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A B C LUNES 5 DE MARZO DE t 9 o6. PAG. 4. EDICIÓN 1. prenda á los ministros, porque había alguno que sostenía el viernes la versión de que el Rey iría á Versalles sin detenerse en San Sebastián. Las cosas entenderlas mal ó no entenderlas. Es doctrina ministerial. En ía Real Academia de Medicina, recepción del Dr. Recasens. En ia estación del Norte, recepción de un maestro de obras, italiano él y candido él, hasta el punto de venir á recoger una de esas fortunas que ofrecen ¡os acreditados enterradores de esta corte. En el Retiro tiro de pichón y de un niño que sirvió de blanco al guarda de una quinta que de noche debe disparar con cañón Krupp, si de día dispara con perdigón sobre un chicuelo. De política, nada. En Barcelona, Ja inevitable bomba ó cosa parecida. De Algeciras, ¡Tattenbach! y ¡Radowitz! que suenan á interjecciones ó tacos de malhumorado. Y en el Real, un baile deslumbrador que proclama el buen gusto y la buena suerte de la Asociación de la Prensa, pese á toda clase de jurisdicciones habidas y por haber. AEMECB esto, y en la forma que tenía que nacerse, revestía un problema, si cabe, mayor que el de las mismas roturaciones. Antes y en otra dirección, por otros y en sitio diferente, se había hecho un esfuerzo no menos grandioso. En una extensa faja de terreno, en un erial que comprendía desde Benahadux a! mar, cerca de dos mil hectáreas, habíase casi de improviso visto el suelo cambiar de aspecto, surgiendo hermosos parrales y huertos, aprovechándose también otras aguas sobrantes de una fuente, la de Benahadux, que, como la primera de Viator y como todas, son pobres en extremo en aquel país que no llueve, teniendo que buscar el agua en socavones, á gran profundidad del río Andarax, es un trabajo que, más que de hombres, parece de titanes. El valor del agua es tan grande, que es frecuente que por hora de riego tengan que pagarse 65 pesetas, y esto no sujeta el entusiasmo y el afán por el cultivo. El movimiento de reconstitución agrícola no era solo; venía á coincidir con otros de índole industrial, y entre ellos alguno muy importante, como el que tenía por base la fabricación y el comercio sobre el esparto, donde chicos, grandes y medianos llevaban sus capitales y sus ahorros á la asociación. A! lado de éste, uno, otro y míJ impulsos más hablaban del afán de cambio y de mejoramiento en aquel país. Así caminamos. Sucia y deslustrada la corteza; poblados en gran parte pueblos y ciudades de gente con alma de parásito, adosada á los cargos públicos unos, y el resto queriendo dirigir; y al lado, cerca, ya casi tocando á la superficie, esa otra corriente sana, de trabajo y de reconstitución, de la aue debemos esperarlo todo. SIXTO ESPINOSA Se unieron á la comitiva también una sión de la Academia de Jurisprudencia y el presidente de la Asociación de la Prensa IZTn el Congreso El féretro se depositó en la rotonda cuyos divanes estaban cubiertos de paños negros y sobre un túmulo rodeado de blandones. Formaban en dicha dependencia los maceros y treinta porteros de la casa. p l entierro. A las cuatro y media formaron Jas tropas, y una hora más tarde el féretro era coló- cado de nuevo en la carroza. La muchedumbre en los alrededores deí Congreso y en el Botánico era Inmensa. La comitiva se puso en marcha. Iba al frente una sección de la Guardia civil. Seguían fuerzas de todos los Cuerpos, formando piquete de honor; estandartes de la Concepción y de la Academia de Jurisprudencia; el clero parroquial y el carro fúnebre rodeado de alabarderos. Llevaban las seis cintas los Sres. Maura, Vadillo, Primo de Rivera, Ferrándiz, Casa Valencia y Aguilar de Campoo. Seguía una sección de la Escolta Real, e capitán general del distrito con tu Estado Mayor, el gobernador militar, las Comisiones de los Cuerpos de la guarnición, el Ayuntamiento en pleno, con los maceros; la Diputación provincial, presidida por el gobernador civil; el Congreso, el Senado v Corooracicmes ¿articulares invitadas. Por último, la presidencia del duelo, en la cual figuraban en representación de ¡a familia Real, los Sres. Bascaran, conde de Heredia Spínola, San Felices y Coello, el presidente del Congreso, el del Senado, el Gobierno en pleno y como representantes de la familia los Sres. Ordóñez (D. M. y el conde de Fuente Blanca y además el obispo. En la comitiva, que era inmensa, figuraban casi todos los senadores y diputados y representación de todas las clases sociales. Cerraban la marcha otro piquete militar, las carrozas de las Cámaras y centenares de coches. En la puerta de Atocha se produjo alguna confusión al empezar el desfile de ¡as tropas ante la estación del Mediodía. La artillería hizo las salvas de ordenanza cerca del cuartel de María Cristina. En la estación se rezó un último responso y el féretro fue colocado en el furgón que ha de conducirle á Antequera, donde hoy hallará sepultura el Sr. Romero Robledo. íDescanse en paz! LAS CORRIENTES SUBTERRÁNEAS í ay una ciudad importante en el Mediodía de la Península, donde la impresión que -ecibe el que la visita no puede ser más triste. Encuéntrase en las calles y paseos muchas gentes menesterosas; cafés y casinos poblados por gran número de holgazanes, que en tales lugares pasan todo el día soñolientos y lánguidos como si tuvieran trazado el camino de una muerte inmediata; gente de oficina, perezosa, á igual que la de los negocios, arrastrada ent? e rutinas y desalientos, y todo ello llevando el ánimo del observador á pensar en augurios muy amargos respecto al porvenir de ese pueblo, destinado, al parecer, al olvido de toda enseñanza. Tuve que hacer una excursión a un campo vecino á la ciudad, bajo la esperanza de ocupar el tiempo esperando la ocasión de terminar el encargo que á dicha ciudad suele llevarme con alguna frecuencia. Hacía tiempo que no visitaba esa parte del campo, de la que tenía el más lamentable concepto. El del Alquián, que así se llama, era el trasunto de la aridez más absoluta, pero jcuál no sería mi asombro al verme ante un espectáculo completamente nuevo, distinto en un todo del que había dejado en la ciudad! Todo señalaba una transformación inmensa, grandiosa, hecha sin el menor ruido. En poco tiempo un erial que comprendía leguas enteras se había convertido en espléndida y dilatada vega. El espectáculo que se ofrecía era soberanamente hermoso. Desde Viator al Aiquián y desde la sierra hasta el mar, todo estaba cultivado y cubierto el terreno de esos cortijos blancos que sólo se ven en aquella parte. de Andalucía. La manera de haber realizado el movimiento de tierras, el orden de las plantaciones, la disposición y el régimen de todo aquello revelaba un completo dominio de tales cuestiones, y no era que ello respondiese á nuevos é inesperados alumbramientos de aguas, merced á los cuales y por su impulso se había hecho la reforma; era, por! o contrario, todo hijo del esfuerzo; al mismo tiempo que las roturaciones, se buscaba el agua aprovechando los sobrantes de una fuente, y ROMERO ROBLEDO p n la casa mortuoria. En la casa del ilustre finado se dijeron durante la mañana de ayer misas, que oyeron la familia y los amigos del Sr. Romero Robledo. El emDalsamamiento le hicieron los doctores Cortezo, Arnal, Mariani y Martínez Pallares. Terminada la operación fue envuelto en un sudario blanco, procediéndose en seguida á soldar la caja. Esta es de caoba, con Cristo y herraje blanco y forrado su interior con raso blanco enguatado. A las tres de la tarde rezó un reponso ante el cadáver el nuncio, y el féretro fue sacado de la casa en hombros de la servidumbre. Colocado en un coche- estufa, tirado por ocho caballos á la Federica, y sin ninguna corona, por disposición del finado, la fúnebre comitiva se ouso en marcha. A 1 Congreso. A las cuatro y cuarto echó á andar el carruaje, rodeado de doce porteros del Congreso con hachas encendidas y precedido de una sección de la Guardia municipal montada y del estandarte de la Academia de Jurisprudencia. Presidieron el duelo los hijos políticos del finado, señores conde de Fuente Blanca y Ordóñez, los sobrinos, el nuncio, el Sr. Bergantín, el gobernador civil y el subsecretario del ministerio de la Gobernación. El cortejo se dirigió al Congreso por la calle de Serrano, plaza de la Independencia y calles de Alcalá y del Marqués de Cubas. La comitiva se detuvo delante de la Academia de jurisprudencia, en donde se incorporó SEPULTADOS BAJO UN CAJVU PANARJO POR TELÉGRArO Parts, 4, 2 t. En Saucoins, cerca de Nevers, se hundió el campanario de la iglesia durante la celebración de la Misa. Numerosos fieles quedaron sepultados bajo los escombros. Créese que el número de muertos no bajará de veintisiete. Alemania en Turquía POR TÍLÉGRAFO onstantinopla, 4, a t. La Sublime Puerta ha concedido autorización á Alemania para establecer una estación comercial en la isla de Thasos, en el mar Egeo. LAS LETRAS ROJAS Oiempre se ha dicho que en el teatro todo es el clero de San José, cantándose por éste un responso. convencional. Porque claro está que si la gente no tomara por bosques, calles, salones.