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4 B C. JUEVES 8 DE MARZO DE 1906. PAG. 11. EDICIÓN ¿Has pasado buena noche, Luisita? ¿Has tenido miedo? -Sí... un poco. Nanette ha creído oír pasos fuera. Los perros han ladrado con insistencia. Hemos llamado á Blas, ha recorrido el jardín y no ha observado nada anormal. Adiós, el niño se acaba de despertar y me llama. Si tienes un momento libre, telefonea antes de comer. Volví al anochecer. Tuve que llamar largo rato: ¿Por qué tardas tanto, Luisita? ¿Qué sucede? -Algo imprevisto. Anoche, las persianas estaban cerradas, los perros andaban sueltos por el jardín, y Nanette le hacía á Blas una cama en el vestíbulo, cuando un chiquillo trajo una carta para el criado anunciándole que su madre había caído repentinamente enferma y deseaba verlo. No quería irse, pero he vencido sus escrúpulos y se ha ido. Acabo de echar ios cerrojos. -Has hecho mal. La presencia de Blas me tranquilizaba. Supongo que habrá dejado el fusil y que habrá soltado los perros. -Los dos perros duermen en la escaJera exterior. Blas debe haber dejado el fusil en el vestíbulo. Voy á cerciorarme. ¿Oyes, oyes? Marcelo se agarra á rais faldas y te da las buenas noches. ¡Buenas noches, papaitol ¡Buenas nonhesl- -Buenas noches, queridos míos. Corro á comer y vuelvo. Estaba inquieto; comí de prisa, volví al telérono. Pasó bastante tiempo antes de oír algo. Luisita! ¿Estás ahí? Contesta... estoy inquieto. Por fin reconozco la voz de mi mujer, pero tina voz baja, oprimida, llena de terror. ¡Ayl ¡amigo mío! andamos locas desde hace una hora... ¡No he encontrado el fusil! Ese chiquillo lo habrá robado al marcharse. Blas no ha vuelto. Pierdo la cabeza... Qué miedo tengo! Creo oír... en el jardín... aguaría que escuche. Inclinado sobre la placa, me faltaba la respiración. -Luisita, te lo suplico, habla... ¿Qué oyes? -Los perros gruñen... ahora ladran... ladran con furia... corren hacia el bosque... se callan de repente... oigo pasos... de gente que e dirige hacia la casa... -Habla, habla, Luisa. ¡Yo me ahogo, me vuelvo loco! ¿Qué oyes más, di, qué oyes? -Nada... ya nada. Sí, sí, un ruido extraño, algo así como una lima que introducen por debajo de una persiana para forzarla... la persiana cede... el cristal se rompe... ¡Oh, qué miedo tengo! Me puse á rugir ante el aparate. -Haz ruido... ó escóndete... hu e. Sí, eso es. ¡Agarra al niño y huye! -No puedo... me faltan fuerzas... suben, crujen los escalones... están en el písillo... buscan, andan á tientas... Marcelo. ¡Ay, Dios mío! ¡Ven... ¡Socorro... ¡Soc... l Luego un grito de indecible espanto, después un ruido confuso, una trepidación de sonidos indefinidos, y por fin nada. Entonces sentí algo que se desgarraba en mi cerebro y me desplomé... 2. gíW 5 E A 8 TÍAN, 7 7 T. LLEGADA Db UN PRINCIPE 1- -I a llegado el principe Attjerto de Prusia, á quien no se esperaba hasta mañana. Se aloja en el hotel Continental, como ya se había anunciado. LA TARDE I a Reina paseó por el camino de Rentería y Francia. Las Princesas y el Rey por el camino de la costa. Regresaron á las cinco y medía porque el obispo de Nottingham. había quedado en ir á las seis á Miramar, á fin de preparar á la princesa Victoria para la comunión de mañana. Por esta razón no fue á presenciar ias cegatas de yolas. El Rey fue al hotel du Palais y se camb ó de traje para ir á Miramar, donde estaba la puncesa Federico invitada á tomar el té. LA BANDA DE MARÍA LUISA. I e ha sido concedida la banda de Mana Lui sa á la princesa Victoria. Las insignias se las ha regalado ia Reina. MARCHA DE LAS PRINCESAS i j 1 viernes, en el sudexpreso, rrarchaván di rectamente á Londres las prncesas Beatriz y Victoria. FELICITACIONES ü n Palacio se han recibido muchos telegra mas de felicitación. El álbum abierto en la Mayordomía pata la princesa Victoria se ha cubierto de firmas. SAN gEBA TtÍN, J, 9 N. Y jadeante, como si volviera á vivir los terribles instantes de tan horrible pasado, raonsieur Marcoux añadió: -Puede usted leer en la Prensa de la época los detalles del crimen sensacional, de la matanza de Morande. Murieron asesinados mi mujer, mi hijo y la criada. Pero lo que ningún periódico puede reflejar, lo que ninguna frase expresará jamás, es el horrible tormento de un hombre que á cien leguas de distancia oye los gritos desesperados de su mujer, sin poder hacer otra cosa que gritar ante un aparato telefónico. CHARLES F O L E Y LOS REYES EN SAN SEBASTIAN POtl TELEFONO (DE NUESTRO REDACTOR SR. SANTAMARÍA) SAN SEBASTIAN, 2 T. DESPUÉS DE LA CEREMONIA A seguran los que han asistido á la ceremonia, que ésta ha sido grandiosa é imponente. El acto ha sido tan reservado, por desearlo s ¡la princesa Beatriz, madre de la futura reita de España Victoria Eugenia. El momento de la conversión fue solemne. En el semblante del Rey se advertía la emoción. Cuando terminó el acto, la Princesa fue á abrazar á su madre. La escena fue conmovedora. La princesa Beatriz besaba á su hija y no podía contener las lágrimas. REGALOS A LA PRINCESA C n las habitaciones regías el Rey regaló á la Princesa una riquísima pulsera de oro con iniciales de brillantes y zafiros, una medalla con la Virgen de la Victoria en esmalte y una capillita de oro para sobremesa. La Reina la ha regalado un valioso libro de oraciones con un broche de oro lleno de rica pedrería. La infanta doña Isabel una artística medalla de gran valor El obispo de Nottingham ha entregado al Rey una cajita artística que encierra una carta autógrafa del Papa. Un grupo de distinguidas señoras de esta capital acaba de ofrecer á la princesa Victoria Eugenia un delicado homenaje de simpatía, consistente en una gran corbeiiíe llena de lilas blancas, rosas y jazmines naturales, que la Princesa aceptó con gran contento. TELEGRAMAS AL PAPA e lo primero que se han ocupado las per sonas Reales al salir de la ceremonia, ha sido de dirigir afectuosos telegramas de saludo á Su Santidad el Papa Pío X. SAN SEBASTIÁN, 7 T. DE PASEO a familia Real salió en automóvil después de almorzar, dirigiéndose por la carretera de la costa. Los infantes doña María Teresa y D. Fernando han paseado á pie por las calles de la ciudad, siendo objeto de demostraciones de simpatía. Se están celebrando las regatas organizadas por el Ayuntamiento. L SAN SEBASTIAN DE FIESTA l día termina de completa fiesta para esta ciudad. Esta tarde las regatas atrajeron gran concurrencia á la Concha. La familia Real presenció la fiesta marítima desde la terraza de Miramar, El Ayuntamiento repartió hoy mil raciones á los pobres. En el bulevar hubo música. Esta noche la población está iluminada. Se queman fuegos artificiales, presenciando la sesión de pirotecnia millares de personas. De Francia, de la provincia y de! a región ha venido muchísima gente. EL PRESIDENTE DEL CONSEJO A I S r Moret le han cumnlimentado todas las autoridades. Le visitó una representación de ta fábrica de armas de Plasencia para pedir que se de trabajo á este centro productor. El Sr. Moret dijo que aunque el Gobierno ha pedido 25o cañones á una casa extranjeia, piensa dar encargo á la producción nacional. Después dedicó un rato á los periodistas. Nos dijo que no era exacto que hubiese conferenciado con el Rey después de la ceremonia de Miramar. Pensaba hacerlo esta noche para ponerle al corriente de los asuntos y someter á la firma el decreto aprobando el reglamento para la policía en Barcelona. Hablando de los sucesos de Fraga, dijo que era muy sensible lo ocurrido. El Gobierno, agregó, desea conjurar todos los conflictos sin que se derrame una sola gota de sangre; pero en Fraga han sido, desgraciadamente, los propios obreros los que han pro- vocado la catástrofe. El Sr. Moret se mostró después bastante enojado con la Prensa por su afán de descubrir las interioridades de Miramar y porque un corresponsal ha telegrafiado á un periódico extranjero que el rey Eduardo asistiría a la conversión de la Princesa, la que ha motivado un artículo destemplado del Datly JV Í S Quitó importancia a! hecho de h oei invitado el rey Eduardo á a mor pr cn P is. al exministro francés Delcasse (cuya dnv cio. ¡ué E