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A B C jUEVES- 8 DE MARZO DE J 9 O6. PAG. 15. EDICIÓN i. DISTURBIOS EN EL URUGUAY POR TEIEGRAFO Hundimiento en wm. mina ontevideo, y, 8 ra. E! Mensaje del Presidente- dice que el Uobierno fue avisado de que los elementos revolucionarios de Río Grande preparaban la invasión del territorio con la esperanza de que la sublevación sería secundada en el interior. Añade que el movimiento revolucionario debió haber estallado el día 4 ó 5 de Febrero último; por este motivo el Gobierno se vio en la necesidad de tomar medidas enérgicas que espera desaparecerán en breve en vista de haber fracasado la revolución. El Congreso reunido acordó que el Mensaje no fuera leído, y sí darlo á la publicidad. M Suscripciones de propaganda Rogamos á las personas que reciben las suscripciones de propaganda de A B C, que entreguen al repartidor el boletín que publicamos á continuación, ó lo remitan á nuestra Administración, Serrano, 55. En esta semana dejaremos de servir las citadas suscripciones, lo que advertimos con el fin de que las personas que deseen seguir recibiendo el periódico no aplacen el envío ó la entrega del mencionado boletín, para que no sufra interrupción el, servicio. ZX. POR TELEGRAP 1 a Unión, y, 6 t. Ha ocurrid un despren dimiento de terreno en la mina Brígida, situada en el Barranco de Ponce, y ha quedado muerto Francisco Caparros Caparras, de diecisiete años de edad, natural de Torres (Al mería) -Corresponsal. NOTICIAS y SUCESOS iajes á precios reducidos. El director de la Compañía de los ferrocarriles de Madrid; Cáceves y Portugal ha comunicado al gobernador que con el fin de facilitar la concurrencia de forasteros á esta corte, para dar mayor animación á los festejos que se preparan con motivo de! a visita de los reyes de Portugal, se establecerá billetes de ida y vuelta, á precios extraordinariamente reducidos, desde varios puntos del vecino reino á Madrid, durante los días 11, 12 y 13 del actual. Las demás Compañías ferroviarias también preparan rebajas en los billetes de viajaros por la misma causa. comenzaran los agentes de la autoridad á recoger ios mendigos para llevarlos á los Asilos y enviar á sus respectivas provincias á ¡os que no sean de Madrid. bligac ¡ones municipales. El sorteo de obligaciones por expropiaciones del interior y del Ensanche de Madrid CRISIS EN SERVIA POR TELÉGRAFO Delgrado, 7, 10 m. El Gobierno presidido por Stoyanovitch, ha presentado la dimisión á S. M el Rey D Pedro Karageorgeiritch. BOLSAS DEL DÍA 7 MADRID. Cierre. Interior contado, 80,20; fin de mes, 80,3o. Amortizable, 93,20. Banco, 419. Tabacos, 384,5o. Francos, 17,90. Libras, 29,65. PARÍS. Cierre. Exterior, 94,45. Renta francesa, 99.55. Ruso, 4 por 100, 82,70. Turco, 94.90. Banco Central de Méjico, 465. Banco de Méjico, 965. Nortes, 201. Zaragozas. 35o. Ríotinto, 1.69? Goldfield, 120. El mercado presenta mejor aspecto, principalmente en el grupo español, animado por la mejora del cambio. En Londres sube el cobre metal. que vive num. piso R ecogida de mendigos. Desde el lo del actual solicita suscribirse á A B. C desde i. de Marzo de 1906. BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO 4.3 -Sí, la he hablado al salir de misa... y me ha prometido venir al baile. -Menos mal; tenía yo miedo de que no se lo consintiera ¡a raadre... per- o de todas maneras, puedes creérmelo, hubiera arreglado el asunto. Un robusto anciano, de espalda cuadrada, de mandíbulas también cuadradas, de rostro imberbe de simio delante del cual se hablaba con respeto, se acercó también á Uamuncho: es Aramburu, un jugador de otros días, célebre en aquel entonces, hacía medio siglo, y que en América, jugando al rebote, ganó una pequeña fortuna. Ramuncho enrojeció de placer al oir la felicitación del anciano, tan difícil de contentar en cosas del juego Y allá abajo, de pie sobre las gradas rojizas que acá baban de desocuparse, entre la hierba y las escalrosas de Noviembre, su amiga, que se marchaba con otras jóve nes, se volvió para enviarle una sonrisa, y con ella u tierno y gracioso adiós. Ramuncho en este momento parecía un héroe á quien todos admiran, algo sobrenatural y extraño; teníase orgullo en conocerle, en ser su amigo, en ir á buscar su ropa, en hablarle, en tocarle. Después, con ios otros pelotaris fue á la posada pro xima, donde les esperaban, en un cuarto que se destina á los jóvenes, los trajes que han de mudarse por los que tuvieron durante el partido. AHÍ los amigos más íntimos les refriegan y secan el busto, empapado en sudor. Y ya arreglado Ramuncho, elegante con su camiss blanca, la boina terciada y graciosamente puesta, salió á la puerta, bajo ¡os plátanos podados y formando bóveda para gozar de su triunfo, para ver el paso de la gente y seguir recogiendo felicitaciones y sonrisas. El día otoñal ha declinado por completo; ya es de noche. Por el aire, tibio y dulce, cruzan los murciélagos Unos después de otros van marchándose los caseros de arrojadas a lo alto por manos entusiastas y temblantes de emoción. El partido se ha igualado; se oye el grito de á cincuenta iguales seguido del de ¡adelante ¡as apuestas, dad algo para que beban jugadores y jueces! Es esta una costumbre inmemorial que señala un instante d: descanso, durante el que se trae vino á la cancha, pagado de los gastos del procomún. Los jugadores se sentaron; Ramuncho, con el sudor empapándole la camiseta, fue junto á Madalén, que le guardaba la chaqueta y el chaleco. Se sentó también, y pidió á su amiga que le soltara las correas que sujetan á su brazo, congestionado por el ejercicio, el guante de madera, de mimbre y de cuero. Y descansó orgulloso de su éxito, no encontrando en su torno masque sonrisas de felicitación, sobre teáe en los rostros de las muchachas, que le miraban complaciéndose en hacerlo. Pero vio por allá abajo, por el lad puesto á la pared central del frontón, por el sitie p r donde la obscuridad avanza, el conjunto arcaico le las casas vascongadas, la humilde plaza del pueblo c n sus arcadas que la ca! blanquea y sus viejos plátanos pmdades; después el campanario de la iglesia, y dominando! todo, en Jo más alto, aplastándolo con- su inmensidad, la masa abrupta de la GEzune, donde surgen las sombras para tenderse sobre la aldea solitaria, precipitadas, rápidas, adelantando el crepúsculo de la tarde... Realmente entristece esta montaña, aprisiona, oprime... Y Ramunch en medio de su triunfo, vese turbado por ese seati iento, por esa furtiva y vaga atracción del más allá con tanta frecuencisi mezclada á sus penas y alegrías... E! partido continuó; los pensamientos e? joven se difunden y pierden en la embriaguez de la lucha ¡ue vuelve á comenzar. A cada instante suena el eUc, cerno un latigazo, de la pelota; su chocar seco contra d guante que la lanza ó contra el muro aue la recibe, ese unísono