Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 B C. DOMINGO a DE FEBREMf DE 9o6. PAG- tS- i. En dtcho proyecto, ectjja inspiración ale mana se observa á pnmera vista, se fija caprtáf en dos ratllones de liras, dividida en quince partes iguales. Dos de éstas se reservarían los moros, otra sería para los impositores de los empréstitos de 1904. y las restantes para las; demás Potencias. En caso de que algunas no se cubrieran, se prorratearían entre las demás. Los moros solicitan ejercer autoridad en dicho Banco. -Cabeza. 1 represiones optimistas. Harnct, 24, 11 El corresponsal de La Tribuna comunica impresiones más pesimistas relativas a! curso, de la Conferencia. Refiérese á probables transacciones, entice los delegados, considerando que Alemania cedería en su actitud respecto á Francia en lo concerniente á la organización de la policía, con tal de que! a primera de ambas naciones tuviese la iniciativa exclusiva en ía constitución del Banco marroquí. de HiKa u registra importantísimo, que aa dado par resultado el hallazgo de dos aparatos esféricos, cuya uso se desconoce. Se compite ía trama de este asuato, esperándose nuevos é intteresantes detalles. N o quiero acoger, para evitar íe. cíí cack nes, los graves rumores que circulan, peropronto dirá el Juagado su última palabra y podrá saberse todo. Un periódico republicano, toma el asunte á broma, observando 1 una actitud que despierta generales sospechas. -Gay. Apurados los argumentas tranquilos, se. d i rigieron mutuos insultos, terminándola reyer ta por agredir Bonel á Martí con una navaja, produciéndole una herida grave ere el vien tre. El herido, después de. curado en 1 a Casa de Socorro de los Cuatro Caminos, fue conducid do al hospital de la Princesa. ET agresor fue encerrado en fós calabozos del Juzgado de guardia, convicto y confeso dgsu delito. TJobo infame. Al pasar ayer par la calle de las Tres Cruces el ciego Ángel Díaz vendiendo billetes de lotería del próximo sorteo, se 1 ¿acercó una mujer y le compró cinco décimos. La suplicó el ciego que se los cogiera de los que llevaba prendidos con un alfiler en ¡a americana, y la mujer le cogió cuatro más que le quedaban, sustituyéndolos con otros tantos del sorteo pasado. El Juzgado entiende en el asunto. TT iscusíón sangrienta. Ayer, víspera de día festivo, no podía faltar suceso en tos Cuatro Cantinas. A las once: de la noche entraron á beberse unas copas en el almacén de aguardientes de la calle de Bravo Murrllo, núm. 97, losalba iles Gabino Bonel y Cirilo Martí Empezaron á hablar del tiempo que habían trabajado juntos; em unat obra en San Martín de Provensaíí, y la coníersacáóra degeneró en disputa por si uno ú otro había trabajada más y mejor. que trabajaba ayer en las obras del derribo del cuartel ¿e Sarn Gií, tuno la desgracia de caerse, produciéndose graves contusiones en diferentes pactes del caerpo y conmoción cerebral. Después de curado en la Casa de Socorra del distrito de Palacio, fue conducido en grave estado al hospital de la Princesa. H erido grave. Luis Salas, NOTAS TEATRALES C l debut de nuestro compatriota el tenor Paoli, en el teatro Sa. n Carlos de Nápo les, ha sida tm verdadero triunfo. Representóse Ohüor y tanto en Fas frases dte salí di como en el tííonólogo del acto- tercera q e tuvo que repetir, P 20I1 fue objeto de un calurosa; ovación. Berlín. s ha puestouaa. caEra riosa invención. Para en. práctica, conocífacilitar el mieato de las- óperas, en lagar de los libretos, un aparato de proyecciones va reproduciendo CK letras grandes sobre la escena, todos los cantables de. la obra. As! el público no tiene para q é comprar el libreto- LAS BOMBAS DE ZARAGOZA POR TELEFONO uevo hallazgo. Zaragoza. 24, 12 n. Han sido detenidos Larrosa y Beatore, que han permanecido ocultos por sus correligionarios hasta el día de hoy. El Juzgado, después de tomarles declaración, ios envió á la cárcel erí concepto de incomunicados. Esta tarde se ha practicado en el domicilio N 8 BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO J diecisiete años, can la constitución risica de un hombre, pero con ignorancia y candores de rntEchachov Pronto vio á Etchezar, su pueblo, eon su campanario macizo como una torrecilla de fortaleza; aquí la iglesia y en su torno algunas casas agrupándose, lo mismo qiue si quisieran apoyarse en ella; otras, más en número, ftabfan preferido esparcirse por los alrededores, entre los árboles, en las hoyadas, en las escarpaduras del monte. Cerraba la noche, presurosa, anticipándose el morir de la Itiz a) envolverse en los grandes velos de sombras aga rrados á los picos de las altas sierras. Alrededor del pueblo, allá arriba, ó en los escondidos valles, el país vasco aparecía en este momento como una confusión de gigantescas y obscuras matas. Largos nubarrones borraban las perspectivas; las distancias, las enor- mes profundidades no se apreciaban ya; las multiformes cordilleras parecían haberse engrandecido en la nebulosa fantasmagoría del crepúsculo. La hora, sin saber por qué, se hacía extrañamente solemne, como si la sombra de los siglos pasados fuese á surgir de la tierra. Sobre el vasto é imponente levantarse de los Pirineos sentíase cernerse quizá el alma expirante de la raza cuyos restos se conservan en esta región y á la que, por su madre, pertenecía Ramuncho... Y el muchacho, compuesto de dos esencias, de dos naturalezas tan distintas, que iba sofo hacía su casa en medio de la noche y de la lluvia, volvió á sentir en el fondo de su ser doble, la inquietud de las inexplicables ¡intuiciones y de los extraños recuerdos. Al fin llegó á su caserío, que estaba en lo alto, como es costumbre en la Vasconia, con viejos balcones de madera debajo de reducidas ventanas; el resplandor fuminoso que se escapaba por entre los cristales rompra las negruras de afuera. Aretes de entrar se apagó el Feve ruido de sus pasos entre fa espesa capa de hojas secas, las fio t nies los unos de te otros- tema puntos atancos, o grisientos, perdidos en el fondo de una negra garganta, en el tenderse del decline de un pica- etaa, ó altó arriba, colgados en las crestas que se engolfan rt el azul obscuro- del eiefo. A tal hora, delante de la geanáiosai soledad deles campos y de la eternal Naturaleza más solemne entre bosques y montañas, parecían estas hasbí- taciemes humanas aígo pequeño y despreciable ai lado del conjunta inmenso de las cosas; más indecisas y va- gas cada vez, algo que asimismo se aniquilaba ai anona- darse ante la; magai ficencia de tanto tenía en torno suya. Ramuncho subía rápido, ligero, atrev ido, corao joven