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A B C. MARTES i3 DE MARZO DE it o6. PAG. 10. EDICIÓN i A! parar el tren, S. M el Rey se adelantó, yendo al encuentro del rey D. Carlos, que vestía uniforme de generalís- ímo del ejército portugués con las insignias del Toisón de Oro y Carlos 111. Arabos Monarcas se saludaron efusivamente. Después saludo D. Carlos al resto de la familia Real. Doña Amelia ha jó inmediatamente del coche, abrazó y besó á los Reyes y á las infantas doña Isabel y doña María Teresa y dio la mano á los Infantes. Acto seguido, se verificó la presentación de los respectivos séquitos, ceremonia en que se invirtió cerca de un cuarto de hora, por ser ambos muy numerosos. Inmediatamente, D Carlos y D. Alfonso pasaron revista á la compañía del regimiento de Covadonga, acompañados de las autoridades militares. Mientras tanto la reina doña Amelia departía afablemente con las damas que le eran presentadas por la Reina. La ilustre princesa de Orleans está en todo el esplendor de su belleza, y vestía con singular distinción elegantísimo traje de seda azul, abrigo blanco cubierto por encajes negros, con broche de rubíes y brillantes y sombrero Princes e de fieltro blanco con pluma negra. A l anifestaciones de simpatía. En la calle de Alcalá, en la Puerta del Sol y en la plaza de Oriente fueron objeto los Reyes de muchas manifestaciones de simpatía y afecto. La belleza extraordinaria de la reina Amelia ha impresionado también al pueblo de Madrid, que unánimemente, desde la estación á Palacio, no cesó un momento de elogiar á la soberana con frases reveladoras del mayor entusiasmo. La Presidencia del Consejo de Ministros, e 1 Congreso de los Diputados, los ministerios de Hacienda y Gobernación, y, en una palabra, todos los edificios oficiales, ostentaban colgaduras. También el Banco y muchas casas particulares habún adornado sus balcones. La concurrencia en las calles que recorrió! a comitiva ha sido enorme, sin que á p sar de esto se halla registrado un solo incidente desagradable. E í n Palacio. A las cinco menos cuarto l egó la comitiva á Palacio. Al pie de la gran escalera esperaban á Sus Majestades los grandes de España, las damas de la Reina, los mayordomos de semana y gentíleshombres. Las personas Reales entraron en el vestíbulo oyendo salvas de artillería y las notas d; i himno portugués, interpretado por la música de Alabarderos, que ocupaba el tramo derecho superior. Las guardias de dicho Real Cuerpo formaron desde la primera meseta á la entrada de la saleta S. M el Rey D. Alfonso dio el brazo á la reina Amelia y el monarca portugués á la reina Cristina. Por la gran escalera ascendieron con la brillante escolta de todos los elementos cortesanos, y fueron á las habitaciones sde Gaspariní, donde se hospedan SS. M M F F Allí se hicieron las presentaciones de rigor á unos y otros Monarcas. Tp e pasee. Después de haber acompañado á los regios huéspedes á sus habitaciones, el Rey y el infante D. Carlos salieron con dirección á la Casa de Campo en el automóvil adquirido recientemente por el Príncipe viudo. El menú fue e siguiente: Sopa San Germán. Sopa de ave. Frito: Buñuelos de Strasburgo. Entradas: Solomillos í la portuguesa. Jamones de Praga á la rusa. Ponche: Ponche á la romana. Legumbre: Espárragos salsa holandesa. Asado: Pollos de Bayona. Ensalada japonesa. Ambrosía de Niza. Pinas heladas. Vinos: Jerez 1847. Chateau Margaux. Bourgogne Romanee. Rhin Johannisberg. Champagne Pommery Greno. Málaga. Durante el banquete la banda del Real Cuerpo de Alabarderos interpretó las siguientes composiciones: Marcha portuguesa, de E Pessar; Polpourri de aires portugueses, de Martín; Fantasía de cantos y bailes populares españoles, de Inzenga; la verbena de ía Paloma, fantabía, de Bretón; Canción de primavera, romanza sin palabras, de Mendelshon; Jota de la bruja, de Chapí. Los puestos estuvieron distribuidos en esta forma: S. M la Reina tenía á su derecha a! monarca lusitano, infanta Isabel, presidente del Consejo, condesa de Tovar, ministro de Gracia y Justicia, señora de OHveira Calheiros, conde de Ribeira, señora de Gasset, ministro de la Gobernación, ministro de Fomento, vicealmirante Capeüo, genera! Azcárraga, capitán general de Madrid, obispo de Madrid- Alcalá, duque de Tarancón e intendente de la ReaJ Casa. Izquierda de la Reina: infante D. Carlos, general López Domínguez, señora Saldanha da Gama, conde de Tovar, señora de Salvador, ministro de Marina, condesa de Casa- Valencia, duque de Veragua, condesa viuda de Toreno, conde de Figueiro, PidaI (D. A. Groizard y general Fernández de Celis. Derecha del Rey: S. M la reiría de Portugal, infante D. Fernando, señora de Moret, Sr. Canalejas, señora de García Prieto, conde de Sabugosa, condesa de Romanones, ministro de Hacienda, marquesa de Santa Cristina, conde de Tarouca, duquesa de Montemar, general Beránger, condesa de Jvlirasol, presidente del Tribunal Supremo y general Sanche? Gómez. ízqtderda del Rey: Infanta María Teresa, ministro de Portugal, duquesa de San Carlos, cardenal arzobispo de Toledo, etc. Vestía el rey D. Carlos uniforme de almirante portugués con las insignias de Carlos, y el Toisón de oro. El rey D. Alfonso tenía uniforme de general de húsares con las insignias de las tres Ordenes portuguesas reunidas. La reina doña Amelia lucía precioso vestiao de color rosa pálido, se adornaba con perlas y brillantes y cruzaba su pecho la banda morada y blanca de Damas nobles de María Luisa. Doña María Cristina vestía de malva con joyas de brillantes y perlas y la condecoración de Santa Isabel. El banquete terminó poco después de las diez, saliendo los últimos invitados de Palacio á las once de la noche. discursos. L os S. M el Rey D. Alfonso leyó D Terminadas ¡as presentaciones se organizó e la ÍHÍ u á P a l a c i o la regia? comitiva, ocupando una carretela de doble suspensión los reyes D. Carlos y D. Alfonso, que cedía ¡a derecha. Arrastraban el carruaje dos briosos troncos tordos y le escoltaban á caballo los infantes don Carlos y D. Fernando, las autoridades militares y el caballerizo Sr. Velle. En otra carretela, con caballos tordos también, subieron las reinas doña Amelia y doña María Cristina, llevando al estribo al caballerizo Sr. Pineda. Detrás, en otra carretela con caballos castaños, las infantas doña Isabel y doña María Teresa, con el caballerizo Sr. Peñarredonda. 1 Seguían luego cinco landos conduciendo á los altos funcionarios palatinos y parte del séquito de los monarcas lusitanos. Después otra carretela con cuatro caballos, ocupada por el ministro de Negocios Extranjeros de Portugal Sr. Villaca, el conde D Arnoso, secretario particular de D. Carlos, y el señor Moret. Por último, iba otra carretela de respeto. a comitiva en march a. Organizada la comitiva en la forma que hemos referido, púsose en marcha por la Puerta de Atocha y paseo del Botánico, á cuya entrada habíase colocado cuatro mástiles con banderas y adornos de flores artificiales que formaban ¡as letras A y C. SS. M M siguieron por las plazas de Cánovas, Carrera de San Jerónimo, hasta el Congreso, delante de cuya puerta principal esperaban los diputados la ¡legada de los Reyes. Los representantes del país aclamaron con antusiasmo á S S M M quienes contestaron saludando cariñosamente. La comitiva dio la vuelta por la plaza de as Cortes y bajó por la Carrera de San Jerónimo para entrar nuevamente en el Prado y seguir por la calle de Aicslá, Puerta de! Sol, calle Maycr, Bailen á Palacio, donde ¡legó á las cinco menos cuarto. Todo el trayecto hallábase cubierto por las tropas, que á medida que la comitiva iba pasando, retirábanse á sus respectivos cuarteles. Al legar á la plaza de las Cortes la banda municipal, que cen! os milicianos nacionales hallábase fo aa en pquel sitio, tocó la Marcha Real poi tuguéis. La recepción. de la tarde se verificó en las A las siete habitaciones de los reyes de Portugal la anunciada recepción del Cuerpo diplomático. Los Soberanos portugueses se encontraban en el centro de la estancia. Formando un semicírculo, se veía á los embajadores y ministros de las distintas Cortes extranjeras, al alto personal de Embajadas y Legaciones y á las damas esposas de los diplomáticos allí presentes. El señor conde de Tovar, ministro d; Portugal en Madrid, fue presentando á los Reyes á cada mía de las personas allí asistentes, y SS. M M hablaron breves instantes con todos ellos. Al acto concurrió el primer introductor de embajadores, señor conde de Pie de Concha. Hasta última hora de ia tarde, la multitud continuó estacionada en la plaza de O iente. Los álbums- colocados en Mayordomía y á la entrada de las habitaciones de los egregios huéspedes han sido llenados c firmas. L El banquete de ágala. ocho de la noche en el Se verificó las gran comedor de gala de Palacio. Asistieron, a más de los altos dignatarios de la Corte, el Gobierno, autoridades, Cuerpo diplomático, caballeros de! Toisón, capitanes generales de Ejercito y grandes de España. en francés el siguiente discurso: -Es grande el placer y el júbilo que me proporciona la visita del Sobeiano de Portugal, devolviéndome la que le hice no hoce mucho tiempo; visita que ahora realza ía presencia de ¡a reina Amelia. Saludo a! representante de la gloriosa nación portuguesa, unida á Etpañj por indestructibles lazos. B ¿bo por la familia Rea! portuguesa y hago votos muy sinceros porque se estrechen los lazos de afecto que unen á los dos países y porque vuelvan los días gloriosos de Camoéns y Cervantes.