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A 8 C. VIERNES 9 DE MARZO DE 1906. PAG. 15. EDICIÓN i. que el preso fuese el criminal mayor de Europa. Niega igualmente que la Gaardia civil, ni jav autoridades, ejercieran coacción sobre el detenido, pues éste fue tratado con toda clase de consideraciones; lejos de maltratarle, dijo. Je salvamos de las iras del pueblo, que presenció su detención, justamente indignado por los crimines que se le imputan, y que lo hubiera ynchado á no ser por nosotros que Jo impedimos. Ramón Pech González limítase á decir en su declaración que Aldije observó siempre en. Peñaflor buena conducta. Antonio González Gómez dice 10 mismo. Ernesto Baena, estudiante que conoció al Francés en Badajoz cuando salió de su casa huyendo de la justicia, asegura que Aidije le ofreció su domicilio con mucha cortesía. Este joven estudiante es hijo de un cónsul español. De la ¡ista de la defensa de Aldije faltan algunos testigos por declarar, pero el letrado renuncia á todos los que no han comparecido. Rafael Aparicio, hijo de un procurador de Lora del Río, habla de la buena conducta que Aldije observó siempre, y de la formalidad que le distinguía en sus negocios. D Adolfo López, cura de la cárcel, declara que durante e) tiempo que Aldije ha estado preso ha observado una conducta intachable. A preguntas del acusador privado, dice, sin embargo, que en la cárcel de Sevilla la excepción es que un preso se insubordine. D Antonio Pozuelo, empleado en la cárcel, hace análogas manifestaciones, añadiendo que Aldije ha hecho constantemente protestas de inocencia. MODIFICACIÓN DE CONCLUSIONES Terminada la prueba testifica! modifican las partes sus conclusiones. El fiscal en ei sentido de suprimir la agravante de abuso de superioridad, que entiende no concurre en los delitos. La defensa de Muñoz modifica en el sentido de considerar á su patrocinado autor de cinco delitos de hurto y encubridor de cinco homicidios, pues en lo que á la primera víctima se refiere, sóio intervino Muñoz, á juicio del letrado, en el delito de estafa de que José López Almela, que así se llamaba aquél, fue objeto en Peñaflor. La defensa de Aldije eleva á definitivas sus conclusiones provisionales, negando la participación de su patrocinado en los crímenes del huerto. La: acusación privada sostiene también su orimitiva calificación. Hechas verbalmente estas modificaciones, el defensor de Muñoz Lopera pide á la Sala que suspenda la vista para formular por escrito, como la ley dispone, la nueva calificación. El presidente accede á este ruego del letrado y se uspende el acto. DURANTE LA SUSPENSIÓN El médico que asiste á Muñoz Lopera, aprovecha este interregno para ordenar que den un caldo al procesado. Muñoz toma también, aunque con repugnancia, una copa de Jerez. Aldije entretiene el tiempo fumando cigarrillos y repartiendo cuartillas, en las cuales hace muchas protestas de inocencia. Una de las señoras que se hallaban sentadas en los bancos próximos al estrado entregó su abanico al Francés, quien con un lápiz puso lo siguiente: Con corazón de agradecido firmo. 7. A. Aldiie. a Algunas otras personas entregaron también al procesado tarjetas y cuartillas que Aldije se apresuró á firmar, lleno, al parecer, de satisfacción. Los letrados comentan la modificación de conclusiones del abogado de Muñoz, mientras éste se ocupa en redactarlas. Comentóse también la prueba que, en general, no ha sido desfavorable al Francés, pues todos los testigos han coincidido en que observaba buena conducta, y la mayoría han estado conformes en que no ponia dificultades para que sus amigos entrasen en el huerto. Esto y la declaración del minero que esttrvo haciendo excavaciones en la conejera sin que nadie se lo impidiese, hacen, como digo, que se estime por muchos favorable la prueba para Aldije. Este sigue mostrando gran confianza; el abatimiento con que al comenzar la sesión de esta tarde presentóse, ha desaparecido, y ahora se presenta jovia! decidor y chistoso, ss bien tiene poco ingenio que derrochar. Barrera ha obtenido en este descanso, que ha durado una hora, varías fotografías interesantes. CONTINUA EL JUICIO Al aparecer en la SaU al cabo de una hora larga el defensor de Lopera, se reanuda la sesión. El presidente ordena que se dé lectura al escrito del letrado, que es el que conocen nuestros lectores; únicamente ha variado la conclusión primera, pues dice en ella que Muñoz, abandonando desde muy joven el camino del bien, dedicóse al juego del monte, en el cual llegó á adquirir gran destreza. Aidije, conoce- dor de tal habilidad, propuso á Muñoz la realización de varias estafas, llevando incautos al huerto. El primero que acudió f, ué muerto por AJdije, con gran sorpresa de Lopera, que no S- ¡peraba tal crimen; y de este modo, unido ya á a suerte de! Francés por el primer asesinato, continuó Muñoz auxiliando á Aidíjeen cuantas fechorías realizaba, si bien él no tomó parte en ninguna más que como encubridor. El resto del escrito, anunciado de palabra en el juicio, es el que anteriormente he telegrafiado. INFORMA EL FISCAL Concédese la palabra al representante del ministerio público, que es, como ya dije, el teniente fiscal de la Audiencia, D Ángel de León. Comenzó exponiendo los hechos por la muerte de Rejauo, última víctima de Muñoz y Aldije. Refiere los incidentes que surgieron antes y después del convenio entre Rejano y Lopera, para el negocio del huerto. Ocúpase detenidamente en las causas que influyeron en el descubrimiento del último asesinato, causas entre las cuales tiene un lugar de t preferencia el rumor público, pues no en balde se creía que habiendo salido juntos Rejano y Lopera de Sevilla, debía este último saber dónde se hallaba su infortunado amigo. Recuerda el espanto con que el público recibió la noticia del hallazgo de los primeros cadáveres. Aldije va afirmando ó negando con gestos las palabras del orador. Relata la forma en que se instruyó el sumario, y asegura que Aldije declaró sin coacciones, antes al contrario, con libertad completa, todo lo que quiso declarar. Esto, dice, puedo yo garantizarlo con mi palabra honrada, poroue, como sabéis, tuve. por deber de mi cargo que intervenir en el proceso. El público acoge con muestras de aprobación estas palabras del fiscal. Aldije, á quien sin duda han producido pésimo efecto, hace signos de disgusto. El fiscal continúa su informe asegurando que en el juicio se ha evidenciado el convenio que entre el Trances y Lopera existía para ejecutar los crímenes que han motivado este proceso. Describe luego el episodio de la muerte de López Almek, primera víctima d los procesados; dice que se probó en el sumario que la noche en que mataron á aquel infeliz, Aldsje mandó á su JttaJ- er á la ca- sa que- eti 1 pueblo tenían, pues indudablemente deseaban los criminales esta solos para brar con entera Jifoeríad. Probado eslá también que ambos reos- esperaron en la estación á su víctima; probado que entraron por 2! portalón grande á- c) huerto: probado, -en fin, que- aquel pri oer in- eaaio pereció á manos de Aidqe y Lopera. Refiere luego L forran tn que con d muñeco realizaban SJÜ asesinatos, y reproduce la declaración prestada por el Francés antes de que aparecieran los cadáveres. El Francés, añade el fiscai, dijo que el cadáver de Almela estaba enterrado en la segunda corralera, y allí se encontró, en efecto. ¿No es e to, pregunta, una prueba irrefutable, sbsoJuta id e Ja culpabilidad d AMijc? Relata tambiéra el acusador tas demás asesinatos, y dice que, á su juicio, y ¿ste se basa en Jas declaraciones de tes nnrémos proce- sados, Aldije daba siempre el goloe con la barra éa hierro A Muñoz le estaba reservado otro pape? pues como era el gancho, era el ¡que atraía á Jas víctimas; debía guiarías al huerto y dentro de éste. Raega ti jurado que se fije en- que d Francés. antes de descubrirse los cadáveres, fue diciendo sin vacilación dóade se encontraban enterrados. Refuta luego todas Jas explicaciones quedíó Aidije para justificar su viaje en la noche del 3 de Noviembre y califica de fábulas cuantas declaraciones ha prestado- en el juicio. insiste en que el Francés dio exactamente las señas del lugar donde fue enterrado Rejano, y hace observar que la identificación de este cadáver no dejó en el Juzgado la más pequeña duda. Hablando de la fuga del Francés, dice que no fue aquélla la fuga de un hombre honrado que teme la calumnia, simo la fuga de un crimina) que tiene la convicción deque la Justicia, investigando hasta i fondo del asunto, h a d e ¡legar á descubrir su participación en los de Jilos. Respecto á su regreso, atribuyelo el fiscaL n al deseo de ayudar á ia- s autoridades en el descubrimiento de! crimen, ni á la falta de miedo, sino á la carencia absoluta de medios y elementos para continuar su viaje; un viaje que, por ser muy largo, estaba lleno de peligros. Prueba de esto que os digo, es que, cuando después de capturado registróse al Francés, no se le encontró en 3o s bolsillos más que 90 pe- setas; este dinero no- era suficiente para pasa la frontera y rawcho menos para embarcarse Por último, hay un detalle mz es más elocuente que todo io que yo puedo deciros, y es que ASdije se presentó en Peñaflor afeitado y desfigurado; si esto prueba que volvía ai pueWo con ánima de declarar ante las autoridades, tendréis que coavenir en que es w raodo ex traño de presentarse. Refutando ja fábula de que Aldije no ínter venía en los ctímeraes de Lopera, dice que no (es creíble que- ua hombre tan fino como el Francés que n el juicio se deshace en corte sías, no saliera á recibir á las personas que Muñoz llevaba al huerto. (Risas. Ya igualmente refutando todos los a r g s mentos expuestos por ti Francés para demostrar que no tuvo participación en Sos asesinatos, y dice que nada prueba el hecho de que entraran los cerdos en la conejera, porque esto ocurrió muchos años antes de la ¿poca en que los delitos se cometieron; aparte de que existe en eJ huerto una zahúrda cora puerta donde pueden entrar y no salir. Respecto á las bondades del Francés para sa familia, dice que también las panteras defienden á sus hijos; y saliendo de la esfera del hogas