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A B C. VIERNES 9 DE MARZO DE ior 6. PAG. io. EDICIÓN Alguien le ha indicado mi presencia entre aquellas buenas gentes. Y sonriente y tímida la veo avanzar hacía donde estoy. Me descubro cortés y uno mis felicitaciones á ¡as de una prec: osilla véndense que pretende abrazarle e! talle... La reina. interpretando sin duda las preguntas qtie voy á dirigirle, díceme resuelta: ¿Queréis saber si estoy contenta por nii elección... -Sí, mademoiselle, sí... el año pasado fui; téis dama de honor... ¡y este año... -Cierto, y este año soy la reina; pero entonces no podía aspirar á ese título... era muy joven aún. Mas decidme, ¿son muy bonitas la reina y las damas de honor que vendrán de España? Nos ha dicho Msd. Dilaunay, la célebre cronista de Gil Tilas, que está encargada por el Comité de fiestas de recibirlas, que vuestro un gran secreto sobre esto y sólo nos dicen que será más hermosa que e! año pasado. También nos han dicho que probablemente haremos un viaje á Italia y España... ¿Es verdad... Usted debe saberlo... ¡Ah, los viajes me encantan... Sobre todo, eso de ir á España me entusiasma... Yo adoro los viajes. -Veo, mademoiselle, que os esperan aún grandes triunfos. Lo celebro, y me felicitaré de que esos proyectos de viajes se cumplan... Os pronostico la victoria en el concurso entre las reinas que vengan á París... Y con estas palabras disponíame á despedirme de la bella muchacha, cuando una mirada inquieta é interrogadora, acompañada de un ¿voulez- vous me prefer un petit service! me con- NOTAS MUNICIPALES iPVenuncia de dos fraudes. E! concejal S r Gayo, delegado por el alcalde para la recepción de material del Ensanche, denunció el sábado último al Sr. Vincenti que al ir á las cuatro de la tarde de dicho día á la calle de Moret á recibir para obras de afirmado 1.390 metros cúbicos de piedra silícea partida, á razón de 12,32 pesetas el metro y 927 metros cúbicos de pedernal, á 13,72 pesetas el metro, notó, y en esto coincidió con los concejales Sres. Iglesias y Caballero, que los montones de dicha piedra nó parecían encerrar la cantidad declarada por el contratista, además de no ser partida. Estaban presentes el ingeniero del Ensan che, Sr. Amigó, y el sobrestante de la zona, Sr. Romero, á los cuales hicieron presente su tuvo. ¡Ya lo creo, tres servicios que queráis... Venga el servicio. 1 I I Vi 1 If? M s J t 3 r I r SAN SEBASTIÁN. LOS OBISPOS DE SION Y DE VITORIA SALIENDO DEL PALACIO DE MIRAMAR DtSPUÉS DE LA CEREMONIA DE CONVfcRSlÓN DE LA PRINCESA VICTORIA EUGENIA fot (iofn periódico, el A B C, ha hecho un concurso de belleza para que la reina española y sus damas sean las más bellas de todas. ¿Es cierto... -Cierto- -contesté algo desconcertado ante aquella pregunta inesperada. -Mas no temáis ¡a supremacía española... Y para satisfacer la vanidad nacional de su majestad, agregué: -Si las españolas son lindas, las parisienses son ultra- jolies e permitís preguntaros cómo será vuestra toilette... ¿Blanca, probablemente? -Aún no lo sé. No lo sabe nadie. La casa de modas que me. la regala no lo ha decidido aún, y os aseguro que es una de las cosas que mis rae inquietan- ¿Y 1: carroza? ¿Cómo será esa famosa catroza... -Enseñarnos á todas el retrato de ía Reina de los mercados de España... -Os lo prometo. Y tan pronto como! o publiquen Blancoy JVegro y A B C, aquí vendré! corriendo. -Y las toilettes... ¿cómo serán las toilettes... -Ah, lo que es sobre eso, ma peiite reine, no me comprometo á nada... ¡Cuidado que son curiosas estas reinas! Y yo que vine á curiosear! Decididamente, el sabio repórter de quien tomé los consejos no sabe una palabra de interviús, cuando se trata de estas precíosillas oeiit s reines. F. MORA -Tampoco lo sé; los estudiantes guardan sospecha los Sres. Gayo, Jglesiasy Caballero. Aquéllos atribuían la falta á que los chicos habrían cogido algunas piedras, pero medidos algunos montones se observó que en el que menos faltaba más de un cuarto del metro y en ei que más un tercio; lo cual era demasiado para unos chicos. El perjuicio causado al Ayuntamiento es nulo, porque la piedra no había sido recibida aún, y por tanto, ni pagado su importe. Pero como esto puede ser- -nada de extraño tendría- -la repetición fracasada ahora de hechos punibles análogos al que ahora se ha malogrado, ei alcalde debe proceder con rigor y evitar que se enfangue más todavía cuanto huele á cosas municipales. La segunda denuncia, hecha por el Sr. Caballero, se refiere á la adquisición de unos dos mil adoquines pagados como nuevos por el