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A B C MARTES i3 DE MARZO DE 1906. PAG. 9. EDICIÓN i. raba un hombre fuerte, un hombre vigoroso? robusto, que tuviera, en fin, las energías que por sus achaques y enfermedades faltaban al Francés? Habla de los medios de vida del procesado, diciendo que con el huerto, con los negocios en el Juzgado y con los préstamos tenía bastante para mantener á su mujer y á sus hijos. Pasa á hablar de otro indicio: el de la conejera siempre cerrada. Todos los testigos han afirmado lo contrario. Refiriéndose á la tranquilla de la conejera, dice que esa tranquilla estaba puesta contra los conejos y no contra las personas. Los que querían entrar podían quitarla. El francés sigue con gran atención el discurso de su defensor. Este habla de la retractación de Víctor, considerándola como un acto heroico, fundado en su convicción de la inocencia de su padre. Habla luego de los billetes de Banco, cuyo hallazgo considera como un indicio de la inocencia del procesado, pues los billetes entregados por Quintana á Rejano tenían todos una inicial, y los encontrados en poder del Trances no la tenían. Hablando de la fuga de Aldije dice que si es cierto que se fue, dando lugar á que sospecharan de él, también lo es que volvió espontánente, con 900 pesetas en el bolsillo. No volvió para ocultarse, pues con ese dinero podía haberse puesto en salvo. Pasa á ocuparse de la presencia de los cadáveres en el huerto, afirmando que es muy posible que los enterramientos se verificaran sin que lo supiera el procesado. A la familia del Trances se la puso en libertad; y á la criada, que dormía cerca de la conejera, no s. e le culpa, y sólo se culpa á Aldije. Se le presume enterado y á los demás no. Pregunta si es distinta la lógica, según se trate de unos individuos ó de otros. El público da muestras de aprobación. La tercera parte del discurso es puramente filosófica. Dice que si el fiscal estima que las fieras quieren á sus hijos sin dejar de ser fieras, las acciones de los héroes no tendrían va- lor, porque las fieras realizan en ocasiones actos semejantes á las hazañas de los héroes. Recuerda á los jurados el axioma de en la duda, abstante La ola contra Aldije es grande, pero se va debilitando antes de estrellarse contra la verdad. Termina recordando las frases de Alfonso de Castro: Debe imitarse á la Justicia Divina que siempre castiga menos de lo que deber, y espera que los jurados dulcificarán la justicia con la misericordia. El público acoge con muestras de aprobación las últimas palabras. Terminado el discurso de la defensa, la presidencia ordena que sea introducido en la Sala el procesado Muñoz. El presidente se dirige á él y le pregunta si tiene algo que manifestar al Tribunal. Muñoz Lopeja no contesta. El presidente dirige la misma pregunta á Aldije. Este se levanta y dice: Soy inocente, lo digo ante ese Cristo que me está mirando. Suspéndese la sesión hasta mañana á la misma hora. -Mir. Trono y de ferviente amor al Rey, corapautirán la esperanza que á S. M anima de que este enlace contribuya á la continuidad de la dinastía, al afianzamiento de la paz pública y á la grandeza de la Patria, aspiraciones sin las cuales no podría ser completa la dicha de la Monarquía, y al obedecer á los impulsos de su corazón, tiene á la vez presentes sus deberes con la nación española, cuyos destinos le están encomendados. -Madrid 2 de Marzo de 1906. I proyecto leído por el ministro de Ha cienda dice así: A LAS CORTES, -El art. 3 de la ley de 26 de Junio de 1876, dispone que cuando el Rey contraiga matrimonio se determine por medio de otra ley la dotación anual de su cónyuge y de la que hubiere de disfrutar en caso de viudez. Ateniéndose en un todo á los precedentes, el ministro que suscribe, con la autorización de S. M y de acuerdo con el Consejo de ministros, tiene la honra de someter á la deliberación de la Cámara el siguiente PROYECTO DE LEÍ tidad correspondiente en la sección efe Obligaciones generales del Estado en el presupuesto del año económico de 1906. Art. 2. En el caso de que la princesa Victoria, celebrado su matrimonio con el Rey, le sobreviviera, percibirá del presupuesto genera del Estado, mientras no pase á segundas nupcias, la asignación anual de 25o.000 pesetas. -Madrid, 12 de Marzo de 1906. se ve, la dotación anual señalada á la futura reina de España es de 450.000 pesetas. En nuestra edición de ayer mañana decíamos que la cantidad de que se la dotaría sería de 2 5o.000 pesetas. Este informe equivocado procedía del rrinistro de la Gobernación, señor eonde de Romanones, el cual, replicando á la sorpresa que nos causaba la cantidad apuntada, dijo claramente: -Es la misma que percibió la Reina doña Cristina hasta que fue Regente No cobrará la princesa Victoria más de un millón de reales. Esta afirmación no coincide, ciertamente, con lo establecido en el proyecto de que ayer se dio lectura ante las Cortes. I a candidatura designada por el Gobierno para formar la Comisión encargada de dictaminar sobre el proyecto es la siguiente: Señores marqués de la Vega de Armijo, Dato, Víllanueva, marqués de Figueroa, Cobián, López Puigcerver y Ortega Munilla. ¿Artículo i. La princesa Victoria Eugenia, desde el día en que celebre su matrimonio con el Rey, y mientras ese matrimonio subsista, disfrutará, como Reina de España, la asignación anual de 450.000 pesetas. Se entenderá comprendida al efecto la can- v LOS REYES DE PORTUGAL EN MADRID E? n Santa Olalla. Santa Olalla, 12, 2 t. En el tren mixto descendente ha llegado á ésta una compañía del batallón de Barbastro al mando del capitán Ignardo y de los tenientes Piquer, Cirujano, Herballo y Sanmillán, con la música del regimiento, dirigida por José Faral. Horas antes de la llegada se agolpaba el público en los andenes. A las doce y cuarenta llegó el tren especial que traía desde Madrid al duque de Tarancón, conde del Puerto, marqués de Guadalmina, al ministro de Agricultura, Sr. Gasset, y á los Sres. Villar y Villate y Jordana, que pasaron á los andenes. A la una menos diez llegó el tren Real, deteniéndose quince minutos, siendo presentados al rey de Portugal los expedicionarios llegados de Madrid y el alcalde de Santa Olalla. La multitud prorrumpió en ¡vivas! que fueron contestados por los Reyes, que agitaron los pañuelos saludando á la muchedumbre. El tren Real lleva entrelazados los escudos de España y Portugal. C n las calles y en la estación. Desde las dos de la tarde un numeroso público estacionado desde la puerta de Atocha á la plaza de Oriente esperaba la llegada de los reyes de Portugal, Las tropas, con uniforme de gala, cubrían la carrera en todo el trayecto, custodiando la entrada de la estación del Mediodía tres compañías de la guardia civil. En los andenes de la estación sólo se permitía la entrada al elemento oficial y á los periodistas. Una compañía del regimiento de Covadonga con bandera y música estaba preparada para tributar los honores militares. En el andén vimos á los generales Blanco, Weyler, Sánchez Gómez, obispo de Sión, señores conde de Esteban Collantes é hijas, Sánchez Román y Barroso entre otras personas. El presidente del Consejo con todos los ministros, el capitán general y los gobernadores militar y civil, el corone Elias, el Sr. Jbarrola, una lucida representación del Ejército y de la Armada y una comisión del Ayuntamiento madrileño, de la que formaban parte los señorea Vázquez (D. Y. Senra y Diez Vicario. a familia Real. A las cuatro menos cuarto entró en el andén la Real familia, que fue cumplimentada por el Gobierno y las autoridades. Vestía D Alfonso de capitán general de gran gala con la banda tricolor de Jas tres órdenes reunidas de San Benito de Avis, Santiago y la Espada y el Cristo. Doña María Cristina, riquísimo abrigo de terciopelo morado; la infanta doña Isabel, de verde, y la infanta doña Maris: Teresa, de azul claro, y abrigo con vueltas de armiño. Las tres augustas damas prendían al lado izquierdo del pecho, según prescribe el reglamento, las insignias blanco y rosa de la Orden de Santa Isabel. El infante D Carlos estaba con uniforme de general de brigada y banda de Villaviciosa, y de capitán de húsares el Infante D Fernando. Acompañaban á las Reales personas la duquesa de San Carlos, condesas de Toreno y Mirasol, el duque de Sotomayor, el marqués de la Mina, los generales Pacheco y Bascaran, el duque de Tarancón, que- será el Grande de España á las órdenes del rey D Carlos, el marqués de Borja y todos los ayudantes del Cuarto militar. Saludaron á S S M M e l ministro de Portugal en España, conde de Tovar y su distinguida esposa, el cónsul y la baronesa de Hortega, nuestro representante en el vecino reino, don Bernabé Dávila, y el resto del personal de la Legación portuguesa. legada del tren Real. A las cuatro menos diez se supo que el tren Real había entrado en la estación de las Delicias y á las cuatro menos dos minutos entró en ii del Mediodía á los acordes del himno portugués, que fue escuchado descubriéndose todo el elemento oficial. LA BODA DEL REY C l mensaje leído ayer tarde en las Cámaras por el presidente del Consejo de ministros dice asi: A LAS CORTES. -S. M el Rey, en cumplimiento de lo que dispone el art. 56 de la Constitución, nos encarga poner en conocimiento de las Cortes haber concertado su enlace con S. A. la princesa Victoria Eugenia de Battenberg. A 1 cumplir tan agradable mandato, el Gobierno espera que ¡as Cortes del reino, que han dado testimonio constante de adhesión al