Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
R C. M A B T E S 6 D E M R Z O D E 1906 P A G 5. E D I C I Ó N 1. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS EN UN Hay en un pueblo de UEBLO la tierra alcarreña una venta; 1 enta acaso es antigua, vetusta; tal vez esta v ita tiene una ancha cocina, con el humero e forma de campana; es posible que junto á es venta- -como es lógico- -pase un ancho y fi cuentado camino; y de todos modos, sean no exactos estos detalles, es lo cierto que la enta aludida está situada, no en el mismo pu blo, sino á una corta distancia de él. Y á esta nta un día aportó un mercader amgran simpatía tenemos nosotros bulante: tas, hostales, paradores y mesones; por las no la teñe ios en menor grado por estos tratantes en anos, en aceites ó en ganados, por estos velo eros, por estos apañadores, por estos saltim mquis, que marchan errabundos por el mundo que se juntan una noche en tal venta y cuen n sus lances y ocurrencias en torno de la luml re. El mercader que llegó á la venta de refere cia trataba en aceites; recordemos que uno d los más grandes y simpáticos ingenios españ les- -Miguel de Cervantes- -anduvo la época de su vida sacando y comdurante prando a ité por los pueblos de Andalucía y aposentan lose en los mesones. ¿Qué hacía este mercader rashumante que dio con su persona eneste pu b ¡o de la Alcarria? ¿Cómo ers? ¿Para qué vino esta venta? ¿De qué suerte llevaba sus asunt y cuáles eran sus planes? Nosotros no teñera s de este suceso más que una vaga idea; esta aguedad, esta esfumación es la que pone en n sstro espíritu el misterio, el enigma. pueblo de que hablamos se haría la En est tos los pueblos; habría allí un Cavida de te una farmacia; habría una de estas sino; hab comestibles que huelen á petróleo y tiendas d se ven colgados unos duros salchien las qu nadie compra; acaso había también chones qu meda ó sauceda donde por las taruna vieja pasear dos ó tres señores graves des irían entre ellos un clérigo con su bastón que llevan redondo. Y allá arriba, entre unos y su gorr ite el camino largo, siempre andado árboles, a á andar, aparecería la venta con su y tornad enea sobre el tejado pardo. ¿Y no ancha ch sta venta también una moza? ¿No habría en de estas mozas de posada, que Cerhabría un aba tanto, que él pinta con tanta vantes ar en sus novelas y que en su vida delectad bieron de poner hondas y fugitivas errática i No habría una de estas mozas ligealegrías? con la cara amapolada: una de ras, blan que cantan alegres y que marchan estas moz: asilios ruidosamente? El mercader por los nombrado arriba vivía en esta venque hemo en que era un hombre fornido; añata; nos- di n un ligero movimiento de brazo den que n henchido cuero de aceite y se lo atrapaba obre los hombros. Los días iban pacolocaba la inacción, en el sosiego denso y sando en iel pueblo; el mercader no se marprofundo moza- -si la había- -iba y venía por chaba; la I por el patio de la venta y lanzaba el zaguán alegres canciones. Y una tarde el al aire su desapareció; era domingo; se bailaba mercader lo; los mozos jugaban á la pelota; en el pue 1 que el mercader, hombre amigo de era extrai rtes populares, no se juntase á sus estos de AI día siguiente se encontró su convecin- un banca cercano á la venta donde cadáver e: vivía... D RAM Si fue suicidio, ¿á qué obedeció? ¿Obedeció á contrariedades, á disgustos amorosos, á una pasión súbita y que tercamente no fue correspondida? No lo sabemos; la justicia puso la mano sobre dos hombres; estos dos hombres fueron preventivamente colocados entre cuatro paredes; después estos dos hombres comparecieron ante otros hombres que les preguntaron mil cosas y que acabaron por hacerles firmar un papel en que se les decía que se les condenaba á muerte; luego fueron otra vez enviados á las cuatro recias paredes. Y de allí hubieran salido para morir si en el entretanto ciertas dudas, ciertos recelos no hubiesen ido naciendo y tomando cuerpo. ¿Eran realmente autores estos hombres de la muerte del mercader? ¿Había pruebas bastantes para afirmarlo? Transcurrió algún tiempo; el defensor de estos hombres ante los tribunales fue un día á buscar al Sr. D Tomás Maestre. Vengo- -le dijo- -á que estudie usted este asunto y haga usted una obra de justicia. No puedo- -contestó el Sr. Maestre; -he acabado mi curso; me encuentro cansado y me marcho á descansar á mi país. rNo hablo al amigo- -replicó el defensor- -sino al profesor de Medicina legal. Entonces e) Sr. Maestre se inclinó, aceptó la misión y comenzó á trabajar sin tregua. El señor Maestre estudió minuciosamente la causa; fue al pueblo; inspeccionó el lugar del suceso; habló con multitud de gentes; redactó un concienzudo informe; publicó artículos; dio conferencias. El Sr. Maestre cree con firmeza que 1 muerte del mercader obedece á un suicidio; Ijs trabajos del Sr. Maestre hicieron que la pena de muerte impuesta á los dos presuntos matadores fuese conmutada por la de presidio. Y ayer, en el Congreso, el Sr. Maestre pronunció un excelente, un notabilísimo discurso en apoyo de su tesis y pidió la libertad inmediata, absoluta de esos dos hombres condenados á encierro... AZOK 1 N mania, cesarista, con propósitos y acaso necesidades agudamente militares, exenta de militarismo, porque el Kaiser es fortísima representación de la autoridad civil, ó sea de la autoridad de toda la nación. No hay militarismo en Inglaterra, monarquía parlamentaria, con necesidades militares muy grandes como Imperio mundial, pero con una gran autoridad de tradición y opinión ejercida por el Rey y el Parlamento. No hay militarismo en esos países, como no le hay en las Repúblicas yanqui y Helvética, por razones idénticas; y eso que además del régimen político diferente hay diferencias militares, pues Inglaterra y Estados Unidos tienen Ejércitos voluntarios, Alemania servicio obligatorio restringido, y Suiza verdadero servicio de todos los ciudadanos; pero todo sirve contra el militarismo cuando el Estado es robusto. Por no serlo hay militarismo en Serbia, y lo hay en la mayor parte de las Repúblicas de la América Meridional; y por no tener todavía una robustez segura y afianzada oscila el Ejército francés entre la salud del verdadero espíritu militar y la enfermedad de! militarismo, entre el respeto que al extranjero infunde el Ejército militar, y el desprecio que provoca el Ejército militarista, Fiándome, pues, en la autoridad de Almirante para el tecnicismo militar español, no tengo inconveniente en declarar que militarista es la antítesis de militar, como patriotero lo es de patriota; y además, que no es posible antagonismo entre civiles y militares, aunque sí entre civiles y militaristas. GENARO ALAS MUERTO A TIROS POR TELÉGRAFO MILITARISMO No no ción, el hecho de la monotí y duranfr te meses, y se com so. ¿Cuá mercader pT n mi último artículo quedé en definir la pa labreja que tanto circula esta temporada. En materia de léxico militar tenemos en España la autoridad indiscutida é indiscutible de Almirante, y he aquí lo que se encuentra en el gran Diccionario: Militarismo ¿Quieren decir estos signos que Almirante consideraba el militarismo como algo indigno de figurar en una obra seria de teoría ó arte militar? Eso, y algo más; esos signos quieren decir, á mi juicio, que en un libro dedicado á la estructura y funciones del organismo militar sano, normal, no cabe tratar de lo que es una enfermedad de ese organismo. Efectivamente, el militarismo es la enfermedad que invade á los órganos militares de los Estados débiles y pobres de autoridad. Unas veces la enfermedad ataca al órgano directamente y en plena salud del Estado; otras, las más, primero se debilita el Estado y luego viene ia invasión del militarismo. De todas suertes, donde hay militarismo, ni hay verdadera fuerza militar, ni hay autoridad del Estado; y esto sucede independientemente de la forma política del Gobierno, del fin principal que persigue un Estado dado y del género de ejército. Si hacemos clínica histórica, aparte de los conocido 1! casos de pretorianos, She ik, jenízadetendremos en ponderar la erao- ros, etc. y nos fijamos en la revolución ingleombro, la intensa ansiedad que un sa, encontramos la dictadura militar de Cromsta naturaleza origina en un pueblo; weli, que no es militarismo; éste no viene, ía cuotidiana se rompe bruscamente hasta que muerto el dictador se pierde con él áías y días, durante semanas, duran- la fuerza autoritaria del Estado, y surgen los urante años se describen, se glosan cebecillas militaristas, á cuyas disputas sanitan los detalles del hórrido suce- grientas tiene que poner término una autoridad de la causa de la muerte de este firme, la realeza restaurada por Moufc. ¿Fue un crimen? ¿Fue un suicidio? Haciendo clínica geográfica tenemos á Ale- 1 a Unión, 5, 10 m. Al regresar los her manos Antonio y J. isé López García, de la mina La Bellezas, les salió al encuentro Francisco Sánchez Osario, y sin mediar explicaciones de ningún géiero disparó sobre el primero los cinco tiros de bu revólver, alcanzándole con tres de ellos. Antonio López falleció antes de llegar al Hospital. U. ia mujer que se encontraba cerca del lugar donde se desarrolló el suceso, fue herida de un tiro en la cara. Se ignoran los móviles del crimen. El muero había contraído matrimonio el mes de Diciembre pasado y tenía veintiocho años. El agresor es viudo, tiene cuarenta años v son muy malos sus antecedentes. D 5 SOCIEDAD Se encuentra en Roma, adonde ha llegado después de pasar una larga temporada en Darotz Plat 7, el Sr. D. Javier Bermejillo. Ha llegado á Madrid, procedente de San Sebastián, el Sr. D. José de la Presilla. Todas las misas que hoy se digan de nueve á doce de la mañana en! a iglesia de San Antón serán aplicadas en sufragio del alma de la señora doña Dolores Borras del Álamo, que falleció el día í 5 del mes próximo pasado. Reciban su esposo é hijos nuevamente la expresión de nuestro sentimiento. Mañana, á las diez y media de la misma y en Ja iglesia parroquial de San Sebastián, se celebrarán solemnes honras fúnebres por el eterno descanso del alma de D. Emilio MeEsta noche se verificará en el teatro de Lara la función correspondiente al primer martes de moda, día señalado por la buena sociedad para reunirse en aquel lindo teatro.