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AÑO CUATRO: NUM. 412. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. FEBRERO DE 1906 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS FIESTAS DE LA MI- CARÉME I as jóvenes que, reuniendo las condiciones indicadas en nuestro número de ayer, deseen tomar parte e- n el concurso Abierto para designar una Reinay dos dañas de honor, deben apresurarse á remitir el Boletín de adhesión, que publicamos al CRÓNICA el pueblo se agita en alegre fiesta, la política reposa. Mañana se cerrará el paréntesis que Carnaval ha abierto en la cosa pública y volveremos á la inacabable discusión de las jurisdicciones. Estos tres días de descanso han servido para restaurar fuerzas y cobrar nuevos bríos. El discurso del domingo por 7l a mañana deja recuerda, pero no huella. Deja recuerdo, porque todo lo demoledor encuentra un eco de simpatía en nuestro temperamento meridional. No deja huella, porque de la terribk filípica no sacó nadie una orientación. La elocuencia de nuestros grandes oradores ha sido muchas veces arieteque ha destruido; pero s! fue incansable en los ataques fue remiso en las soluciones. Acaso tengan razón los que afirman que Jio puede tenerse fe en el militarismo, ni en el abogadismo, ni en la Prensa, ni en nada de lo que hoy se nos impone; pero ¿en qué tenerla? La verdad es ciertamente una diosa adorable; pero ¿dónde está? ¿A quién ha de seguirse para seguirla y adorarla? s Dos grandes entendimientos, sin duda los primeros de España, Costa y Unamuno, acaban de cantarla y glorificarla; pero el uno para llegar á ella quiere la revolución y para nada mienta el aspecto religioso; el otro condena la revolución y menciona ese aspecto para reprobarla. Si tanto discrepan los primeros cerebros, ¿qué han de hacer los de orden más inferior? Probablemente y por desgracia, sentir más hondo su escepticismo y entregarse con más fuerza á la cómoda tarea de vivir juzgando que es suficiente labor para un pueblo al que su desidia y la de sus gobernantes han sumido en estado de irremediable indiferencia. ie de estas líneas, al director de Blanco j Negro y A B C, Serrano, 55, Madrid. La Reina y las dos damas de honor elegidas serán recibidas solemnemente en París é invitadas á todos los festejos que se celebren y á las recepciones que en su obsequio ofrecerán S. E. el presidente le la República francesa y el Ayuntamiento de ía villa de París. Todos los gastos de viaje de ida y vuelta y estancia en París, l ¿s serán abobados á las jóvenes elegidas y personas ue las acompañen, así como los demás gastos que necesiten hacer para poder) realizar este viaje. La seriedad de este concurso, en el que intervienen el Ayuntamiento, la Cá nara de Comercio, el Círculo de la íínión Mercantil y otras entidades no tienos respetables, hace esperar que no quedará desierto, y que á imitación de lo hecho por Portugal é Italia, España enviará á París una Reina y dos damas de honor que representen dignamente nuestra razaLos Boletines de adhesión sólo serán ad- lunes? ¿Son insufribles un día e inocentes el siguiente? Ya sabemos lo que dirá el alcalde: que no había de cumplirse el bando. El gobernador ha modificado la orden, prohibiendo los lanza- perfumes, y, en efecto, siguen usándose, porque tenemos una policía que no nos la merecemos. El otro día, cuando los tiros en la plaza del Rey, le decían á un guardia en la calle del Barquillo: r ¡Que están disparando tiros 1. Y contestaba impasible el activo polizonte: Aquí no llegan. Contraste de tanta alegría fue la triste nueva de la muerte del maestro Caballero, uno dejos músicos más fecundos y más legítimamente populares de España. Sus jotas de Lasnueve de la noche, de dúo de la Mfrícana y de Gigantes y cabezudos, serán eternas si España dura una eternidad. Otro muerto popular: el picador de toros y actor aplaudido José Bayard, Ba- dila. La política durmió á pierna suelta, hasta mañana que suene el despertador. De Algeciras, nada nuevo. Sigue el Carnaval. Por la noche, más bailes. El primero, más concurrido y más lucido, el del Círculo de Bellas Artes, en el Real. Momo y Baco siguieron ayer juiciosos, honrados... Más vale así, AEMECE BANQUETE ESPAÑOL EN PARÍS l u e s t r o querido é ilustre amigo -r. Gome Carrillo, corresponsal de nuestro estimado colega E i Liberal en París, escribe en este periódico un artículo dando cuenta del primet- banquete áe. escritores españoles cel brado en aquella capital. De su artículo son las siguientes líneass El Sr. D Fernando Mora, corresponsa 1 del A B C y decano de ¡os periodistas españoles de París, pronunció á los oosíres la alocv ción siguiente: ¡No temáis, amigos míos, un discurso! Ni soy orador ni creo que en estas comidas fami liares deba la elocuencia tener una importancia grande. Lo único que deseo es explicar Io propósitos del grupo que ha fundado estas ágapas, grupo en e cual yo tengo el privilegio poco envidiable de Ja edad. Sí, señores; yo soy, lo mismo que M r Bourgeois en el Congrc so francés, el presidente por vejez de nuestro Comité. Pero este Comité desaparece hoy mismo puesto que su única misión consistía en reuníros una primera vez, para que, unidos, decidiéramos seguir reuniéndonos cada mes, cada día 20 dei mes. En París, más que en ninguna otra ciudad los que hablamos la lengua de Cervantes, debemos establecer un día de amistosa cita. jAqui vivimos perdidos, dispersos, separados! París es más grande que un país, puesio que es un mundo; y todos sabemos, por experiencia, que puede uno pasar en éPmeses y años sin encontrar á un amigo De Montmartre, don- mitidos hasta el día C U A T R O D E MARZO, A LAS DOCE DE LA TARDEc FIESTAS LATINAS DE LA I- CARÉME EN PARÍS MADRID AL DÍAp l Ayuntamiento ha recaudado 45.000 pesetas por el primer día de Carnaval; 3.ooo más que el año anterior. Ahora sostengan ustedes que no hay dinero, que no hay humor y que nos preocupan muchas cosas además de lo de las jurisdicciones. El Carnaval fue ayer tan animado como el domingo. El alcalde, bondadoso y complaciente, tuvoá bien levantar la prohibición del uso de serpentinas; es decir, tuvo gusto en dar facilidades para que surgiesen cien incidentes desagradables y cien disgustos. Alegará tal vez S. E. que en otras partes se toleran las serpentinas; pero ¿qué culpa tenemos en Madrid de que en otras partes haya gente más educada y menos... menos inculta? Y sobre todo, si un bando las prohibe el sábado, ¿por qué una disposición tas autoriza el La ¡oven de años de edad, num piso solicita ser tnciuiad en el Concurso para etegir T m- NA DE LA BELLEZA ESPAÑOLA y sus DOS I AMAS DE HONOR.