Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMIMOQ D E M A R Z O D E 1906. P A G 9. EDTCTON i. SAN SEBASTIAN. DESPEDIDA DE LAS AUTORIDADES Y EL PUEBLO A LAS PRINCESAS DE BATTENBERQ, A LA ENTRADA DEL PUENTE DE SANTA CATALiNA Fot t- iedenc hora señalada en los billetes de invitación, La reina Amelia obtuvo un éxito expues la función era de convite. traordinario por su belleza, su gracia y Pasó media hora, pasó una hora, y los su bondad, y gustaba recorrer á pie las Reyes ni sus regios huéspedes llegaban, calles d e Madrid acompañada p o r su ni comenzaba la corrida. El público daba dama favorita, una española de gran bevisibles señales de impaciencia. ¿Qué pa- lleza, Pepita Sandoval, hermana de la saba? Pues nada, que la reina Pía, que condesa de Esteban Collantes, que casó nunca ha tenido idea del tiempo, y menos con un secretario de Portugal y marchó cuando se trataba de su toilette, pues no á Lisboa. en vano es una de las damas más eleganLa Reina tiene ya dos hijos y ha cumtes de Europa, no acababa de vestirse. plido cuarenta años, conservándose muy Llegaron, por fin, los Monarcas á la hermosa. UN MADRILEÑO Plaza con gran retfaso. ¿Pero qué, no ha empezado? -preguntó con extrañeza D Alfonso XI 1. -N o seño -contestó el alcalde. -Pues buena se va á armar- -replicó el Rey. -N o tenga cuidado V M. -le dije ONSEJOS ÚTILES A LOS Los periódiron; -como la función es de convite, el V- DIPUTADOS NOVELES eos de Lonpúblico estará muy comedido. dres publican estos días los paternales y pru- ¡Por si acaso! -dijo D. Alfonso, dentes consejos que e! Sketch dirigió á los dique conocía á sus paisanos mejpr que los putados noveles después de la apertura de las ediles, -y se adelantó á los Reyes de Por- Cámaras inglesas. tugal, entrando él primero en el palco. Esas sabias recomendaciones las traduzco íntegras y pueden formar un Manual del perfecLa grita fue monumental; el Rey se to diputado, que deben leer muchos de nuestros sonreía y se encogía de hombros como ilustres parlamentarios. diciendo: Nos la hemos ganado. Y los Como la madre cariñosa que se dirige á sus gritos se convirtieron en ruidosos aplausos cuando aparecieron en el palco las hijas, vestidas de raso blanco y con la clasica corona de azahar sobre sus cabezas, el honorados reinas. ble Sketch habló así a los recien llegados: D Alfonso murió el año i885, don No irritéis jamás con palabras despectivas Luis el 1889. D Carlos, que se casó sien- a los irlandeses, ni gastéis bromas con Chamberlain. Toda prudencia es poca cuando se do príncipe heredero, el año 1886, con trata de ese hombre y del orgullo de ese puela hermosa María Amelia de Orleans, blo. hija de los condes de París, nieta de Jos Después, la experiencia parece dictarles esduques de Montpensier y biznieta del tas lecciones; rey Luis Felipe, vino á Madrid cuando No citéis en vuestros discursos ni poesías, habían pasado los lutos. ni palabras griegas o latinas, con Jo que quiero POSTALES EUROPEAS deciros que no seáis pedantes. Tampoco contéis anécdotas referentes á vuestros éxitos electorales; en ellas puede haber burlas para los electores y para vuestros adversarios. En mn. gún caso tratéis de ser ingeniosos, sobre todo si carecéis de ingenio. Si tenéis que leer los discursos, procurad que nadie lo advierta, y al pronunciarlos no os dirijáis jamás al público buscando el efecto. No os avergoncéis de haber guardado la virginidad oratoria, ni aventuréis vuestro matden speech si no estáis seguros de vosotros mismos. No despreciéis las tradiciones déla Cámara. Guardad toda clase de atenciones con los ministros; as! estarán ellos obligados á guardároslas también. No confundáis nunca las relaciones políticas con las relaciones personales, ó de hombre a hombre; se puede tener con un adversario irreductible la mejor amistad cuando no se posee un alma ingenua de político. Jamás hablareis de vuestras mujeres, ni de disgustos domésticos; esto, sobre no serviros de nada, os pondrá en ridiculo. Tampoco enumerareis ni vuestros méritos, ni vuestros servicios, ni vuestros títulos; por el contrario, debéis hacer resaltar los de los demás, ténganlos o no; esta es la única manera de no parecer vanidosos. A vuestros colegas los llamaréis siempre en la Cámara right honorable ó honorable ftiend, pero jamás por su nombre. Suprimid el usted y hablad sólo en tercera persona. Y sobre todo os recomiendo que cuando uséis de la palabra no gritéis como en un mitin: el Parlamento tiene el oído mas sensible y la cabeza menos dura que el pueblo. Como vemos, casi todos estos consejos llevan la marca de su origen, y en ciertas delicadezas se reconoce al momento que vienen del país del cant. Del mismo modo se advierte desde luego por los usos una convención mundana que no es la nuestra. Quedaos con el sombrero puesto- -dice el Sketch- -como medio infalible de no sentaros encima de él, y descubrios só o al entrar y sa-