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G. -DO. iVUMGQ 1 DE 1906 PAG: io. EDICIÓN 1 inzcaros las narices. Sobre todo, recordad este último consejo, si tenéis la costumbre de llevaros después la mano á la boca... F. MORA SENADO SESIÓN DEL DÍA I O DE MARZO DE 1 O O 6 V A LA ESTACIÓN. H REINA Y LA PRINCESA BEATRIZ AL APEARSE DEL AUTOMÓVIL (LA ÚLTIMA HABLANDO CON EL VICECÓNSUL DE ESPAÑA SR. ESTOMBA) lir del salón de sesiones; así evitaréis á los porteros la molestia de tener que descubriros. Algunas lecciones de cortesía nos parecen verdaderamente extrañas en esa patria de la corrección que se llama Inglaterra. Por ejemplo: No paséis nunca entre el presidente y el diputado que está en el uso de la palabra. Y estas otras: Cuando uno de vuestros colegas relate un hecho que creáis inexacto, no le llaméis embustero, buscad un sinónimo. No recibáis en los pasillos de la Cámara visitas, sobre todo de personas mal educadas. Durante la sesión no se deben leer! os periódicos, ni acostarse sobre los bancos, ni poner ios pies sobre los pupitres... Estas advertencias que pudieran motivar algunas irónicas sonrisas, corregidas en e! M a nual con unas cuantas anotaciones, nos darían un libro casi perfecto. Desde luego, esa indicación de no poner los pies sobre el pupitre, que no se acomoda con nuestras costumbres, pudiera sustituirse con ésta, que nos parece más útil: Cuando estéis escuchando un discurso no tiréis pelotillas de papel á vuestros colegas, ni os entretengáis en limpiaros las uñas, ni en pe- A brese la sesión á las cuatro y veinte, bajóla presidencia del Sr. López Domínguez. En los escaños hay bastante animación. Se nota la presencia de los generales Weyler, Elanco, Primo de Rivera, Beránger, Ochando y Azcárraga. Se lee y aprueba el acta de la sesión anterior. E ¡general P R I M O D E RIVERA recoge las alusiones que han dirigido á los generales en el Congreso, en las que cree que le han incluido, y añade que recaba un puesto en la vanguardia oara salir por la honra de los generales. Pide que el Senado le ampare contra la calumnia, pues sí esto no es así y su situación no es clara, abandonará su puesto del Senado. Protesta contra los ataques que le han dirigido en el Congreso y contra tina caricatura que un periódico satírico publicó cuando él iba hacia Filipinas. Parafrasea el discurso del Sr. Soriano y protesta de las acusaciones de que le hace objeto. SS. MM. Y LAS PRINCESAS DE BATTENBfeRG DENTRO DH LA ESTACIÓN DE HENDAYA Y DIRIGIÉNDOSE AL ANDÉN PARA TOMAR EL TREN Fots üoñi- -Es imposible vivir asi, señor ministro- -Eso dije yo ayer- -contesta el general L l i QUE. -Yo no vuelvo á mandar ejército- -añade el general Primo de Rivera con voz turbada- -El señor marqués de Estella sigue siendo tan honrado y tan digno como era- -replica el presi: dente de la Cámara. i Continúa el genera! Primo de Rivera y lee una carta que dirigió á D Francisco Romero Robledo hace años, cuando fue objeto de acusaciones semejantes á las de ahora, de las que le defendió el finado. BIARR 1 TZ. EL REY EDUARDO DE INGLATERRA (X) ACOMPAÑADO DE S 1 R GREVILLE Y DEL DR. BANKORK PASEANDO POR LAS CALLES DE B 1 ARR! TZ. FOTOGRAFÍA HfcCHA ANTEAYER Explica la procedencia de su fortuna con datos que expone, dice, para justificar su honra. ¡Quién había de decirme que en vida tendría yo que hacer mi propia defensa! -añade con tono amargo. Sigue justificándose y lee el documento relativo á la suscripción pública que hicieron en Filipinas á raíz del pacto de Biacnabató en muestra de agradecimiento por ía paz conseguida. Afirma que la suscripción popular fue rechazada por él, y mandó deportado á España al director del periódico que la inició, negándose también á que hiciera el clero de las islas otra suscripción. Cita el caso en que los insurrectos filipinos pidieron tres millones de duros para deponer su actitud, cantidad que quedó reducida á i 700.000 duros, los cuales fueron depositados en el Banco