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A B C. V I E R N E S 9 D E M A R Z O D E 1906. PAG- 8. E D I C I Ó N p 1 señor presidente del Consejo de ministros, al hablar en San Sebastián on los corresponsales de los periódicos de Madrid, sintetizó en una palabra el electo producido por la Princesa Victoria Eugenia en las solemnidades religiosas celebradas enMiramar. Parecía, dijo ei Sr. Moret refiriéndose á la heroína de ellas, una colegiala. En efecto; no era en aquellos momentos la sobrina del poderoso rey de Inglaterra, emperador de las Indias, la altiva Princesa de estirpe regia que, vestida de brocado y adornada con valiosas joyas, aba á realizar un acto de Corte. N o era tampoco la señorita aristocrática dispuesta para brillar entre los esplendores de KII salón; era sencillamente la colegiala, ia jo en candorosa, pura é inocente que con sencillo traje blanco se acercaba al altar para profesar la religión del que ha iogrado conmover su corazón, de la familia á cuyo seno va á traer la dicha, de ía Patria que será pronto la suya y que 5 srá, Dios mediante, la de sus hijos. Veamos, pues, en ella, y hasta que la Boda que ha de hacerla reina se celebre, ía interesante colegiala enamorada, como podemos ver en el que corre presuroso al encuentro del tren en que viene su novia, no el jefe augusto del Estado, sino ei mozo enamorado que á pesar de que sienta, con legítimo derecho, en brillanfe uniforme los áureos entorchados de excelsa categoría, es como el alumno que en Segovia, en Valladolid, en Guadalajasa ó en Toledo piensa en la angelical eriatura á la que ofrecerá, cuando pueda, Fas estrellas q u e h a n d e adornar su manga. Los amores de D Alfonso XIU con ía princesa Victoria Eugenia tienen de simpáticos la poca parte que toma en G UPO DE CAZtDORES QUE ACOMPAÑARON AL EN LA CACERÍA DE VALDELAGRANA ellos el protocolo, y los caracteres de idilio de enamorados que revisten. Nada del grave y ceremonioso embajador que con brillante séquito llega, y, después de cumplidos los trámites de la etiqueta, presenta la aduladora miniatura rodeada de brillantes, que es la primera revelación que el regio novio tiene de las facciones de su augusta prometida. Nada de la discutida carta en que no hay un concepto, una frase ni una palabra salida espontáneamente del corazón de la futura esposa, sino lo que han dictado los consejeros del augusto padre. D Alfonso vio á su novia, como la mayor parte de los simples mortales, en un baile, y encontrándola guapa se enamoró de ella, y siguió el idilio de Mouriscot y han venido las conmovedoras escenas de San Sebastián. Tiempo habrá de celebrar lo excelso del enlace; el velo de la primera comunión de la princesa Victoria Eugenia se ha de transformar, sin tardar mucho, en el manto regio de la Soberana que va á compartir un trono. Mientras esto llega y se aclama á Sü Real Majestad, admiremos á la colegiala, que da, convencida por la Religión y el amor, los primeros pasos en el camino de la dicha. UN MADRILEÑO LA BARRA (EL MUÑECOj Y EL MARTILLO CON LOS CUALES ERAN ASESINADAS LAS VÍCTIMtS EN EL HUERTO Fots. Barrera LAMI- CARÉME EN PARÍS O QUE DJCE LA REINA A s e g u r a un L DE. LAS KEJNA- S g r a n maestro en el arte complicado del reportaje, que vale más una interviú sensacional que. cien artículos sesudos ó cien crónicas geniales Y ei mismo ducho maestro en los arcanos miste -iosos de la interviú, n o s dice que cuando se trata de sondar regios pensamientos, hay que unir á! a osadía un perfecto conocimiento de! as formas protocolarias. Se VILLA. LOS C 81 PENA FLOR. LOS Mi GJSTRADOS QUE CONSTITUYEN ÉL TH 1 8 UN AL DE DERECHO EN LA VISTA DE L A CAUSA POR LOS CRÍMENES DEL HUERTO DEL FRANCÉS