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ABC. DOMINGO 4 DE MARZO DE 1906. PAG. 10. EDICIÓN 4 LA CUESTIÓN DE MARRUECOS K r. J- mente con mil lucubraciones, LOS ASKAR 1 S EN LA PROA DEL VAPOR TURKI olvidándose de su misión familiar. La madre, vistosa, munPREPARÁNDOSE PARA H- CER FUEGO dana, ligera en el pensar, sumundo en busca de lectores que la com- persticiosa e impresionable, se embriagaba con pren, la saboreen y la juzguen. En esta su charla amena e incoherente, incurriendo en mil simplezas; siendo buena, no lo parecía. expectación angustiosa, como la que precede á la botadura d un barco, Pereda no vive; sus nervios se encalabrinan y desmandan hasta lo increíble; padece ansiedades, alucinaciones, desvarios del gusto y del sentimiento, que le llevan á considerar sus propias obras como engendros monstruosos incapaces de sacramentos. El temor de que su libro sea recibido con desden, le quita el sueño; la idea de que ha cometido un error al publicarle, le amárgala existencia. Cierto que al fin estos temores se disipan con la carta del amigo que le felicita, con el periódico que publica, aunque tarde, estudio ó reseña de su obra, y. torna el hombre á la vida jurando no volver á pasar las tremendas agonías de la gestación, parto y crianza del libro, hasta que los nervios, hostigados de la imaginación, vuelven á funcionar; la voluntad, primero rebelada, vuelve á hacerle caso, y ya le tenemos otra vez armando andamiaje, y luego la soberbia fábrica de un nuevo libro que, como todos sus hermanos, ha de salir bello y ejemplar para gloria de las letras patrias. Este era Pereda, éste era el gran escritor que España ha perdido, y por el cual vestirá eterno luto la Montaña. UN MADRILEÑO gazan, mujeriego y petardista, no hizo jamas cosa de provecho, buscando conflictos y aventuras donjuanescas. De las tres niñas, una, afecta de misticismo agudo, se pasaba el día rezando a solas ó visitando templos, la segunda, enamoradiza y coquetuela, vivía también para si; acicalándose a toda hora, o durmiendo la de la mañana, frecuentaba teatros, paseos o reuniones a diario, acompañada por su madre o por una doncelhta francesa de la servidumbre; y por fin, en la pequeña se entremezclaba cierto romanticismo pasivo con una actividad exuberante de mujercita casera y ordenada. Constituía su vida una completa contradicción, porque sugestionada a turno por ca ia uno de los miembros de esta insigne familia, en ocasione. quena ser monja; otras, se entregaba a desenfrenadas lecturas, no pocas, brillaba en sociedad, muy arreboladas las mejillas, y engalanada con vistosos trajes que ella confeccionaba, pero casi siempie sin peinar, mal vestida, sintiendo la fiebre casera; quería poner en orden el desgobernado hogar, dictando disposiciones contradictor! s á la criada ó al asistente del hermano, y haciendo andar a todos, como vulgarmente se dice, de coronilla. Con esta marcha de caracteres encontradizos de semejantes y susceptibles, no pasaaa día sin graves reyertas, acres disputas y escenas dramáticas, que, afortunadamente, concluían en saínete ó en alta comedia, abrazándose unos y otros llorando, después de hacerse mil piotestas de cariño. Pero como las pequeneces domesticas trascienden más al exterior que los grandes conflictos, la galería social se regocijaba oyendo las confidencias parcalcs de aquellos desequilibrados y poniéndoles en solfa. De vez en cuando aparecía solemne, ecuanimico y justiciero un padrino o pariente lejano de la tal famil a, señor verboso, no exento de agudeza en el decir, gracioso a ratos, que se erigía en gran pontífice del sentido común, y como les viera a todos reunidos (las platicas so 1i an ser de sobremesa) les enderezaba un discurso ameno, regañándoles como a chiquillos y diciéndoles toda clase de conceptos desagradables, verdades amargas, según su frase habitual. Y lo mas chistoso era que ninguno se DIVORCIO MORAL onoci hace años una familia muy mteresar te. El marido y la mujer s e habían casado enamorados; no eran ricos, pero podían vivn con desahogo iuv ¿ion cinco hijos, dos varones y tres hemLus. D E L B R E L J E F F D S LOS MOROS R E B E L D E S Y D Fc SOR D- MAR CHICA CONTRA LOS ATAQJES D L TURKI lot Gnbucdofl