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A B C. MIÉRCOLES 7 Dz MARZO P E 1906. PAG. 15. EDICIÓN j a intimamente, á abrí 1 G dos d Annunzio ha leído nueva comedia ó tres amigos, su Más qut el amor. La fábula es moderna y se desarrolla en Roma, en un ambieníe burgués. Se trata de una comedia pasional, de interés siempre creciente. Los ¡ue asistieron á la lectura dicen que JMás qut el amor, como intensidad dramática, es superior á La figlia di Torcí. coknpania L a de tro de de Teresa enMariani debutará anos días el Manzoni, de bena de la Paloma, aoquiriendo tal incremento, que todo quedó reducido á cenizas en el espacio de una hora. Han sido extraídos seis cadáveres, y muchas personas han recibido considerables heridas á consecuencia de la catástrofe. informarse de si Casilda nabia o no ido á tra bajar. Nada más sucedió entre la joven y ios padres. Ayer tarde, á la hora del almuerzo, se hallaba Casilda en el comedor de su casa, acompañada de su hermana menor, niña de ocho años de edad. De pronto, y sin pronunciar una palabra, Casilda se levantó de la siüa en donde estaba sentada, y se dirigió rápidamente á su dormitorio. La siguió su hermana, extrañada del aspecto anormal y agitado que presentaba CasildaEsta penetró en el dormitorio; cogió á su hermana por la cintura, le dio un beso en la frente, y empuñando un revólver que tenía en el cajón de la mesa y apoyándole contra el pecho, disparó. Tambaleándose y dejando un reguero de sangre, salió a! pasillo y cayó entre los brazos- de su madre, que, desolada, acudía atraída por el ruido de! disparo. Tiasladada Casilda á la Casa de Socorro, falleció mientras los médicos la reconocían. JOVEN SUICIDA A yer tarde ocurrió en! a casa núm. 4 de la calle de San Mateo un sangriento suceso, Milán, ¡onde ha actuado larga temporada la del cual fue protagonista una agraciada muchacompañi a de Tina di Lorenzo, que el 10 de! cha, casi una niña todavía, puesto que no contaba más que dieciséis años de edad. corrient s empezará en Barcelona. Se llamaba Casilda Expósito Pérez, y era La compañía de la Mariani dará á conocer ñía en Milá n Te lá Teosas de otoño, del insigne Bena- modista, trabajando en un obrador situado en una calle del centro. vente. La conducta de la muchacha, si no digna de Zacconii, que hace una brillante campaña en el Líricc montará con gran lujo Sardanápato, censura, era, por lo menos, de Jas que no satisfacen los deseos de unos padres amantes del de By recato de sus hijas La joven Casilda era bella y encontraba gra t maestro Franchetti se encuentra e. i Mi án, en compañía de D Anunzio, para asis- to que los galanes la demostrasen la admiratir á los ensayos generales de su nueva ópera, ción que su palmito producía en cuantos tenían ocasión de aprecia) Le figlia di Jorio. Los padres de la joven sentían verdadero La en presa del teatro de la Scala se ha gasla mise en scene cerca de 75.000 liras. disgusto por estas aficiones de Casilda, y este tado en disgusto se hacía patente en frecuentes amoEl m iestro Mugnone dirigirá la orquesta. nestaciones dirigidas á la muchach; D An inzio sólo ha hecho algunas modificaEn estas circunstancias, anteayer ocurrió un ciones en el libro. hecho que hizo rebasar la paciencia de los paEl estreno se ha señalado para ios últimos dres de Casilda. días del fríes actual. Esta, que había salido después de comer para dirigirse al taller, según manife tó, reí os periódicos de Santiago de Chile traen gresó á su domicilio á las cuatro de la tarde. minuciosos detalles del incendio del teatro Ninguna explicación dio la muchacha para San Msrtín, donde actuaba una compañía de justificar su inopinada vuelta á su casa, y en zarzuela española. vista de este silencio, el padre la anunció que El inqendio ocurrió representándose La ver- al día siguiente iría al obrador con objeto de EN EL TEATRO LARA I L N U E V O El abono hecho para los ABONO martes en el teatro de Lara por la marquesa de Casa- Torres, es uno de los más comoletos que se han efectuado en aquel teatro Anoche, que fue el primero, estaba el teatro verdaderamente brillante. En los palcos se hallaban la raarqi esa de Casa- Torres, la marquesa de Ivanrey, con la marquesa de la Granja; la marquesa de Portago, con la señorita Artea 2 a; las señoritas de Esteban- Collantes; doñí BIBLIOTECA DE A B C ÜAMUNCHO 41 y también el vicario, como aprisionado en sus vestiduras de sacerdote, con sus actitudes de atleta y sus saltos violentos, lo mismo que pantera atacada, promete deseo lar entre los que se disputan la victoria. He aquí la regla del juego: cuando uno délos jugadores pi erde la pelota, no contestándola, es un tanto que el adver ¡ario gana (ordinariamente se juega á sesenta tan tos) Después de cada uno de éstos, el encargado de cantarlos grita á plena voz en su lengua milenaria: Tanlos el saqje; laníos el resto... Y su largo y sonoroso clamor corre por encima de la numerosa multitud que aplaude ó desaprueba. En el frontón disminuye y se empequeñece la parte dorada y enrojecida por el sol; la sombra crepuscular va invadiéndola; cada vez más la que baja de la alta Gizune lo de mina todo y cae sobre cuanto la rodea; parece quere: encerrar en este pequeño rincón del mundo que yace i sus pies la vida estrecha pero característica y el ard jr de estos montañeses, resto de un pueblo misteriosamente único y sin analogía entre todos. La sombra, silenciosa, tranquila, reina bien pronto como soberana, solam nte á lo lejos, en algunas cumbres, brillan aún iluminándolas por encima de los ennegrecidos valles, ¡os reflejo s violeta v rosa del postrer chispazo luminoso de día Ramuncho jugaba como nunca; está en uno de esos instan es en que se cree dueño de la fuerza, ágil, nada le cansa goza moviéndose, extendiendo el brazo hercúleo, saltanc o prodigiosamente. Arrakoa, en cambio, cedió ene combate, el vicario se enredó dos ó tres veces en la estrecha sotana y el bando enemigo, antes retrasado, poco á poco y peloteando con fortuna apuntóse tantos; entonces, al ver que la contienda es reñida, que el partido se disputa valientemente, crecen los clamo es del público y vuelan las boinas por los aires, e oponen a los campeones de España. Por eso, el fron ton es hermoso y amplio, impropio de una aldea tan humilde y aislada. Está empedrado con crecidas losas, por Jas junturas de las cuales asoma la hierba acusando la vejez del suelo y dándole un aire de abandono y descuido. A ambos lados de la cancha ¡evántanse graderías pava los espectadores, de rojo granito de la montaña próxima, y que ahora vense adornadas por las escabiosas de otoño que salen por entre los intersticios de las piedras. En eí fondo se eleva el monumental paredón que recibe el golpe violento de las pelotas y scbre el que se ve un frontis redondo, que parece una silueta de cúpula, con esta inscripción medio borrada por el tiempo: Blaidíia nanizea debakarua (Se prohibe jugar á ble. Y es á ble, sin embargo, á lo que va á jugarse; pero la venerable inscripción se remonta á los tiempos de esplendor del juego, degenerado ahora, como degeneran todas las cosas; había sido puesto el rótulo para conservar la tradición de los partidos de rebote, que exigen más agilidad y fuerza y que casi no se ha perpetuado más que en Guipúzcoa. Mientras la gradería de asientos se llena, está vacía aún la cancha, con sus losas enverdecidas por el moho y que han visto saltar y correr, pisándolas, á los hombres más ligeros y vigorosos de la comarca. El sol de teño, al declinar, la calienta y dora. Por encima de los espectadores sentados, algunas encinas dejan caer sus hojas secas. Desde el frontón se ven, allá abajo, la iglesia erguida y los tristes cipreses, el rincón sagrado desde donde los santos y los muertos parecen de lejos mirar y protejer á los jugadores, interesarse en ese juego que apasiona aún y que caracteriza á toda una raza... Al fin, salieron al medio los pelotaris, los seis campeones, entre los que descuella, con su negra sotana, el vicario de la parroquia. Con ellos aparecen otros persona-