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A B C D O M I N G O 4 D E MARZO D E 1906. PAG. 14. EDICIÓN 1. pesar üe estar nendo se abalanzo a el, esta pjaza ira a betubaí y Madrid para defen aligándole á defenderse con una piedra. Un capitán del regimiento de Saboya que y r allí pasaba, detuvo al agresor. El herido fue conducido á la Casa de Socorro de Pala 4 ¡o, donde le curaron las siguientes lesiones: aContusión en la región superciliar derecha on fractura del hueso, otra en la región molar del mismo lado, otra incisa en la cara dorsal de la mano derecha y contusión con tromkus en la parte media del vientre. Fue después trasladado á su domicilio, Plaaa del Biombo, núm. 4 El agresor, Nicolás Díaz, fue conducido al ¿uzgado de guardia. E) herido negó que agrediera á Nicolás y, por lo contrario, sostuvo que éste le agredió ¡n mediar prococación. La policía busca á un sujeto llamado Pablo Moreno que acompañaba al agresor y le excitaba para que matara á Roque Ranz. Rosario de Acuña, que en él habita, ofrendó al cadáver una preciosa corona de laurel. En Polanco se organizó una comitiva, de la que formaron parte el gobernador, el alcalde, los concejales de Santander y el clero, aue se unió á la entrada del pueblo. Después de rezados los responsos, el féretro fue conducido por el parque de la finca que POR TELEFONO O a n Sebastián, 4 1 m. No ha llegado el in- habitó el insigne maestro, hasta la entrada, fante D Carlos, á quien se esperaba hoy donde se dijo otro responso. Luego los criados y hortelanos le llevaron en hombros al ceaquí. Es probable que retrase su viaje para coin- menterio, y le depositaron en el panteón de familia, que es un sencillo monumento hecho cidir con el del Rey á esta población. con arreglo á un dibujo de Pérez Galdós. El acto impresionó profundamente á cuantos lo presenciaron. -Segura. der los intereses de esta región, que están seriamente amenazados. Mañana se celebrará otra reunión. -1 oda El infante D. Carlos ENTIERRO DE PEREDA POR TELÉGRAFO SANTANDER, 3, i i N. A CRISIS INDUSTRIAL EN v i GO POR TELÉGRAFO Vtgo, 4, 1 m. La Prensa local se ocupa de la crisis porque atraviesa la industria en esta región, en la que han influido la rápida baja de los cambios y la proximidad de modifica Sión en los tratados. Hablase de realizar un cierre general de fiendas y fábricas si el Gobierno no presta á oíste asunto 3 a atención que merece. Hoy se ha reunido la Asamblea de fabricana s de conservas, conviniendo en que la tarifa de precios de las mercancías que han de regir en Portugal y España se someterá á la aprobación del Sindicato de SetubaL Una comisión de significados industriales de A las diez y media de la mañana se celebra ron en la parroquia de Santa Lucía solemnes funerales por el eterno descanso de Pereda. A las doce se verificó el entierro, que ha sido la manifestación de duelo más imponente que ha presenciado Santander. Todos los comercios estaban cerrados y las Corporaciones y Sociedades tenían la bandera á media asta. Presidió el Ayuntamiento, y concurrieron al acto más de i5.ooo personas. Sobre el féretro, bajado hasta el coche estufa por los íntimos de! maestro, sólo se colocó la medalla de académico. A la salida de la población fue trasladado al furgón que lo había de conducir á Polanco. Siguiéronle auince coches con la familia y amigos. En los pueblos del tránsito fue objeto de sentidas manifestaciones de duelo. En el de Bezama, la ilustre escritora doña DE BARCELONA POR TELÉFONO SÁBADO, 3 9 N. ntento desgraciado. Ha sido detenido el quincenario Fernando Valls, que había intentado fugarse del Gobierno civil, y que, azorado, tropezó con la esquina de un muro, produciéndose graves h e ridas en la cabeza. esgracias y delitos. Al pasar el tren correo por San Juan de las Abadesas, se arrojó á la vía un pasajero y quedó en estado gravísimo. Se ignora quién sea. En las canteras de Garsaf una vagoneta h arrollado al niño de dos años José Anguera y lo ha dejado muerto en el acto. Del vecino pueblo de Gélida llegan á últim. hora noticias de haberse cometido un asesinato, intentando los autores quemar á la víctima Se desconocen detalles. 3o JOTECA DE A B lAMUNCHTM y sus veios. Todas aquellas gentes, al desfilar asi, traen el recuerdo de la Edad Media, de la que el país vasco conserva una sombra. Y sobretodo, hablan de la muerte como hablan de ella las pesadas losas sepulcrales que llenan e ¡suelo de la nave, y los cipreses y las tumbas y iodo io que se ve en ese sitio donde van á orar los hombres; la muerte, ¡siempre la muerte... Pero una muerte muy dulcemente vecina de la vida, bajo la égida de los antiguos y consoladores ritos... Porque la vida es aquí, en esta región, la soberana de todo, y se muestra lo mismo en los ardientes rayos de sol que doran el cementerio, que en los ojos de los niños que juegan entre las rosas del otoño; igual en el sonreír de las muchachas que, cuando acaba la misa, vuelven á su casa graciosas é indolentes, que en ios músculos de esos jóvenes atléticos y vigorosos que van á todas horas á ejercitar sus piernas y sus brazos de hierro jugando á la pelota... Y de esa junta de viejos y de mozos en el pórtico de una iglesia, de esa mezcla tan felizmente armoniosa de la muerte y da la vida brota la sabia lección bienhechora, la enseñanza prudente que lleva á gozar, en el tiempo oportuno, de la fuerza y del amor; y así, sin obstinarse en perdurar y en vivir siempre, se someten á la ley universal de pasar y de morir, repitiendo con fe, con la esperanza de mejores venturas- -obrando como hombres sabios y sencillos, -las mismas oraciones, con las cuales se mecieron sn la eterna! felicidad las agonías de sus abuelos. El so! de mediodía radiaba inverosímilmente en el lu- gar donde los muertos duermen. El aire era exquisito, Embriagaba respirarlo. El horizonte pirenaico no tiene una nube, ni siquiera un trozo de gasa gris; parece que 1 viento Sur ha traído á la tierra eúskara la limpidez diáfana de! cielo de Andalucía ó de África. Junto á las tapias del Camposanto seguían cantando seguidillas, que se acompañaban con pandereta y guitarra, las mendigas españolas, y sus coplas, en alas de ese viento tibio, parecían verter sobre los muertos la sutil ironía retozante de aquéllas. Los muchachos y las jóvenes pensaban en el baile del anochecer, sintiendo agitarse, en unos y otras, el deseo y el entusiasmo de danzar y divertirse. Al fin salieron las monjas, tan esperadas por Ramun cho; con ellas iban Madalén y su madre, Dolores, quí guarda aún luto de viuda y que medio esconde su rostrt ras un tupido y negro velo de crespón. ¿Qué podía maquinar Dolores con la Buena Madrei omo Ramuncho sabe que las dos mujeres son sus enemigas, se inquieta viéndolas juntas. Se detuvieron para hablar separadas de las niñas y piensa el mozo en tanto que lo que se dice es, sin duda, importante y secreto; sus mantos negros, tan parecidos, flotantes como capotas de coche, se acercan hasta tocarse, y hablaron las dos mujeres debajo de la cubierta que aquéllos, forman; dijé ase que cuchicheaban dos fantasmas al abrigo de una minúscula y negra bóveda... Ramuncho tuvo el presentimiento de que algo hostil y malo para él se empezaba Taraar entre esos dos mantos de duelo. Cuando hubo acabado el coloquio, se adelantó Ranuncho y se llevó la mano á la boina, saludando, tímido receloso, delante de Dolores, cuya mirada dura adivi ló bajo el velo. Esa mujer era la única persona en e) mundo que tenía el poder de helar su energía, y sólo en su presencia sintió el peso de ser hijo de padre ignorad? f de no llevar otro apellido que el de su madre. Ahora, sin embargo, con gran sorpresa del muchacho acogióle ella más cariñosa que de costumbre, y con oz casi amable le dijo: Buenos días, Ramuncho. Se puso él entonces cerca de Madalén, v le preguntó con brusc ¡ansiedad;