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A B C. JUEVES i. DE MARZO DE 1906. PAG. j 5. EDICIÓN 2. a EL CRIMEN DE AYER ntre los hermanos Mariano y Julián Jiméne: García mediaban hondos resentimientos. El ¡egundo era hombre de carácter díscolo: trata ba mal á sus padres y Mariano llevaba ¿mal este comportamiento de su hermano, Ayer á última hora de la tarde, se encontraron asualmente los dos hermanos en la caJe de Altocha, esquina á la de San Eugenio. Juhár iba embozado en su capa y armado con un astón. POH TELÉGRAFO Mariano creyendo que su hermano iba á erez de la Frontera, 28, 12 n. Acaba de agredir! e, sacó una navaja de cortas dimensiofallecer repentinamente de una angina de nes y cen ella hirió á Julián en el costado izpecho D. Agustín Pinero, director del perió uierdo dico jerezano El Guadaíeie. El agresor se dio á la fuga y arrojó al suelo El finado era abogado, catedrático del Ins ¿i arma homicida. Más tarde fue detenido en su dom cilio, calle de Santa Isabel, núm. 27, tituto é hijo de D Juan Pinero fundador de y cond icido al Juzgado de guardia, donde varios periódicos, prestó declaración. El he rido fue llevado á la Casa de Socorro del dist ito del Congreso, donde se ie hizo la primera cura de la lesión, calificada como graPOR TELÉGRAFO ve por os médicos. Oevilla, j 8 m. Es seguro que la anunciada El le ionado ingresó más tarde en el hospi- vista de la causa del Huerto del Francesn. se tal Pro incial, ocupando una cama de la sala suspenderá una vez más á consecuencia del novena. dictamen de los médicos que han practicado el reconocimiento del procesado Muñoz Lopera. En su informe declaran la imposibilidad de que éste asista á la vista si ésta ha de celebrarse en la Audiencia, pues sería posible que fa 1 Ce nsejo de ministros que se ha celebrado lleciera en el acto del juicio á consecuencia de ta mañana en Palacio bajo la presiden- la emoción. Consignan los peritos médicos que la asis; ¡a de M el Rey, ha tenido escasa importencia del coautor de los crímenes de Peñaflor íancia. El S Moret habló de la situación política á la vista sería inútil, pues no puede coordien Fra cía y de la marcha de la Conferencia de nar ideas, ni se oiría su voz, á causa de la extremada debilidad que se encuentra. -Algeci is. Se ocuparon luego los ministros en el viaje del Rey á Monzón, que se verificará t Mencheia. E esta noche en tren especia) acompañándole el Sr. Gasset y altos funcionarios del ministerio de Fomento. También se trató de las noticias que se han recibido estos días relativas á la crisis agraria de Andalucía, y de la situación parlamentaria. Han firmado los ministros de Hacienda, de la Guerra, de Gracia y Justicia y Gobernación. AMA JJN Y POR TELEFON JÜKYB 3, l S 1 0 N W iaje del Rey. Con motivo del viaje de S. M á Monzón, varios conocidos aristócratas de Barcelona han decidido salir á su encuentro para ofrecerle el homenaje de sus respetos. I f n accidente. E! sensible accidente ocurrido en la representación del melodrama La hermana áet muerto, sigue ocupando la atención del público. El involuntario agresor se muestra muy contristado por haber herido en la escena del duelo con la punta de la espada á su compañero, causándotela pérdida del ojo izquierdo. El público no se apercibió en los primeros momentos. Benet. Muerte de un periodista J El huerto del Francés C ONTRA EL PROYECTO DE LAS JURISDICCIONES POR TELÉFONO CONSEJO DE MINISTROS Tarragona, 1,12 m. La Diputación provincial ha acordado pedir á los representantes en Cortes de esta provincia que voten contra el proyecto de jurisdicciones que actualmente se debate en el Congreso. Con este motivo hubo larqa discusión. El diputado Albafull manifestó que aunque estaba conforme con el fondo del asunto, lamentaba que una corporación como la de que se trata, eminentemente económica y administrativa, se inmiscuyera en asuntos políticos. Cree el señor Albafull que con el acuerdo de referencia se extralimita la Diputación. Sostiene que E s paña no será nada mientras los ciudadanos y las entidades no se circunscriban al objeto á que están destinados. RAMUNCHO 21 to f obre, que se las creía habituadas, después de varios á durar y conservarse las unas frente á las otras. lira temprano y aun no venía mucha gente á la Misa Mayor. De codos sobre la balaustrada del coro, Ramuncho veía á las mujeres abajo entrar en la Iglesia, semejantes á negros fantasmas, con la cabeza y el traje casi Itos por el desplegarse de la larga vuela que llevaban dos países más que una especie de región baja, incierta y de color cambiante que recorren los hombres con las piernas desnudas, el pantalón hasta la rodilla, ó pot donde se arrastran las lanchas perezosamente. Estaban ahora en medio de ese sitio los contrabandistas. Ramuncho y sus compañeros dormitaban bajo ¡a luz apenas naciente. Comenzaban á indicarse los colores ác las cesas, á surgir de entre los tonos grisáceos de la noche que lucía. Los hombres de la barca se deslizaban, avanzaban á impulsos de ligero apoyarse en la percha, unas veces entre manchas de terciopelo amarillo, arena derada, otras á través de detritus ocres, estriados regularmente y peligrosos, que eran el! ég mo del fondo. M i llares de aguazales pequeños, dejados por a última marea al retirarse, reflejaban el día naciente, brillando como escamas de nácar en aquella extensión aue recogía todas las impresiones del amanecer En el desierto amarillo y pardusco, el barquero seguía la corriente de una estrecha cinta de plata formada en el Bidasoa en la bajamar. De vez en cuendo se cruzaba en el camino de los del batel algún pescador que pasaba muy cerca de ellos, silencioso, sin cantar, como se va al remar, ocupándose en apoyarse con la percha en el fondo, de pie en la lancha, maniobrando con vigorosas posturas de plástico relieve. Adormilados se aproximaban los contrabandistas á la orilla española. Allá abajo, al otro lado de la zona por donde viajaban como en trineo, veíase la silueta de una antigua ciudad que lentamente desaparecía ante sus ojos: era Fuenterrabía; las altas cumbres que apuntaban al cielo con aspecto tan áspero y agrio, eran los Pirineos españoles. Allí estaba España, la montuosa España, eternamente erguida en la lontananza, en frente, siendo sin cesar la preocupación del espíritu de aquellos hombres, país al que era preciso ¡Segar en medio del silencio, en la