Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C VIFPNES a 3 DF FEBRERO DE ¡oo6 PAG. JO EDICIÓN incapaz cíe reunir c eme to ciicpp s de tanta valn, siendo mei este- que otiap isona ocupe ese puesto de honor. Dicho minador efectivo deberá tener a autoridad que me falta, deberá sel un ciudadano de espíritu superior, de inteligencia y cultura análogas No entrtre en el camino de la lisonja, que me repugna, y me limito a pieguntarle ¿Quiere usted ser ese ciudadano 7 No me dirijo al hombre puoliro de singulares prestigios, ni hablo 1 pr mer magistrado en el orden constitucional popular, después del Rey, -al que no me permito pedir apoyo para la idea, porque las suplicas de este genero por parte de os subditos deben encontrare on la regia y espontanea voluntad sin subir íasta ella ni aun en las proximidades de hrhos interesantes para la Patria y para dos corazones, -acudo a usted como uno de los iniciadores de la suscripción para las casas val. n- lanas, como uno de los propagandistas de la nejora de la clase obreia, antes en ca iaad de sociólogo que como político v ademas, como entendido conocedoi de la acción psico oaica sobre las multitudes Dará obtenei el convencimiento poi la palabra o poi la pluma Me permito creei q te este pumei paso lia de ser origen de un grar progteso nacional, cuyo tota desenvolvimiento no es oportuno señalar ahora La primer morad i obtera de trabajadoi resultar a muy modeota, y sin embargo tan simpática como la s Ivestre florecí! de inroturado monee Toda modestia tiene singulares encantos. Por eso las flotes de tomillo y del cantueso poseen la prosaica belleza del ai orna sene lio, puro, desinteresado No las cultiva el jardinero para aligerar el bolsillo, en día de fiesta del gran mundo, ni las convirtió en lindo hacecillo la florista Dará explotai la galanteni en uno de esos escapaiates, con antepecho, de la belleza, donde a espectadora es a la vez espectáculo m s o menos original, ni siquieia las clavo en el ojal quien quiso sacar rentas a su cauño o1 vidadizo o a su amor cotizable Aquellas flores del monte sobre todo respiradas a la luía tnstememe poética del comtnzar la noche, son como las ideas en el atardecer de la vida, cuando vamos para viejos, poco policromas, de escasa viveza en su o oí y tono, pero de vida mas larga, menos enervantes, mas sugestivas para el alma y hermana libres del aire puro de la naturaleza abierta Flor como el nardo, para la juventud, las ideas que p san, el banquete intimo, serven en cambio los desiguales petalos de la flor del romero, humildísimos pero bien olientes, para simbolizar el hogar sano del pobre en la hora del reposo y para lepresentar la alegría del bien ajeno. Para ese hogar, aun imaginario en la Corte, ha menester la sociedad española del presente de algo mas que de una dadiva en moneda menuda, algo menos que una suma capaz de alterar su presupuesto usual Si pone paite de su alma en la misión de remediar al necesitado, no dará el nombre de limosna a su acción honrada, sino que lo llamara deber de confraternidad La limosna a la española asemejase a la antigua hucha bajo el ladrillo de la cama o en el muro del si o, no se reproduce, solo remedia en un momento dado o queda conveitida en tesoro oculto que desentierra, no el mas necesitado, sino el de mayor fortuna. La semilla echada al azar desde el automóvil de la. existencia vertiginosa de nuestro tiempo, cae sobre la piedra, sobre el agua o sobre la propia carretera, y se pierde, aun mal gastada a espuertas, pero si abierto un sui co en tierra fértil, un niño echa la escasa proporción que puede contener su menuda mano, fructificara bien pronto, y por el ínteres compuesto de la progresión generativa con que van multiplicándose incesantemente los seies, las planns y las ideas, se llega a colosales éxitos. LA BtLLA PALM 1 NA V SU MONO NATHAL, QUc SE iXHiSEN ACTUA 1 MENTE EN EL TEATRO DE NOVLDADES tot üom EL HOGAR, BALSAMO SOCIAL CARTA ABIERTA A D JOSÉ CANALEJAS p ara todo cuanto tienda a la pacificación colectiva, como base de seguridad social que aquiete los anhelos del desamparado, camino de exigir, y desahogue la conciencia del presto a otorgar, por ser para ello lo bastante neo de numerario o buenas ideas, convendrá se agrupen los percatados del primordial deDer de confraternidad, común a los ciudadanos de todos los siglos, pero especialmente del xx, llamado a ser el de las grandes redenciones. Una de las primeras sera la de! obrero en el orden sanitario, abaratando su vida, dándole medios de defensa contra el accidente en el trabajo, la enfermedad en su casa y la indigencia en la vejez, mejorando su hogar, y a ser posible, creándosele higiénico y capaz de ser, con el tiempo, de su exclusiva propiedad. Como no cabe pedirlo todo por explosión de sentimientos, sino por escalonada sucesión de ideas aisladas, me contraeré a la mas trascendental de todas, o sea a la relativa a la vivienda, perfectamente viable, pues bastarían los alientos de los iniciadores para la marcha económica del plan, sin mediarlas luchas necesarias en las Cooperativas de producción, y so bre todo de consumo, en las Sociedades de Mutualidad, dentro de algunos de sus aspectos, que han menester combatir cuerpo a cuerpo contra los pequeños intereses de comerciantes mas o menos honrados, pero en su nmyoria de modesta condición. Las someras ideas que he de someter a usted) il lector, reitérense especialme ite a 11 casa del obiero madrileño, ejemplo que podemos presentar a otros pueblos que no hayan realizado aun, como Valencia, la construcción de esa c ase de hogares, valiéndose de un patronato de protectores, cuya organización refino hace pocas noches elocuentemente en la Sociedad Española de Higiene el Sr Castro Artacho. No se trata, por o tanto, de ninguna idea nueva, ni habían de discutirse prioridades capaces de amenguar el éxito del proyecto. Como los problemas deben aclararse planteándolos sencillamente y no agotándolos con citas y comoaraciones, solo diré que conviene proceder cuanto antes a construir, por suscripción publica, la primer casa en Madrid para obreros, quienes por una pequeña cuota mensual llegarían a ser propietarios de la finca en un determinado numero de años. Decía yo en reciente conferencia que consideraoa factible el proyecto, y hoy tengo mayor fe todavía en el éxito por las repetidas excitaciones concretas recibidas para que el pensamiento tome vida. Diez mil pesetas, exclamaba, bastaron en la Perla de Levante pata que una idea de este genero se convirtiera en realidad con cimientos paredes y techo; y añado ahora: ¿no hemos de reunimos en Madrid ciento, que a cien pesetas completemos igual suma para construirlas tres primeras viviendas, que se convertirían seguramente antes de diez años en trescientas? Varias caitas me animan á dar mayores vuelos al proyecto, y hasta se trata, según leo en este instante en articulo debido al distinguido ingeniero y escritor Sr Gallegos, de convocar a diversas personas para dar forma practica e inmediata a la construcción de grupos de casas obreras en la corte. Habré de coi fesar publicimenle que me con-