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B C. DOMINGO 25 DE FEBRERO DE 1906. PAG, n EDICIÓN tes de que este le hiciera el disparo ¡ladrón, ahora te mato? N O 8. a ¿Clemente Pérez tuvo el propósito de causar á Hermenegildo un mal tan grave como la muerte? SI. 9. a ¿Clemente Pérez hizo el disparo exasperado su ánimo al ver que Hermenegildo le apuntaba con una escopeta y se arrebató en forma tal, que obró violentado por un impulso superior á su comprensión viendo que le amagaba la muerte? N O 10. ¿Clemente Pérez se hallaba en estado síe embriaguez cuando hizo el disparo? SI. 11. ¿El mismo Clemente acostumbraba á embriagarse? SI. El fiscalt en vista del precedente veredicto, entiende que Clemente Pérez Fornis es autor de un asesinato en el cual concurren tres circunstancias agravantes: la de parentesco, reincidencia y la de embriaguez; pide á la Sala que imponga al procesado la pena de muerte en garrote. El Sr. Solauce, defensor de Clemente, ruega al Tribunal que haga aplicación del art. 2. del Código, porque á su juicio resulta excesiva la pena. p O N D E N A D O El Tribunal de derecho Á M U E R T E condena á C l e m e n t e Pérez Fornis á la pena de muerte. La lectura del terrible fallo produjo honda impresión en el procesado, que al escucharlo- ompió á llorar amargamente. UN PASANTE paganda autonomista por España, y termina su discurso aludiendo á rumores que circularon sobre propósitos de determinados elementos con motivo de esta ley. En un breve inciso el Sr. PU 1 GCERVER retira el dictamen de la Comisión mixta sobre las bases arancelarias. El Sr. MUÑOZ CHAVES pronuncia, en nombre de la Comisión, un discurso que es interrumpido por las protestas de los regiohalistas. Tanto como los catalanes sienten á Cataluña, dice el Sr. Muñoz Chaves, sentimos los demás españoles las cosas de su región; pero quisiéramos que todos sintieran una España mas española. Rectifican los Sres. SALVATELLA y MUÑOZ CHAVES. El Sr. NOCEDAL consume el segutido turno, y empieza recordando su afirmación en muchos discursos de ¡esto se val Hay que rectificar, señores, exclama, porque esto se ha ido. E 1 Sr. Moret hablaba el otro día de la necesidad de que le ayudasen á salir de la curva en que está, para dedicarse á una política francamente democrática. xPero tenga S. S. mucho cuidado, porque, ¿verdad, señor Maura, S. S. que es perito, que en la curva puede descarrilar el Sr. Moret ó atrepellarle el automóvil? (Risas. Acusa al Sr. Maura con haber abandonado el poder, de haber precipitado el advenimiento del partido liberal, que estaba completamente deshecho. Examina después los sucesos ocurridos en Barcelona, el telegrama del general Luque y la intervención en Madrid del general Bascaran. Dice, dirigiéndose al ministro de la Guerra, que lo que solicita con la aprobación del dictamen que se discute no debe pedírselo á los partidos liberales, sino al orador. Colóqueme S. S. exclama, á la cabeza de ese banco, y verá cómo le concedo eso y mucho más. (Grandes risas) Dice que esa ley no irá contra los republicanos, ni contra los demócratas, ni contra los catalanistas, sino contra él. Decidme, añade, ¿no decís en vuestros mítines, todo lo que queréis? Voces en los republicanos: No; no. ¿Cómo que no? exclama el Sr. Noceda! ¿acaso hay algún desatino que no se haya dicho? (Grandes risas) Esa ley va contra mí, porque en lo sucesivo se impedirá á los predicadores que expongan sus ideas en el pulpito. Busquen sus señorías el separatismo en esas doctrinas disolventes, ahora tan en boga, y en esas empresas que fomentan la emigración con grave detrimento de la riqueza patria. Declara que acaso Jos encarnizados debates del Parlamento, en contra del catalanismo, hayan sido causa de los últimos sucesos de Barcelona. Dice que ningún catalán, ningún vascongado, ni ningún navarro, votarán esa ley. Refiérese á las ovaciones con que era recibido el Monarca hace dos años, cuando visitaba las provincias. ¿Sucederáesto ahora? pregunta. (Brevepausa) Ya lo veis; ya lo veis, exclama, silencio sepulcral, nadie se atreve á decir nada. El presidente del CONSEJO (puesto en píe y agitando un telegrama) Esta misma tarde ha sido objeto S. M. de una ovación delirante en Catarroja. El Sr. NOCEDAL: ¿En Barcelona? Los republicanos y los catalanistas: No, no, en Barcelona ño. El presidente del CONSEJO: En Catarroja. El Sr. NOCEDAL: Ah, ya lo veis, jen Catarrojal; en Barcelona no. Queréis gobernar como en los tiempos de O Donell y de Narváez, ¡pero sin O Donell y sin Narváezl Yo quiero el Gobierno de los grandes guerreros, pero detesto el de los abogados; ¡el Gobierno de los abogados ha perdido á Europal Yo quiero la bandera de España toda entera, y yo quiero respeto para las banderas de las demás regiones que juntas todas constituyen la española. El ministro de la GUERRA aplaza contestar al Sr. Nocedal para cuando se discuta el art. 3. del proyecto. El presidente del CONSEJO dice que el señor Nocedal no ha hecho más que repetir sus argumentos de siempre y que no puede discutir con él por encontrarse ambos en regiones diferentes, sin posibilidad de llegar á entenderse. Dirigiéndose á los catalanistas dice que mal se compadece querer apoyarse en el Sr. Nocedal y en los elementos clericales y al mismo tiempo alardear de principios democráticos y de líber lismo. Dice que también le extraña que esa amalgama incomprensible, formada con factores tan antitéticos como los Sres. Junoy y Albo, quiera hacerse; pasar como suprema síntesis del catalanismo. Interrumpen los Sres. BERTRÁN, JUNOY, NOUGUES y RUS 1 ÑOL. El Sr. MORET: Nos conviene en beneficio de Ca aluña misma, elevar la cuestión y no se diga que allí decís una cosa y en eí Parlamento otra. Combate á los catalanistas, á quienes dice que no representan á Cataluña y recoge del discurso del Sr. Nocedal sus frases de amor y de cariño aJ Ejército yá la Patria. Rectifica brevemente el Sr. NOCEDAL, y dice, dirigiéndose al Sr. Moret: S. S. no ha contestado á mi discurso, pero me conviene hacer constar dos cosas: i. a Que su señoría ya no es liberal, sino un gran reaccionario y así se lo llamaré siempre; y 2. a Que S. S. ha dicho, óigalo bien el Sr. Salmerón, que los diputados catalanes no representan á Cataluña; luego la lucha de los comicios es una farsa y el Parlamento una superchería, como yo he defendida siempre. (Grandes risas. Se levanta la sesión á las ocho y media. LOS ESTRENOS p T N APOLO. La fiesta de la campana. Ls zarzuelita que padecimos anoche con piadosa resignación, hasta el final, en que un unánime ¡ohl de desencanto puso término á todo aquello, también pudiera titularse Las incertidumbres de un seminarista ó ¿Por qué iría yo á la fuente? Sí, los dos títulos están justificadísimos. Un seminarista ahorca la carrera eclesiástica porque una tarde vio en la fuente, allá en su aldea montañesa, á una rapaza. Pero ¡triste destino el de algunos hombresl El padre del seminarista corteja á la misma moza y va á casarse con ella. ¿Cabe un seminarista en este mundo con tan mala sombra? Y es claro, lucha entre disputársela á su padre ó volver al convento. Entre las dos cosas opta por una tercera: tirarse desde el campanario, lo que evita el campanero, que además de campanero es pequeño filósofo á ratos perdidos, porque, eso sí, en la aldea donde ocurre la acción pasan una vida muy triste- -yo no viviría allí ni tres días sin contiaer una formidable ictericia; -pero, en cambio, todos hablan como unos doctores y se mueren por las sentencias. Bien; pues el padre perdona, y el seminarista se casa, finalmente, con la rapaza. Dentro de la vejez de la obra hay algunas escenas versificadas con soltura. La música, del maestro Peidró, harmonizada con aires populares montañeses y algún que otro motivo que recuerda la vecchia zimarra y el coro de niños de Aida, es igualmente melaneóiiea y abatida. ¡Vaya por Dios y qué amargas son nuestra horas! FLOR 1 DOR f J N EL C Ó M I C O Anoche y en tercera sección, con el mismo éxito que en la noche de su estreno, púsose en escena por primera vez en esta temporada, Bazar de mu ñecas. CONGRESO EESJÓN DEL DÍA 2 4 DE FEBRERO DE I 9 0 6 En la Cámara menos animación que en tardes anteriores. En el banco azul, los ministros de Fomento y Gobernación. Los Sres. SILVELA (D. L. y NAVARRO RAMÍREZ dirigen varios ruegos al Gobierno. El Sr. MORÓTE anuncia que la minoría republicana preguntará, una vez transcurridas las próximas vacaciones, en qué estado se encuentran los suplicatorios que había pendientes en la Cámara. El marqués de PORTAGO insiste en sus manifestaciones de tardes anteriores, respecto al Ayuntamiento de Madrid, y extraña que aún no hayan llegado á la Cámara los documentos que tiene solicitados. Le contesta el ministro de FOMENTO, y ambos rectifican varias veces. Los Sres. MONTES SIERRA, CASTRO CASALEIZ y otros diputados dirigen varias preguntas, á las que contesta el ministro de FOMEN 10, y se entra en el ORDEN DEL DÍA A las tres y media- -abre la- sesión el Sr. De Federico. Continúa el debate relativo á las JURISDICCIONES El Sr. SALVATELLA apoya una enmienda. Quéjase de que los individuos de la Comisión en vez de contestar con argumentos á los expuestos por las oposiciones, sólo han entonado cánticos en honor del patriotismo, como si esto bastara para cubrir la poca fe que sienten por el proyecto. Después de reconocer que el Ejército es una institución necesaria para la Patria, afirma que combatirá con la mayor energía que ciertos delitos sean juzgados por la jurisdicción militar. Ocúpase del funcionamiento de los tribunales militares, y reconociendo la competencia de los individuos que los componen, dentro del orden militar, desconfía, en cambio, de su conocimiento de las materias jurídicas. Recuerda, parafraseándolo, el famoso discurso del Sr. Moret en pro de la autonomía, pronunciado en 1897 en Zaragoza, al referirse al problema cubano, cuando el actual presidente del Consejo pronunció, para censurarlas, aquellas palabras convertidas en sistema de Gobierno: Sométete, y luego te daré lo que pidas Afirma que los catalanes harán una activa pro- ECOS POLÍTICOS La cuestión militar. los artículos i. y a. del La reforma de proyecto de jurisdicciones no ha satisfecho la; aspiraciones de nadie. Ni el Gobierno que considera haber cedido demasiado, ni las oposiciones, que encuentran escasa la concesión, se muestran complacidos del estado del asunto.