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A B C. SÁBADO 24 D E FEBRERO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN i. a mento más eficaz en la esfera de Gobierno; dejando de significar en ella una mera negación. Sin necesidad de abdicaciones, ni abjuraciones, la base del Estado se ensanchará por esa parte, adquiriendo así, por ese lado al menos, mayor estabilidad- ¡Cosa, que en pueblo tan trabajado y aun tan dañado por el espíritu de facción, habrá de constituir un verdadero y quizá el más trascendental de los progresos! Por eso hay que desear sea pronto eliminada, de una ó de otra suerte, esta enfadosa cuestión de las jurisdicciones, que obstruye el camino é impide la marcha Hacía adelante. Aunque el discurso del Sr. Moret sólo hubiera servido para marcar la feliz orientación y despertar la consoladora esperanza, habría sido un buen presagio para la democracia y la libertad. MANUEL TROYANO En su elocuente discurso, pronunciado el jueves en el Congreso, el señor Moret, dirigiéndose á los republicanos, invocaba la comunidad de ideas proclamada en Septiembre de 1868; es decir, invocaba á la democracia. Después, en otro de los más hermosos períodos repe- 1 tía la invocación. Estas frases, siquiera no produjesen el efecto parlamentario buscado respecto del proyecto de ley debatido, fueron escuchadas con satisfacción por todos los demócratas, inclusos los republicanos mismos. ¡Ahí debe estar siempre la característica de toda situación liberal! ¡En eso debe consistir! Cuando un Gobierno de la izquierda llama en su auxilio á todos los hombres que comulgan en lasmismas ideas, y éstos, procediendo rectamente, se sienten obligados á ayudarle, aquél responde á su naturaleza; su política está contrastada. En la cuestión ventilada actualmente en el Congreso, tal contraste no puede verificarse. Se trata de un asunto circunstancia venido por accidente, transmitido por herencia, erizado de dificultades, sin trascendencia perceptible en la vida positiva de la nación, si no es la de alguna causa ocasional que morbosamente la perturbe. Visiblemente el Gobierno va sorteando las dificultades, deslizándose á lo largo de los obstáculos, procurando mejorar las circunstancias, dejando al tiempo hacer su oficio. Mas, para ello nadie se ha penetrado todavía de que sea indispensable un doloroso sacrificio de doctrina. Para llegar al puerto queda, fuera de ésta, bastante lastre que arrojar. Por eso aún se confía en la llegada. Habrá que conservar muy vivo el recuerdo de las citadas palabras del señor Moret; porque no siempre habrán de estar empleadas las fuerzas de los partidos en estos empeños pasionales, que consumen infructuosamente el tiempo y las energías del Estado, sin ventaja para el país. Y vendrán arrastrados por la corriente de la existencia nacional y se plantearán en las Cortes aquellos problemas, que importan por igual á todos lo elementos españoles progresivos, y que en voz más alta cada día pedirán ser satisfactoriamen- te resueltos. A tal fin habrán de aunar sus esfuerzos todos los demócratas, y bueno será hacer constar que la actitud de benevolencia, en que con el Gobierno actual han estado los republicanos cuando no se ha tratado de doctrinas, en la aprobación de presupuestos y en la reforma arancelaria, habrá de acentuarse entonces. Y en frente de la resistencia de las derechas, que de fijo se juntarán, cuando se trate, por ejemplo, de las relaciones con la Iglesia ó de enseñanza ó de materias análogas, la situación liberal se apoyará, como decía el Sr. Moret, en la izquierda republicana, la cual va cada día purgándose por sí sola de humores revolucionarios. De ese modo, vendrá á ser un ele- N OTA CARACTERÍSTICA procesado y sus allegados más próximos han estado en presidio. Además, el pueblo de sus crímenes es Cadalso. Asunto, nombres y circunstancia para una novela de Ponson du Terrail. Los cambios volvieron á dar un salto de baja. Un entero que habrá dolido en los nudillos de los alcistas; y que ahí nos las den todas. La política, relativamente tranquila. Los catalanistas se esforzaron en el Congreso por aparecer como ángeles con alas, aureola, sandalias, inocencia y todo. A última hora se acordó modificar dos artículos del dictamen de las jurisdicciones y guardar la fiesta de Carnaval. Muy bien hecho, y si la fiesta se prorrogase á la Cuaresma, mejor que mejor. AEMECE IMPRESIONES PARLAMENTAR) AS EBUT DEL SE- El Sr. Torres h i z o ÑOR TORRES ayer su estreno en e! M os hemos dedicado á correr la pólvoParlamento: mucho gusto tenemos en dedicarle ra? -decía ayer la gente, comentando nosotros unas breves líneas. El Sr. Torres forlas noticias del día anterior. Tiros en la ma parte de la Comisión que ha presentado á plaza del Rey, tiros en el paseo del Obe- la faz de la Cámara el proyecto de las jurisdiclisco y tiros en la calle de Cedaceros- -ciones. Ya comprenderá el lector que el señor aunque de este hecho no se dio cuenta Torres merece doblemente las líneas que levaen los periódicos y no sabemos si se re- mos á dedicar. Y hemos de comenzar diciendo gistró en las delegaciones. -Y esa pre- que el Sr. Torres al presentarse á nuestra congunta seguirá haciéndose hoy, porque sideración por primera vez como orador, lo trance de tener que á un ayer hubo dos suicidios, y ambos realiza- hizo en eldel Sr. Albo y Martí. contestar está, discurso Y claro dos con arma de fuego. ¡Oh, primavera, siendo el Sr. Albo y Martí diputado regionaliscómo te anuncian las fogosidades del tem- ta, enemigo de toda jurisdicción exenta, entusiasperamento! ta de la libertad de la palabra y del pensamiento, No se corrió la pólvora; pero sí la elec- hubo de ajustar su oración parlamentaria á este tricidad, ¡y todo es fuego! en la diver- criterio. Y dicho se está también que el señor tidísima sesión que, por la mañana, cele- Albo, en el calor de la improvisación, llevado de bró el Ayuntamiento. Primero, con la tos su fantasía, hubo de verter frases y concepun tanto aventurados. aprobación del tendido de cables á la Estas frases y estos conceptos- -no es preCompañía de Gasificación, asunto que quedó aprobado, y después, con la pro- ciso decirlo- -fueron los que molestaron, los hicieron la susceptibilidad patriótica visión de una plaza de desinfectar- -fíjen- que Torres; él comenzó diciéndolo; él nos deí Sr. mase ustedes bien, ¡de desinfector! ¡una ca- nifestó al principio de su oración que el disnongía! -hubo puños como mientes y curso del Sr. Albo había producido en su mientes como puños al hablarse de su- alma una impresión de profunda amargura Y puestas ventas de destinos, etc. La opi- después, el Sr. Torres, refiriéndose á la lectunión pensará hoy que la plaza que hay ra que el Sr. Albo había hecho de unos fragque proveer es la de desinfector, sí; pero mentos de Kropoikine, de Grave y de Malato, añadía: He oído aquí la lectura de ciertos lidesinfector de la Casa de la Villa. bros que yo no he comprendido Hubo un Disfrutamos ayer un tiempo que tecor- ligero rumor en la Cámara; estos libros en los daba las amenas y regocijantes galernas que leyó el Sr. Albo están bastante, pero basdel Cantábrico. Parecía que Eolo quería tante claros; el Sr. Torres, sin embargo, no barrer con soplo huracanado ¡o mucho los entiende... Y pasó luego el Sr. Torres á que piadosamente hay que barrer en Ma- definir lo que es la Patria; aquí la palabra del drid. La inestabilidad de la situación po- Sr. Torres tomó ciertos vuelos tribunicios. ¡Los conceptos de Patria- -exclamaba el selítica, como de otras muchas cosas, se ñor Torres- -no se estudian ni se leen en los comprende con vendavales así. Momo libros; se sienten! Las palabras con que se haanuncia su ¡legada de la peor manera para bla de la Patria son- -según el orador- rvibralos que sueñan con ir mañana á arrojar ciones del alma Y no se debe hablar- -añadía confetti desde una tribuna de la Castella- el Sr. Torres- -de las pérdidas que ha tenido na. Algunos oradores parlamentarios cer- España por causa de los desavíos de sus Gotificarían, sin el tiempo de ayer, que co- biernos, porque eso es gozarse- -gritaba el Sr. Torres- -en la contemplación de las herirren malos vientos para la tribuna. das! Y además de que esto es gozarse conEl Rey marchó por la tarde á la Albu- templando las heridas, no quería el Sr. Torres fera para cazar patos. Valencia privó en que se hablara de esto por otra razón muy todas las conversaciones, porque ofreció atendible: porque hablar de esto parece que es al Rey una cacería y porque por la noche llorar y gemir, y tal cosa no la deben hacer los la colonia valenciana brindó á Madrid un hombres. ¡Basta ya de gimoteos y de lágribaile en la Zarzuela con derroche de flo- mas impropias de hombres! t exclamaba lleno res, de bellezas femeninas y de alegría. de ardor el Sr. Torres. En la Audiencia comenzó el juicio de El Sr. Torres decía todas estas cosas dando una causa por fratricidio, en la que el estentóreas voces y agitando convulsivamente D