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A B C JUEVES J. DE MARZO DE t 9 c 6 f PAG. 16. EDICIÓN 1. ficientes para que la maestranza del arsenal pa- después de estar congestionado varias horas, gue los jornales de los obreros sin recurrir al falleció ayer en la Casa de Socorro de) distrito paro durante un día cada semana. del Centro. E! júbilo es general. La maestranza se mues S asta ¡as doce de la mañana de ayer, hora tra muy agradecida á la protección que le han üitar atropellado. en que quedó cerrado el concurso condispensado los generales Concas y Auñón. Al bajarse ayer del tranvía en la Puerforme á la base 3. hemos recibido 86.415 ta de Atocha el cabo de Administración Miliboletines de votación. ¡n libertad. tar Antonio Alvarez, fue atropellado por unos Del escrutinio hecho resultan con mayoría: Ha sido puesto en libertad, por haberse entre los gobernantes, el Sr. Maura, que ha comprobado la inexactitud de las imputaciones potros que llevaban para domar, soldados del regimiento de Lusitania. obtenido 16.512 votos, y Heraldo de Madrid, que se! e dirigieron, el pintor D Ramón Mon 13.919. En la Casa de Socorro de! Hospital le cutejano, de cuya detención, con cierto misterio, raron varias heridas de pronóstico reservado. Hacemos constar una vez mas la coincidendio noticia casi toda la Prensa de Madrid. -cia de aparecer en muchos boletines los nom- Monlserral. bres de! Sr. Maura y de Heraldo de Madrid. Ouicidio. K- Rafael Cruz Pérez, de treinta y cinco Mañana haremos e! sorteo entre los que han años de edad, y de oficio ebanista, que vivía Votado á dichos gobernante y periódico para con sus padres en el piso 4. del núm. 35 de adjudicar los premios ofrecidos, consistentes asó el día de ayer en gravísimo estado, sula calle de la Reina, padecía desde hace algún en dos objetos de arte. friendo frecuentes ataques de disnea. No tomó apenas ningún alimento, y en la tiempo ataques de enajenación mental. La familia ejercía cerca del enfermo una esmadrugada última hallábase sumamente decaítrecha vigilancia, pero en un descuido que do, abrigando muy pocas esperanzas de salPOft TELÉGRAFO varle los médicos y las personas que le asisten tuvo ayer mañana, Rafael se arrojó desde una de las ventanas de dicho piso al patio, produ T uy, 18, 8 n. En la inmediata parroquia á la hora de cerrar este número. ciéndose tan graves heridas, que falleció al in de Yebra, un joven de veinte años, llagresar en la Casa de Socorro del distrito del mado Manuel Veloso, mató ayer á hachazos á Hospicio. su padre y á un tío suyo con quienes riñó y después se suicidó envenenándose. Créese que el móvil de los crímenes haya ntento de suicidio. sido cuestión de intereses, pues Manuel VeloEn la calle del Acuerdo esquina á la de I f na aclaración. so, por la violencia de su carácter, había sido San Vicente se disparó un tiro en la cabeza ua Por error materia! se dijo ayer al hablar joven como de unos veinte años, siendo condudesheredado por su padre. -Corrientes. de la fiesta de la colonia alemana con motivo cido en estado agónico á la Casa de Socorro de las bodas de plata del Kaiser, que asistió el de la Universidad. abogado de la Embajada Sr. Gutiérrez, siendo No ha podido prestar declaración. así que es D Antonio Gabriel Rodríguez el Sólo se ha averiguado que se llama Maximique desempeña este cargo. POR TELÉGRAFO liano y que estaba de criado en una carnicería MIÉRCOLES, 2 8 3 T. de la calle de Fuencarral. onflicto evitado. yíctima del alcoholismo. Como resultado de las gestiones del ca- NO SE DEVUELVEN LOS ORIGINALES El vendedor ambulante José Gilabert, pitán genera! se ha recibido cantidades su- tomó anteayer tan descomuna! borrachera, que IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE A B C NUESTRO CONCURSO DE FEBRERO UN PLEBISCITO P ROMERO ROBLEDO Doble crimen y suicidio NOTICIAS y SUCESOS I DECA TAGENA 22 BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO 23 negra noche, en las noches sin luna, bajo las lluvias Invernales; país que es el perpetuo objetivo de las correrías peligrosas, país que para los habitantes del pueblo de Uamuncho, parece cerrar siempre el horizonte del Sudoeste, cambiando de apariencia, según el celaje y las horas; país que se ilumina el primero con el pálido sol de las mañanas y que cubre después, como obscura pantalla, el sol rojo de ¡as tardes... Adoraba su tierra eúskara Ramuncho y aquella mañana era una de las veces en que ese amor resurgía más profundamente en s! En el transcurso de su existencia, en el destierro, debía causarle indefinibles y muy angustiosas nostalgias el recuerdo cariñoso de estos retornos al hogar, á la hora del alba, después de una noche de contrabando. Pero su amor hereditario no era tan sencillo como el de sus compañeros de correrías. Como á todos sus sentires, á sus sensaciones todas, él juntaba elementos muy diversos. Primero la adherencia instintiva y no analizada de sus antecesores maternos al terruño natal; después algo más refinado que provenía de su padre, un reflejo insconsciente de la admiración de artista que retuvo aquí al extranjero durante algún tiempo y que le había sugerido el capricho de enamorarse de una hija de estas montañas para obtener una descendencia vasca. A las once, las campanas de Francia y de España tocaban con gran repiqueteo, mezclando, por encima de la frontera, sus vibraciones para llamar á las religiosas fiestas. Habiéndole bañado y después de descansar, se vistió RamucliO para ir con su madre á ¡a misa mayor de T o dos los Santos. Por e! camino, cubieito de hojas rojizas, ya secas, se dirigían los dos á su parroquia, bajo un sol cálido que parecía de verano. El, Ramuncho, iba vestido casi elegantemente y como un muchacho de la ciudad, salvo la tradicional boina vasca, que le caía muy adelante, como con visera, sobre sus ojos de niño. Ella, la madre, manteníase erguida y tiesa, la cabeza alta, el continente distinguido, con una forma de traje muy moderna; hubiérasele juzgado una mujer del alto mundo, á no ser por su mantilla de vuela negra que le cubría el cabello y los hombros; en otro tiempo, en la ciudad populosa, había aprendido á vestirse con distinción, aunque, además, en el país vasco, donde se conservan puras tantas antiguas tradiciones, las mujeres casadas y las jóvenes de las más pequeñas aldeas visten al uso del día con una elegancia desconocida de las otras provincias españolas. Ambos se separaron, según es costumbre, al llegar al pórtico de la iglesia, delante de la que se ufanaban erguidos altos cipreses. Por lo demás, al exterior parecía la parroquia una mezquita con sus centenarios é imponentes muros, atravesados en su parte superior nada más que por minúsculas ventanas y con su color caliente y pardusco de vetustez, de polvo y de sol. Mientras Francisca penetraba en el templo por una de las puertas que él mostraba, Ramuncho subía por una desgastada escalera de piedra que rodeaba la pared y que conducía al coro alto, donde los hombres solían colocarse. E) fondo de la sombría iglesia era todo de oro viejo, brillante y refulgente, con gran profusión de columnas retorciéndose, ele complicados entablamientos, de imágenes con pronunciadísimos contorneos, de colgaduras, inspirándose la recargada ornamentación en el gusto del Renacimiento español. Esta magnificencia del retablo contrastaba con la sencillez de las paredes laterales, únicamente blanqueadas con cal. Pero un aire de extrema vetustez armonizaba de tal modo ambas cosas, lo rico y