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i B C V I E R N E S 2 H E M A T? Z Ü D E i o- 6 P G. 5. E D I C I Ó N i. problemas de mayor intensidad, y ya hoy los hombres políticos más impacientes no se recatan de decir que en el fondo todo es una lucha económica entre Alemania y Francia y otra nación poderosa que todos tienen miedo de nombrar: Inglaterra. Lo verdaderamente extraño es que hombres tan perspicaces y del talento de Jaurés no se expliquen lo que sucede y se figuren, y por ello se desesperen, que Marruecos pudiera ser causa de una conflagración europea; pero lo más extraño aún es que otros consideren que las pretensiones de Alemania estén reducidas á sentar el pie en cualquier lugar del Mogreb para tener en el Atlántico otra frontera con los franceses, como si esto fuera tan fácil de realizar, como si la conquista y dominio del Imperio marroquí, condición previa para ello, fuera tan fácil, sencilla y hacedera. A emania aspira en Marruecos, come en todas partes, á sostener su mercado, porque lejos de serla indiferente su pérdida, necesita muchos para poder vivir y sostener los inmensos gastos de su Ejército y de su Marina; seguramente que abrigará ideas de otra índole para mañana en el Noroeste africano; pero hoy por hoy sólo pretende que ninguna nación predomine allí sobre las demás. En último caso, conoce que el asunto no es de tanto valer como para ir por él á una guerra antes de tiempo, exponiendo su poderosa Marina militar y mercante. Lo que sucede es que en el tablero de la política internacional se encontró con un peón- -Marruecos- -tan admirablemente colocado para su juego, y que le ha utilizado á maravilla. procedentes de Algeciras vienen con los más negros augurios, yo no me explico, por Jas razones expuestas, que Alemania se muestre hoy más tirante que nunca; ha podido comprender que nadie la sigue en sus intransigencias y que va perdiendo simpatías por ello; si tiene instinto de conservación, si no quiere aceptar enormes responsabilidades, debe ced r y cederá. Francia, á su vez, escarmentando en cabeza ajena, debiera cejar en sus pretensiones, aunque no tanto como su rival, poique en puridad, anteriormente había cedido mucho. Pensando lógicamente, esto es lo que debe suceder; confiado al amor propio, sólo Dio? puede saberlo. Sin contar con que después ae encontrat un arreglo digno y decoroso para los europios hay que pensar en los marroquíes, que es para nosotros la parte más diTícil del problema. FELIPE OV 1 LO NOTAS AL MARGEN I I N A TRAGEDIA. ¿Recordáis ei terrible suceso narrado por los periódicos en la ección correspondiente? Un bote lleno de ovenes c ue regresaban de presenciar las fictas leí Carnaval en Bilbao, se hundió en mitad de a ría no pudiendo resistir su carga. Los tripulantes de las embarcaciones próximas creyeon brorias de máscaras los gritos de los náufragos, y tardaron en acudir á socorrerlos; y stos infelices, luchando desesperadamente con a muert: hallaron entre las sombras de la noche el tr ste, el imprevisto epílogo de su fiesta. La act laudad se ha complacido una vez más en ofrecernos uno de esos eternos contrastes que invitan al cronista á perderse en divagaciones también eternas. P v o ¿será lícito escribir un doloroso comentario á esa catástrofe que desgarró con sus voces de angustia unos cuantos corazones jóvenes enamorados y risueños? No. ¿Para qué extraer de la desgracia ajena uní página más ó menos literaria? Los seres se Uinoentales saben hacer el mejor y el más just) comentario de esos hechos terribles. Los espsetadores de la vida saben también que Ormuz) Arimán se reparten e) mando de la tierra; q je uno trabaja mientras el otro duerme, y qi e les son indiferentes nuestras penas y nuestras alegrías... Mas, hay en este espantoso suceso un detalle que Í todos les supera y que debe registrarse pira recordarlo siempre. Es una tragedia, en cuyo desenlace ha intervenido el E estino como en las tragedias clásicas... Uno de los viajeros iba con su novia, y al llegar el peligro cuiüplió con su deber de caballero y de enamora Jo tratando de salvarla. Redobló sus fuerzas, luchó desesperadadamente, sosteniéndola larj o rato entre sus brazos hasta llegír á un bote que oyó sus gritos angustiosos; y ella que se a arraba á él, no con las ansias del amor, sino cor las de vivir, sintióse desfallecer, y, desasiéndose, cayó de pronto al fondo de la ría... Mas él trata otra vez de arrebatar i la muerte! i codiciada presa; se precipita en busca de su amada; se sumerge y nada vigorosamente, s ntiendo que el amor le daba nuevas fuerzas... Tropieza con un cuerpo de mujer, sube á la superficie y logra ponerse en salvo con su preciosa carga... Mas, ¡oh, dolor! La mujer sa vada no era su novia. Renur ciemos á presentar el estado de ese espíritu nfortunado, por diversos sentimientos combatic o en tan amargo trance. ¿Ni quién fuera capaz de presentarlo sin haber pasado por anal jga amargura? Y respetemos también el insoncable misterio, el terrible arcano donde la vida y la muerte se cobijan burlando todos nuestros cálculos, todas nuestras previsiones, todos nuestros deseos y todos nuestros esfuerzo ¿Qué leyes de la mecánica universal han tmido que cumplirse fatalmente en este caso, pai a que no se cumplieran las leyes de la mecánica sentimental? Hay algo más fuerte que el amor: la fatalidad... ¿No es verdad, querido 3 enavente? P O N T R A EL ARRIENDO DE LA GACETA POR TELÉGRAFO SOBRE LA CONFERENCIA M importa ramos n res ha vista qi también Para Francia dijimos taba en IVT o existiendo una alianza, pública al menos, entre Inglaterra y Francia; creyendo tener al lado fuerzas poderosas, favorecida por las circunstancias pudo Alemania- imponerse á todo el mundo con un arte que revela tanto ingenio en ella como candidez en las demás Potencias; se captó las simpatías del soberano mogrebino y as! llevó á todos los pueblos á Algeciras, donde hasta fin de Enero no se ha hecho, en rigor, si no cuanto ella ha querido. Pero en este lapso de tiempo las circunstancias han cambiado mucho; las declaraciones oficiosas del Kaiser, los artículos de la Prensa alemana, la intolerancia que ha manifestado, han ido enajenándola poco á poco las simpatías de sus mejores amigos, y últimamente sucesos políticos de gran resonancia la han debilitado, colocándola en una situación muy difícil. El silencio observado hasta aquí por Inglaterra es más elocuente que cuantos discursos se han pronunciado en las Conferencias, y tanto el movimiento de las escuadras como los acontecimientos de Hungría son dignos de meditación y estudio. Por el pronto sabe Alemania que en estos momentos y por el pretexto de Marruecos, Austria no se pondría á su lado en caso de guerra. La crisis húngara, según opinión tan competente como la del conde de Andrassy, ha herido de muerte al compromiso de 1867 y á ANTONIO PALOMERO la alianza con Alemania; porque los húngaros están en la creencia de que por esta causa el emperador Francisco José no ha podido atender á sus deseos. TVfadie cree que al fracaso de las Conferen cías siga una declaración de guerra, como ia debe celebrarse en Algeciras una se- nadie tampoco desconoce que sería su causa m, á la que muchos conceden gran inevitable en breve plazo. La Conferencia, si cia, pero de la que nosotros no espe- no hay arreglo, terminará pronto, ya suspenda definitivo y concluyente; más inte- -diendo sus trabajos para más adelante, ya entener, á nuestro juicio, cierta enfre- comendando su continuación? 1 cuerpo diplose verificará probablemente mañana mático de Tánger, disfrazando los plenipotenciarios, con aquellos ó análogos pretextos, su n París. adié era un misterio la ruptura entre impotencia y su derrota. Resultaría tan vergonzoso para ellos el fra; Alemania; ya insinuamos primero, y amenté después, que lo que se tra- caso, que han de hacer cuanto puedan para s er t e ¡prettxto para ventilar impedirlo. A pesar de que todas las noticias Santander, i, 5 i. Los gerentes de las Sociedades anónimas domiciliadas en esta provincia, se han reunido para protestar de los perjuicios que les irroga e! art. i3 del reglamento sobre el arriendo de la Gacela, que dispone la publicación mensual en dicho diario oficial da los balances detallados de las Compañías anónimas, las operaciones que éstas realicen y relación de todos los valores y efectos cotizables que posean. Espérase que el Consejo de Estado no apruebe el reglamento. Se ha acoraado dirigir telegramas de protesta al presidente del Consejo, a! Sr. Maura y á los representantes en Cortes en esta pro I vincia. -Segura. rS TEATRALES C N LARA. Arribada forzosa, comedia en- un acto estrenada anoche, es una lamentable equivocación, y es lástima, porque el asunte está bien visto, aunque desarrollado muy á la ligera, atropelladamente. Pero, en fin, ya se sabe: el mejor esenmente echa un borrón. Los cómicos, salvo honrosísimas excepciones (Leocadia Alba la más digna de señaíarsej no pudieron estar más desafortunados. I J N B E N E F I C I O Los alumnos internos de los hospitales madrileños están organizando una gran solemnidad teatral que superará á la que ya celebraron el año pasado. Tomarán parte en este espectáculo María Guerrero, Matilde Moreno, Loreto Prado Dolores Bremón, Joaquina del Pino y ¡os señores Borras, Díaz de Mendoza, Echaide, Chicote, Carreras, Mesejo, etc. La estudiantina que en estos días se encuentra en Lisboa, tocará las más escogidas piezas de su repertorio en obsequio á sus compañeros. Este acontecimiento artístico se celebrará el viernes, 9 de Marzo, en el teatro de Apolo, por la tarde, y para mayor esplendidez de la fiesta asistirá la familia Real. o n La Tosca se presentó anoche en Piiice la compañía de Julia Cirera. La veterana actriz oyó muchos y merecido aplausos. Los demás, discretos y van Dien servíaos. Se prepara el estreno del melodrama de grar espectáculo Jesús, ó el mártir del Gólgota, para el que ha pintado las decoraciones el pooulaf caricaturista Xaudaró.