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CRONICA UN 1 VER SAL ILUSTRADA. UMADRID, 26 DE FEBRERO DE 1906 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS CRÓNICA 1 as jóvenes que, reuniendo las condicioAPROVE- A nadie, como á nes indicadas en nuestro número de T I CHABLE los hombres poiyer, deseen tomar parte en el concurso líticos, convienen estos días de Carnaval. abierto para designar una Reinay dos da- Las vacaciones, con motivo de tal fiesta mas de honor, deben apresurarse á emitir ocasionadas, son las que dejan su ánimo el Boletín de adhesión, que publicamos al más tranquilo. Ocupada la gente en dipie de estas líneas, al director de Blanco vertirse no dispone de tiempo que dediy Negro y A B C, Serrano, 55, Madrid. car á hablar mal de ellos. Las cuestiones pendientes se aplazan; las que surjen deLa Reina y las dos damas de honor rivan hacia la broma; hasta los pretenelegidas serán recibidas solemnemente en dientes mismos se muestran menos exigenParís é invitadas á todos ¡os festejos que tes que de costumbre. Para evitar que les se celebren y á las. recepciones que en su devuelvan los bromazos que suelen dar obsequio ofrecerán S. E. el presidente al país, los personajes están más retraídos de la República francesa y el Ayunta- que nunca. El río humano que grita, bulle, alborota y circula por ¡as calle, los rai fito de la villa de París. aisla y permite descansar. Todos los gastos de viaje de ida y La tensión nerviosa, ocasionada por la vuelta y estancia en París, les serán abo- artificiosamente caldeada atmósfera polínados á las jóvenes elegidas y personas tica, se debilita. El Carnaval, que para que las acompañen, así como ¡os demás la generalidad es un excitante, sobre los gastos que necesiten hacer para poder hombres públicos ejerce una acción sedativa, les aligera el espíritu sobrecargado realizar este viaje. de cuidados é inquietudes, y hasta les La seriedad de este concurso, en el deja espacio para meditar. Nadie recoque intervienen el Ayuntamiento, la Cá- nocerá estas verdades como en estos momara de Comercio, el Círculo de la mentos el Sr. Moret. Unión Mercantil y otras entidades no Meditará, pues, el presidente del Conmenos respetables, hace esperar que no sejo de ministros sobre los problemas, quedará desierto, y que á imitación de lo que tiene hoy planteados, y esa meditahecho por Portugal é Italia, España en- ción se verificará tranquilamente, sin el viará á París una Reina y dos damas de apremio del adversario en las Cortes, sin la distracción del debate, sin el obshonor que representen dignamente nues- táculo del incidente imprevisto, sin esas tra raza. condiciones del ánimo, en las cuales el Los Boletines de adhesión sólo serán ad- acierto ha de ser un favor de la fortuna, mitidos hasta el día C U A T R O D E porque hay necesidad de improvisarlo y MARZO, A LAS DOCE DE LA en la improvisación entra siempre algo del azar. Poco margen dejan tres días TARDE. para realizar en ellos algo provechoso. Mas, en el problema que principalmente FIESTAS LATINAS DE LA influye hoy en la marcha de los negocios del Estado, en el de las jurisdicciones, cabe practicar algo para mejorar la complicada trama y buscar por algún lado EN PARÍS la más conveniente solución. Desde luego, el acuerdo feliz de haber sometido el asunto al Parlamento le ha La joven dado, una flexibilidad que consiente modificaciones y reformas, las cuales habrían sido imposibles, si se hubiera hecho de ello cuestión cerrada, co mo han venido de años de edad, siéndolo otras análogas en mil ocasiones distintas. Para apreciar este hecho no que vive hay sino tomar en cuenta el punto de partida ó sea el proyecto primitivo, prenúm. piso sentado en la Alta Cámara y compararlo con el que se halla actualmente sobre la mesa del Congreso. La transformación por la Comisión informadora de éste, de 0 sohcita ser incluida en el Concurso para elegir los artículos i. y 2. del proyecto hoy debatido sin grave alteración de la subsTimWJl BE LA BELLEZA ESPAtancia de la ley, ha puesto á prueba la ÑOLA y sus DOS DAMAS VE Tí 0 M 01 flexibilidad indicada. ¿Por qué no ha de seguir siendo utilizada esa cualidad? El artículo 5. el 20, 21 y 22 habrán de exigir pruebas semejantes. ¿Por qué ño se han de hacer? Con ellos, reformados unos, suprimidos otros, será posible una ley, obra verdadera del Parlamento. El Ejército tendrá reintegrado en su vigor primitivo el art. y. del Código de Justicia militar; la Prensa podrá quedar sin aquella espada de Democles suspendida sobre su cabeza y que tantos temores le ocasiona, y el proyecto pasará sin el enojo del obstruccionismo y sin el estrépito de ¡a sesión permanente, que sería, como siempre lo ha sido, una especie de congestión del régimen parlamentario, de la cual éste no sale completamente bien librado nunca. Aun para la cuestión catalanista y la observación y estudio de los efectos que en ella produzca la ley, es factible someter su aplicacióa á un límite temporal. En estos días, pues, durante los cuales la gente piensa sólo en divertirse, los hortibres, que tienen á su cargo el difícil asunto pueden apelar á su facundia y buscar modos y fórmulas, con que resolverlo, á fin de que al volver á los días de labor, sea ésta más grata y más provechosa que lo ha sido hasta aquí. Llevamos per dido demasiado tiempo. MANUEL TRO Y ANO MADRID AL DÍA Duen Carnaval 1 Nada hubo que pedirle al tiempo. Hasta el sábado, revuelto, lluvioso, insoportable. Desde que el domingo empezó, se despejó el horizonte, se calmó el viento y amaneció un día primaveral. ¡De los aficionados son los favores de la Naturaleza! La jornada, sin embargo, empezó siniestra. Antes de amanecer, Madrid se vio súbitamente iluminado por un resplandor rojizo. No era la aurora boreal: era el incendio de un almacén de maderas en la calle de Santa Engracia, cuyo siniestro tuvojnás público que el que hubiera tenido en cualquier otro día del año, porque á esa hora el Madrid que vive de noche, que baila, que se divierte, salía de los teatros de rendir culto í Momo y Terpsícore. El discurso de Unamuno fue otro- de los acontecimientos del día. El teatro estuvo de bote en bote. Asistieron también bastantes señoras. El insigne catedrático habló poco más de una hora. Fustigó, rasgó, hirió, destrozó, pulverizó y cada golpe de piqueta fue acogido con estruendosos aplausos. Nadie se libró del látigo, y el entusiasmo del auditorio demostró lo aficionado que es á demoler. Si tuviese igual fuego en la sangre para reedificar, el triunfo de Unamuno sería completo. Lo triste es que que de su ca- tilinaria no auede más que el recuerdo. I- CAÍIEME