICCIONES Continúa el debate sobre el dictamen relativo aí proyecto de represión de los delitos contra la Pa trii y el Ejército. El señor presidente del CONSEJO DE MINISTROS contesta al Sr. Salmerón, manifestando que lo hace como sí el jefe de la minoría republicana estuviera presente. Por 143 votos contra 11 queda desechada la eiu mienda objeto del debate. LA BODA DEL REY El señor marqués de Fl GÜERO A sube á la tribuna, y da lectura á la contestación del Coigreso á la comunicación de S. M. en la que participa su proyecto de matrimonio con la princesa Victoria Eugenia de Battenberg, Terminada la lectura resuena un ¡viva el Reyl, c uz es contestado unánimemente. Se da lectura por un secretario al dictamen re- laíivo á la asignación que ha de disfrutar la futura reina de España. El señor PRESIDENTE: Orden del día para mañana: los dictámenes que acaban de leerse y los asuntos pendientes. Se levanta la sesión á las seis y diez. SESIÓN DEL DÍA J 4 OE MARZO DE 1 Q 0 6 Jjk tas cuatro menos veinte abre la sesión el se ñor Canalejas. En el banco azul el jefe del Gobierno y los raí nistros áz Hacienda, Gobernación, Fomento y Marina. Los regionalistas ocupan los escaños de los republicanos, que se hallan ausentes de la Cámara. LA RETIRADA DE LOS REPUBLICANOS En medio de gran expectación hace uso de la palabra el Sr. MORET. Señala la gravedad de lo ocurrido ayer al retirarse del salón la minoría republicana. Lee Ja nota oficiosa publicada hoy por los pe riódicos de la mañana, en la que explican su actitud los republicanos, y dice que se halla conforme con los dos primeros, y que disiente, en cambio, en cuanto á los tres restantes. Defiende la conducta del Sr. Canalejas al no dejar hablar á los Sres. Soriano y Salmerón y á los otros diputados que pidieron la palabra. Reconoce que la presidencia trató con gran con sideración al Sr. Salmerón. Califica de desgraciado el momento en que S 4 retiró la minoría. Dice que se adelanta á dar estas explicaciones porque espera que impere la razón y que se desvanezcan los errores que en momentos de confusión puedan haberse suscitado. El Sr. CANALEJAS dice que en la nota oficio sa de los republicanos hay una grave inexactitud, pues la culpa toda ha sido de la presidencia. Echa sobre sí toda la respon- abiljdad que pueda caber. En elocuentes y briosos párrafos explica lo sucedido y manifiesta su decidido propósito de que el incidente terminase, por exigirlo así altas consideraciones debidas al otro Cuerpo Colegislador. El Sr. Salmerón no habló, porque no debía hablar, y cien veces que ocurra así, yo haré lo mismo mientras sea presidente. (Bien, bien, en la mayoría y en los conservadores) Dice que en la nota existe otro error, y es que la presidencia no desconsideró en ningún momer al Sr. Salmerón ni á nadie. Si no aprebáis mi conducta, decidlo, y pronto estoy para reparar mi yerro; pero si no e; asi, sí como yo, creéis que me he atenido al cumplimiento de mi deber, ratificadme vuestra confianza y ojalá vuelvan también al cumplimiento de su deber los que de él se hayan apartado. (Grandes apiausos.