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A B C. VIERNES 2 DE MARZO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN i. cambios más tarde. Tan luminosa fue la Soriano- -esoeraremos á que mañana venga el discusión, que... seguimos desconocien- Gob Y asi nemos quedado: hoy explanará su indo á qué ha obedecido la baja de los terpelación el Sr. Soriano. cambios. AZOR 1 N Los senadores y diputados por Madrid se reunieran nuevamente para intentar repetir con el proyecto de Gran Vía, UNO QUE FUE el pasaje. bíblico de: Levántate Lázaro, BUEN MOZO y anda na comunicación leída á primera hora Por la noche, en Lara, estreno ázJtrrien el Senado, cuando la Alta Cámabada forzosa, pero con naufragio, y eso ra reanudó sus sesiones después de las que sen bien tranquilas las aguas de la breves vacaciones de Carnaval, nos hizo bomboi. niire de D. Cándido. saber que había fallecido el senador vitaAEMECE licio señor conde de Bañuelos. ¿E! que se llamaba Migueliro Bañuelos cuando bailaba la Nena, mandaba IMPRESIONES Narváez, representaba Romea y conspiraba O Donnell? PARLAMENTARIAS- -El mismo, lino de los mejores moI NTERPELACION Voy á hacerme car- zos de su tiempo, muy favorecido por EN P U E R T A go- -dijo el señor mi- las damas, á pesar de que el despecho de nistro déla Guerra- -de una pregunta que ayer alguna trató de denigrarle negándole cuame hizo el Sr. Soriano. En la pregunta no hubo ofensa, porque esto no lo hubiera tole- lidades que en los amores que no son rado el presidente de la Cámara; pero hubo precisamente platónicos son muy dignas algo que causó risas. jRisas verdad! grita de tenerse en cuenta. el Sr. Soriano. Hubo algo molesto- -prosi- ¿Hacía mucho tiempo que rio se hague el señor general Luque. -Y yo diré que blaba de él? he venido aquí con el deseo ardiente de guar- -Desde que consiguió que le exprodar consideraciones de todas clases á los dipu- piasen su casa de la calle de los Reyes, tados de la nación; pero que quiero también donde emprendió obras que no vio termique estos mismos respetos se me guarden á mí. La Cámara escucha con profunda aten- nadas, se retiró á vivir con sus hijas, muy ción al señor general Luque. Y decía- -con- bien casadas en Francia. -Debía tener muchos años. tinúa el señor ministro de la Guerra- -que voy á explicar la pregunta del Sr. Soriano; pero- -Calcule usted, entró á figuraf como he de añadir que me encuentro perplejo para socio del Casino del Príncipe, hoy de dar esta explicación. En efecto, el Sr. Soria- Madrid, el año 1843 y era el primero no afirmó ayer que yo decía en los pasillos co- en sus listas actuales. sas que después no sostenía aquí. Yo lo he leí- ¿De modo que en 1843 ya tenía por do así en la Prensa de la mañana; pero he relo menos veinticinco años? corrido el Extracto oficial para cerciorarme y- -O más. Baste decir que fue joven al he visto que en el Extracto no constan estas palabras. Por lo tanto, señores diputados, yo mismo tiempo que la famosa condesa de no puedo darme por ofendido. Campo Alange y que la de Torrejón, maY después el señor ministro de la Guerra ha dre de la marquesa de Caracena. Era de buena familia, se dedicó á la entrado á deshacer el error en que se había incurrido; él no puede decir que un conferen- carrera diplomática y viajó mucho por ciante dormirá en las prisiones militares; se Europa y América. En los Estados Uniconvino en que á la conferencia aludida asisti- dos intimó con la familia de Osma, que rían dos auditores, y asistieron, en efecto, sin después fue la de los marqueses de la carácter oficial, mezclados con el púbüco. Esto Puente y Sotomayor, y fue eJ padrino de es todo. Y deshecho este error, el Sr. Soriano bautizo de la duquesa de Cánovasentiende que lo de menos son las palabras, y Doña Isabel que le distinguía muque lo que importa es un estado de opinión que aquí se ha creado y que no puede conti- cho, le hizo conde en 1867. Tomó acnuar Y el orador se dispone á exponer ante tiva parte en los trabajos de la Restaurala Cámara datos relativos á la historia política ción, volviendo á la carrera diplomática. del Sr. Luque. Perdone el Sr. Soriano- -le El último cargo qué desempeñó fue el ataja el presidente- -eso sólo puede ser objeto de representante de España en Alemade una discusión especial, de una interpelania, instalándose con mucho señorío en ción ¿Es que no se va á poder aquí hablar de nada, señor presidente? -exclama el señor Berlín. Estuvo casado con una distinguida Soriano. -Pues anuncio una interpelación dama extranjera y deja dos hijas muy El señor presidente de la Cámara duda un mo- bien casadas, una de ellas notabilísima mento; al cabo, finamente, con suprema habili- artista. dad, dice: En ese caso... convendría... preciEra un homnre correctísimo, muy cojsar el objeto de la interpelación Se oyen nocedor del protocolo, maestro en el Japrobaciones en la Cámara; el auditorio ha arte de bien vivir, atento y afable con (visto instantáneamente la sagacidad presidencial. Anuncio- -dice el Sr. Soriano- -una in- todos, y que lo mismo se preocupaba de terpelación sobre la política del ministro de la las más arduas cuestiones diplomáticas, Guerra ¡El ministro de la Guerra- -grita el que de si los espárragos se debían servir Sr. Luque- -no tiene más política que la del fríos ó calientes en una mesa donde se Gobierno! diese bien de comer. Nadie le habrá visto después de las Y otra vez se encuentra el Sr. Soriano detenido en su camino: Yo pensaba- -replica el ocho de la noche sin hallarle correcta liputado republicano- -dirigirme al ministro mente vestido de frac, ni de día sin boie la Guerra; pero supuesto que el ministro tines. Gustábale trasnochar y era el últiii ¡ee que su política es la del Gobierno... En mo en retirarse de las tertulias y de las fecto, así es dice el presidente de la Cá- reuniones, y sabía muchas cosas que canara. uPueno aue es así- -concluye el señor llaba porque era discreto. Como en Madrid iba quedando poca gente de su época, se retiró á Francia, buscando para sus últimos años ¿i caJor del hogar de una de sus hijas, en cuya compañía ha ido á buscarle la muerte cuando ya debía estar cerca de los noventa años, si es aue no había pasado de ellos. UN MADRILEÑO II S nlander, s. íin. Alasona y media de a noche ha fallecido casi repentinamente D José M a ría de Pereda. -Segura. 1 a noticia nos produce dolorosa impresión! pero no nos sorprende. Ya el verano último, el insigne novelista sufrió un terrible ataque que puso en peligro su vida. Y desde entonces sus deudos, que le rodeaban de tod. clase de cuidados, sus amigos y sus admiradores, temían y esperaban el doloroso trance. Sería ofender a! lector querer decirle quiéi era el hombre ilustre que acaba de morir. Sus novelas han circulado constantemente, gustadas con indecible encanto por dos generaciones alcanzando inmensa popularidad. Y cualquiera que sean los gustos y aficiones deJ público, ellas vivirán siempre como modelos del género. Sutileza, El sabor de la Uerruca, Jll primer vuelo y los cuadros y tipos de la montaña, son libros que no se olvidarán nunca. Hace algunos años, cuando la novela espa ñola tomó otros rumbos distintos á los que defendía y seguía el insigne maestro, hizo éste un alto en su labor. La reanudó para escribir Peñas arriba, mas en este libro se detuvo también herido por la muerte trágica de uno de sus hijos. Y fue después y, más que nunca, el solitario de Polanco; refugiado en su rincón natal, más que para huir de la vida moderna para llorar su desgracia. De él no le sacaron ni los aplausos ni lo honores. Bien que siempre amó tan poco la vanalidad y el ajetreo de la vida cortesana, que costó verdadero trabajo á sus íntimos hacerle vecino de Madrid para tomar posesión de su plaza de académico de la Española. Pereda era un argumento rivo para afirmav la frase de Buffon: el estilo es el hombre. Su estilo era el de un clásico; su prosa limpia, clara, castiza, de la buena cepa castellana. Y el hombre era un ejemplar de aquellos tiempos. Voluntad firme, alma bien templada, carácter entero... Tenía los ojos sagaces y enérgicos, la nariz de águila, la frente espaciosa, mostachos y perilla, como los héroes de las armas y de las letras cuyos retratos nos han transmitido los héroes del pincel... Descanse en paz el insigne maestro. POR TEL 6 GHAFO 1 mpresión. La muerte. E! entierro. Santander, a, 2 m. La noticia de la muer te de Pereda ha causado gran impresión. Anoche se acostó temprano. A las diez se W presentó de nuevo el dolor en el pecho. Avisados los doctores Rivas, Arranz y Ballesteros, apenas le dieron importancia, retirándose á celebrar consulta. Pronto tuvieron que acudir al lado del en. fermo, que había sufrido un fuerte colapso y falleció casi repentinamente, diciendo que se ahogaba. Rodeábanle su esposa y sus hijos Vicente y Salvador. Recibió la Extremaunción. El sábado se verificará ei entierro del cele. bre novelista, cuyo cadáver será trasladado al panteón que la familia posee en Polanco. -Segura.