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A B C D O M I N G O 11 D E M A R Z O D E ior 6 PAG. 14. EDICIÓN i. El Mokri se levantó manifestando que Marruecos deseaba poder nombrar un censor. La mayoría de ¡os delegados se opusieron á ello, fundándose en que no! o necesitaba el Sultán, ya que tendría un comisario regio y otro cognisario adjunto. Los delegados marroquíes Insistieron en su petición, quedando la cuestión aplazada hasta discutirla en la próxima darán á España la vigilancia en Tánger, Tetuán, Mogador y Casablanca, y no, como pretendía Austria, en otros puertos donde tenemos menos intereses. El representante de Inglaterra cree que en el caso de ser aceptada la proposición austríaca, consistente en que el jefe principal de la policía sea suizo ú holandés, éste no debe tener residencia fija en el octavo puerto, ni mando directo sobre ningún Cuerpo, como indicó Austria, sino residir en Tánger ó donde lo requieran las circunstancias, teniendo solamente funciones de director genera! del Consejo y ministros de la Gobernación y Gracia y Justicia. En la concurrencia predominaba el elemento militar. Diputados y senadores eran muy pocos los que se hallaban en el templo. El diputado á Cortes Sr. Ordóñez, tuvo ayer la desgracia de perder á su hijo mayor, niño de dos años, que falleció á consecuencia de un ataque gripal. Hoy se embalsamará el cadáver, y esta tarde á las seis será trasladado á la estación de) Mediodía, para conducirle en el correo de Andalucía á Antequera y enterrarle en el panteón de su abuelo materno, D. Francisco Romero Robledo. En la parroquia de San Luis contrajeron matrimonio ayer la distinguida y bella señorita Gloria Compañy, hija del conocido fotógrafo del mismo apellido, con D. Miguel Pontel, siendo apadrinados por la hermana de la novia doña María, y por D. Antonio Pontel, hermano del novio. Los recién casados han salido para Barcelona. La policía. después la Conferencia en Constituyóse comité, continuando el examen de la organización de la policía. Los marroquíes presentaron un proyecto que confirma la noticia que di ¿hace cinco días y que desmintieron algunos corresponsales. Dicho proyecto dice en substancia lo que anticipé á ¡os lectores de A B C. El Sultán quiere organizar la policía escogiendo instructores en las naciones que quiera. Para mayor confirmación de mis informes, el texto del proyecto marroquí rechaza la afirmación hecha el lunes por el delegado ruso de ique los marroquíes no son capaces de organizar una buena policía. Declaran que son capaces para esta empresa como cualquier nación uropea. El representante de Austria, en un breve ¡discurso, declara que no tuvo la intención, con lo que propuso el jueves, de lastimar la dignidad ni de perjudicar los intereses de ninguna nación y mucho menos de España. Para su Gobierno, para su nación, no solamente merece Espsña toda clase de consideraciones, sino que existen lazos fortísimos que les hacen considerar nuestros intereses como si fueran cosa propia. El Sr. Pérez Caballero, en un discurso corto, felicitóse de las aclaraciones hechas por Austria, y dio las gracias. Esto hace creer que La próxima sesión. se verificará el marLa próxima reunión tes á las diez de la mañana. 1 nstrucciones del Kaiser. Puedo asegurar que los delegados alejnanes recibieron la nota que telegrafié el jueves, en la que se refleja la voluntad del Kaiser, aconsejando á los diplomáticos que procuren la conciliación, salvando principalmente los intereses cíe España, sin menoscabar la dignidad alemana. representantes. También puedo asegurar que á la Reina madre se debe mucho este éxito. Nuestros diplomáticos están satisfechos. -Cabeza. Terrible catástrofe 3 OR TELÉGRAFO DE SOCIEDAD Ayer por la mañana se celebraron en San Francisco el Grande funerales por el descanso del Sr. Romero Robledo. Presidieron el duelo los señores presidente il obreros sepultados. París, 10, 3 f. Telegrafían de Lens (departamento del Norte) que en las minas de carbón de Courriéres se produjo esta mañana, á las siete, una terrible explosión de grisú, á consecuencia de la cual han resultado más de mil víctimas. Lo fuerte de la explosión, unido al reblandecimiento de! terreno por las últimas lluvias. M BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO 55 lemne de la vida. Y, apoyados uno en otro, vacilabais casi inciertos, en su paseo que retrasaban á propósito, yendo como dos niños, ebrios de juventud, de alegría de esperanza. -Pero ¿crees que consentirá tu madre? -dijo Ramuncho tímidamente, después de largo y delicioso silencio. ¡Ay, es verdad! -respondió la muchacha con un suspiro de inquietud. ¡Arrakoa, mi hermano, sí estará á favor vuestro, es lo probable, pero mamá... ¿Si querrá mamá... Y en todo caso, eso no puede ser pronto... Tú tienes aún que servir á la patria. -No; si tú quieres, no tengo que ir al servicio. Soy guipuzcoano, como mi madre, y no se me incluirá en la Quinta si yo no lo pido... Así, pues, haré lo que tú quie as, lo que desees. ¡Ay. Ramuncho, más quiero esperarte algún tiempo, que te naturalices y que, como los demás, seas soldado! Ya que deseas que te lo diga, ese es mi pensamiento, es 3o que querría... -Muy bien, esa es también mi idea. Me es igual se soldado español que francés. Mejor dicho, tu voluntad es la mía. Lo mismo me da una cosa que otra; soy vasco, como tú, igual que todos; lo demás no me importa. Ahora, entre ser soldado de este lado de la frontera ó de! otro, prefiero serlo de aquí: primero, porque si se huye del servicio militar, se le tiene á uno por cobarde; y segundo, por una cosa que me agrada mucho, te lo diré con franqueza: el ver tierras, viajar, que es. para mí todo. -Mira, Ramuncho, pues si te es igual, presta el servicio en Francia, me gusta más. ¡Bueno, Madalén... Verás qué bien estoy con el pantalón rojo! Vendré aquí como Videgaray, como Joaquín, á visitarte vestido de soldado. Y en cuanto se jpasen tres años, á casarnos, ¿verdad? si tu madre no se pone. Después de un rato de silencio, Madalén, con voz wuy baja y soiemnemente, dijo al joven: -Escucha; pienso como tú, tengo miedo de ella... de sni madre. Pero óyelo, si no consiente en que nos caseínos, haré lo que tú quieras, sea lo que fuere, porque esta es la única cosa en el mundo á la que no le obedecería... Después, ya que eran prometidos el uno del otro, volvió á caer sobre ellos 1 silencio, el silencio de las alegrías dulces, de las alegrías nuevas, y aun sin experimentar que se ven obligadas á recogerse y enmudecer para comprenderse mejor en su intensidad toda. Iban los novios al azar, con andar menudo hacía la iglesia, hundidos en la suave obscuridad no rota por la luz de los faroles.